Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares

La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares o EMDR (acrónimo en inglés de Eye Movement Desensitization and Reprocessing) es una técnica psicológica terapéutica utilizada para atenuar los efectos negativos de los eventos traumáticos.[1]​ El método fue creado y ha sido desarrollado desde 1987 por la doctora Francine Shapiro.

El EMDR es un modelo de psicoterapia complejo, e integra elementos y componentes procedentes de distintos enfoques. Sin embargo, lo más característico del EMDR es la utilización de la estimulación bilateral, ya sea mediante movimientos oculares, sonidos o golpecitos (tapping), con los que se estimula un hemisferio cerebral por vez. Junto con conceptos teóricos provenientes de otras teorías psicológicas (procesamiento bioinformacional, psicología conductual, cognitiva o humanística, sistemas familiares y psicodinámica), el EMDR toma prestados de varios modelos términos y técnicas, que integra de una manera particular.

El EMDR es, junto con las terapias cognitivo-conductuales, un tratamiento efectivo para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).[1]

Aplicaciones

El EMDR constituye una alternativa de psicoterapia efectiva y de resultados perdurables en pacientes con TEPT y en trastornos asociados al espectro del trauma.

Se utiliza habitualmente en víctimas de violaciones, asaltos u otros hechos violentos; también se ha empleado para intervenciones in situ en lugares afectados por desastres naturales o provocados por el hombre (por ejemplo, con los 220 niños víctimas de las inundaciones de abril de 2003 en Santa Fe, Argentina).

Sin embargo, como la propia Francine Shapiro señala:

“Muchos de nosotros pensamos que el trauma consiste en los grandes acontecimientos que aparecen en los diarios. En el imaginario popular, se identifica como víctimas de un trauma a veteranos de guerra o a los supervivientes de una catástrofe natural o un ataque terrorista. Pero, por definición, trauma es cualquier hecho que haya tenido un efecto negativo duradero en una persona. Todos conocemos a alguien que ha perdido su trabajo, a sus seres queridos o simplemente sus posesiones y que ha sufrido verdaderamente por ello. Cuando alguien ver perturbada su paz de espíritu o bien nunca la ha tenido, se ve expuesto a serias consecuencias físicas y psicológicas, sea cual sea la causa. Al margen de los ‘disparadores’, por lo general las causas se encuentran en antiguas experiencias de la vida. A esas experiencias, las llamamos traumas”. (Francine Shapiro, Una Terapia Innovadora para superar la Ansiedad, el Estrés y el Trauma.; versión española: SAPsi Editorial, 2007)

Esta concepción del trauma permite aplicar el EMDR en casos en los cuales, según el DSM IV, no se cumplen los criterios específicos para el TEPT. Se han desarrollado protocolos especiales para el tratamiento de:

  • Duelo
  • Traumas recientes
  • Fobias (social y fobias específicas: a volar, alturas, agujas y otras)
  • Trastorno de pánico
  • Otros trastornos de ansiedad
  • Dolor crónico
  • Abuso de sustancias
  • Etc

Otros modelos psicoterapéuticos, como la Terapia Dialéctico-Comportamental de Marsha Linehan, o la Comunicación después de la Muerte Inducida, de Allan Botkin, cuentan con el EMDR entre sus herramientas.


Dejar de fumar con EMDR

El hábito de fumar es una conducta aprendida y se mantiene porque está asociada a muchas experiencias y sensaciones que son diferentes para cada persona. La mayoría de las personas fumadoras iniciaron su consumo a edades muy tempranas, en ambientes de ocio y entretenimiento. Todo esto queda automáticamente grabado en la mente. Esto es lo que se reproduce cuando la persona vuelve a dar una calada a un cigarro. Las sensaciones que se suelen dar son diferentes pero positivas por ejemplo, la sensación de bienestar al fumar después del desayuno o tras la comida. Estos suelen ser los cigarrillos más difíciles de quitar. Por otra parte, la nicotina actúa como tranquilizante o antidepresivo.

Trabajar con EMDR permite acceder a esos canales de información o memoria que la persona gracias a la nicotina esconde o camufla con falsas sensaciones de bienestar y calma. Al terminar el tratamiento dejan de fumar y tienen la creencia que el tabaco ya no es necesario en sus vidas y esto no les produce ninguna angustia, sino más bien todo lo contrario, se sienten liberados. Cada persona es diferente, por ello el tratamiento es totalmente individualizado ya que es un tratamiento eficaz y rápido, y al mismo tiempo ofrece a la persona recursos en su vida diaria para poder controlar el hábito.

Los psicólogos que aplican EMDR para esta adicción afirman que este es uno de los tratamientos más efectivos que existen ya que va dirigido directamente a la raíz del problema, la parte psicológica

En situaciones traumáticas es frecuente que la persona presente numerosas creencias negativas en torno a esta experiencia, tales como culpabilidad, responsabilidad con respecto a la posibilidad de control y a la imposibilidad de defenderse. En una situación normal, las creencias negativas son comparadas con las creencias posibles de las que todos disponemos dando una solución adaptativa más adecuada a la realidad, y todo esto es posible gracias al sistema natural adaptativo de procesamiento de la realidad.