Descubrimiento de la península de Yucatán

Fotografía desde un satélite de la península de Yucatán.

El descubrimiento de la península de Yucatán se refiere al evento histórico protagonizado por europeos, por orden y encargo de la monarquía española, en los albores del siglo XVI, durante el proceso de exploración y conquista de los territorios de Mesoamérica. El término descubrimiento es utilizado en el sentido lato por cuanto que se refiere a los propios españoles que estaban entonces explorando territorios para ellos ignotos.

La historia oficial dice que en 1513, Juan Ponce de León ya había conquistado la isla de Borinquén, hoy Puerto Rico y había descubierto la Florida. Él y Antón de Alaminos quien lo acompañó en este último descubrimiento, sospechaban entonces que al oeste de Cuba encontrarían nueva tierras. Bajo la influencia de ellos, Diego Velázquez de Cuéllar, a la sazón gobernador de la isla de Cuba, organizó una expedición bajo el mando de Francisco Hernández de Córdoba y con la participación de los capitanes Cristóbal de Morante y Lope Ochoa de Caicedo para explorar los mares al poniente de la isla.

Esta expedición zarpó del puerto de Ajaruco el 8 de febrero de 1517 con rumbo a La Habana y después de rodear la isla y navegar con dirección sur poniente por lo que ahora se conoce como el canal de Yucatán, llegó a tierra firme el 1 de marzo, a la península de Yucatán. Hay discrepancias respecto del lugar al que arribaron los participantes de esta primera expedición. Unos afirman que fue Isla Mujeres. Bernal Díaz del Castillo, el soldado relator por excelencia de la épica conquista de México, que además estuvo en esta expedición, dice que fue Cabo Catoche, en donde vieron una gran ciudad a la que llamó el Gran Cairo.[1]

Ahora bien, se han establecido hipótesis, cada vez más sólidamente, que la península de Yucatán ya había sido descubierta previamente a la expedición de Francisco Hernández de Córdoba. No sólo está el hecho, expuesto abajo, de la presencia de españoles en la península de Yucatán cuando Hernán Cortés la visitó, durante la expedición de conquista, que aunque se tratara de los náufragos Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero que habían llegado obviamente por accidente a las costas yucatecas, demuestra que había europeos que ya conocían el territorio que estaba siendo explorado en la expedición de 1517, sino que algunos autores como Michel Antochiw Kolpa, historiador y cartógrafo, en su reciente obra Historia Cartográfica de la Península de Yucatán señala y sustenta cartográficamente:

"....Existe la posibilidad de que Yucatán haya sido visitado por lo menos dos veces antes de su "descubrimiento", ambas por navegantes portugueses, la primera vez desde el norte, la segunda desde el sur..."[2]

La propia enciclopedia Yucatán en el tiempo, en el artículo correspondiente a "Historiadores de Yucatán" dice:

"...todavía persisten dudas sobra la fecha real y la identidad del autor del descubrimiento (de Yucatán), ya que el mapa más antiguo en que aparece Yucatán data de 1513, cuatro años antes del viaje de Hernández de Córdoba.[1]

Primeros encuentros de la expedición de 1517 con los nativos

Expedición de Francisco Hernández de Córdoba a Yucatán en los primeros meses de 1517.

El lugar del primer contacto de los expedicionarios con gente nativa de la península, fue más tarde identificado por los propios españoles como la ciudad de Ekab. El pueblo salió a darles la recepción en canoas. Los españoles fondearon sus naves y los naturales del lugar se acercaron invitando a los recién llegados a tierra firme, diciendo «conéx cotóch», «conéx cotóch»; que significa: «venid a nuestras casas», motivo por el cual lo llamaron punta Catoche, dándose así la primera referencia toponímica sobre el territorio peninsular que estaba conociéndose.[3]

Los mayas se acercaron pues a inspeccionar las naves haciendo entender a los expedicionarios que fueran con ellos a tierra firma. Desconfiados los expedicionarios españoles, desembarcaron en sus propios bateles, y al llegar a tierra cayeron en una emboscada. Tras un breve combate y con algunas bajas, lograron regresar a sus embarcaciones, habiendo capturado por su parte a dos indígenas, quienes fueron bautizados a la fe cristiana con los nombres de Julianillo y Melchorejo. Ellos, según Cogolludo, fueron los primeros en auxiliar a la traducción del idioma maya al español.

Ya en sus embarcaciones, avanzaron hacia el poniente y después hacia el sur, para rodear la península, hasta tocar, el día de San Lázaro, el poblado que más adelante fue llamado Campeche, en donde se aprovisionaron de agua. Después de dejar pasar una tormenta, siguieron adelante hacia el sur hasta alcanzar Champotón, que entonces era una ciudad principal, dominada por los Cohuoes y de donde fueron agresivamente rechazados por los habitantes del lugar. Hubo una refriega importante como resultado de la cual murieron 57 españoles de los 110 que integraban la expedición, según el recuento de Bernal Díaz. Muchos del resto, entre los cuales el propio Hernández de Córdoba y Antón de Alaminos, resultaron heridos. Por este fatal resultado y en recuerdo de la batalla que perdieron, dieron al lugar el nombre de Bahía de la Mala Pelea.[1]

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