Desastre del Barranco del Lobo

Desastre del Barranco del Lobo
Guerra de Melilla
General Marina of the Rif War.jpg
El general Marina en el Rif.
Fecha 27 de julio de 1909
Lugar Cerca de Melilla, zona del protectorado ( España)
Resultado Derrota española
Beligerantes
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg España Rifeños
Comandantes
José Marina,
Guillermo Pintos
Desconocido
Bajas
Más de 100 muertos,
600 heridos
Desconocidas
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Se conoce como Desastre del Barranco del Lobo la acción militar acaecida en ese lugar, próximo a Melilla, el 27 de julio de 1909 en la que las tropas españolas fueron derrotadas por los rifeños. Es considerada una parte de la Guerra de Melilla.

Antecedentes

A comienzos del siglo XX el gobierno español decide ejercer en Marruecos una influencia que devolviera al país el prestigio perdido como consecuencia del Desastre del 98. A este fin se adhiere a la Declaración de Londres de 1904, que asigna a España la misión de facilitar ayuda a Marruecos para llevar a cabo las reformas militares, económicas y administrativas de las que estaban tan necesitados. En esta época el control de las cabilas que circundaban Melilla estaba en manos de un pretendiente al trono de Marruecos, que afirmaba ser el hermano del sultán Abd al-Aziz de Marruecos, Yilali Mohamed el-Yusfi ez-Zerhuni, conocido en la historia como Bu Hamara (el de la burra),[1] por lo que una compañía española (la Compañía Española de Minas del Rif) y una francesa negocian con él la explotación de yacimientos mineros. Sin embargo, estas concesiones hacen que las cabilas que antes apoyaban a Bu Hamara consideren que éste les ha traicionado, y para demostrar su enojo el 8 de agosto de 1908 atacan las explotaciones, aunque sin causar víctimas, y Bu Hamara es apresado y enviado a Fez, donde moriría encarcelado por el sultán.

La muerte de Bu Hamara deja a España sin interlocutor con los rifeños y la situación se hace más tensa. El general Marina, Comandante General de Melilla, pide instrucciones y refuerzos al gobierno, ya que con las fuerzas con que cuenta no pueden continuar las labores pacificadoras, esto es, la continuidad de las explotaciones mineras. El gobierno se limita a pedir calma al general y no hace nada ; es más, le prohíbe cualquier acción militar y el 7 de junio de 1909 autoriza a las compañías mineras a proseguir sus trabajos. La tranquilidad dura poco, puesto que a finales de junio comienza una gran agitación, con predicación de la guerra santa, en las cabilas próximas a Melilla. Ante la negativa gubernamental a autorizar la ocupación y fortificación de posiciones que permitieran defender a los trabajadores de un posible ataque rifeño, Marina ordena una expedición por estas cabilas, que lo único que consigue es la captura de seis agitadores que son conducidos presos a Melilla.

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