Desembarco y combate de Pisagua

Desembarco y combate de Pisagua
Guerra del Pacífico
Tarapaca Campaign.svg
El desembarco en Pisagua colocó al ejército expedicionario chileno entre las fuerzas aliadas en Arica y en Iquique.
Fecha 2 de noviembre de 1879
Lugar Pisagua, Perú
Coordenadas 19°35′56″S 70°12′54″O / 19°35′56″S 70°12′54″O / -70.215
Resultado Victoria chilena
Beligerantes
Bandera de Perú Perú
Bandera de Bolivia Bolivia
Bandera de Chile Chile
Comandantes
Fuerzas en combate
964 bolivianos
445 peruanos
2 cañones Parrot de 100 lbs.
4.890 en Pisagua
2.000 en Junín
2.000 de Reserva[2]
Artillería naval de la escuadra chilena
Bajas
150 muertos
60 heridos
70 prisioneros[3]
674 desertores.[4]
58 muertos
173 heridos[5]
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Esquema del desembarco.

El Desembarco en Pisagua o Combate de Pisagua fue un ataque anfibio por tropas chilenas bajadas desde naves de transporte protegidas por sus naves de guerra contra el puerto de Pisagua defendido por tropas aliadas de Perú y Bolivia ocurrido el 2 de noviembre de 1879 en el marco de la Campaña de Tarapacá durante la Guerra del Pacífico. Un desembarco simultáneo en la playa de Junín, al sur de Pisagua con el fin de distraer fuerzas aliadas se realizó sin mayores problemas pero fue hecho con atraso.

Derrotadas en el combate, las fuerzas aliadas se retiraron hacia Iquique y abandonaron el puerto de exportación de salitre con valiosas instalaciones de desalinización, vías férreas, locomotoras y vagones sin destruir a las fuerzas desmbarcadas.

La ocupación de Pisagua y el desembarco posterior del grueso de las fuerzas chilenas en la zona, colocó al ejército chileno entre las fuerzas aliadas que defendían Iquique y las acantonadas en Arica. El siguiente enfrentamiento mayor sería la Batalla de Dolores.

El combate fue el inicio de la invasión de Perú por fuerzas chilenas, el primero en territorio peruano y, según la Armada de Chile, "el primer desembarco anfibio orgánico efectuado en el mundo".

Antecedentes

La idea de invadir Tarapacá para obligar al Perú la abrogación del pacto de alianza con Bolivia y para obtener la garantía del pago de una indemnización de guerra había estado presente en el gobierno de Chile desde la declaración de guerra del 5 de abril. Durante seis meses la escuadra peruana había impedido el transporte seguro en el mar. Pero también la falta de organización y pertrechos detenía las fuerzas chilenas en Antofagasta.[6]:267

Ambos ejércitos habían logrado durante la campaña naval movilizar fuerzas hacia Arica e Iquique, los aliados, y Antofagasta, los chilenos.

Luego de que la marina del Perú perdiera el monitor Huáscar en el combate de Angamos, el mando chileno decidió dar inicio a la campaña terrestre con la invasión del departamento de Tarapacá. Sin embargo la falta de municiones impidió ordenar el desembarco antes, como lo hubiera deseado la opinión pública y el gobierno.[6]:266-267

Dada la concentración del ejército aliado tanto en Iquique por el sur como en Tacna, el ministro de guerra chileno, Rafael Sotomayor, decidió que se desembarcaría en el puerto de Pisagua -localizado entre ambas ciudades-, con el fin de cortar las comunicaciones entre ambas. Este puerto, además, estaba favorecido por una buena bahía para desembarcar las unidades.

El 28 de octubre una fuerza de aproximadamente 9.500 chilenos se embarcó en Antofagasta con rumbo a Pisagua. El 1 de noviembre, el ministro de guerra chileno Rafael Sotomayor convocó a un consejo de guerra, para dar a conocer el plan de ataque. Se debería desembarcar conjuntamente en Pisagua y Junín, dando mayor poder de ataque al primero, pero sin descuidar al segundo. [7]

En Pisagua estaban apostados 1.409 soldados del ejército aliado, divididos en dos batallones bolivianos de aproximadamente 964 hombres, el "Independencia" y el "Victoria", al mando de los coroneles Pedro Pablo Vargas y Juan Granier; y las fuerzas peruanas compuestas de artilleros y hombres de infantería en número de 445 al mando del teniente coronel Isaac Recavarren.

El pequeño puerto se defendía con dos cañones de 100 libras,[8]​ uno en cada extremo de la bahía, y 217 guardias al mando del teniente coronel Isaac Recavarren. El 26 de octubre, desde Iquique, llegó el general Juan Buendía de inspección por la costa peruana y estuvo presente en el combate en Pisagua.

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