Desarrollador de videojuegos

Un desarrollador de videojuegos es un desarrollador de software (ya sea un individuo o una empresa) que crea videojuegos para diversas plataformas ( videoconsola o computadora personal).

Algunos desarrolladores también se especializan en ciertos tipos de juegos, como los RPG o los FPS. Algunos se focalizan en portar juegos de un sistema a otro. Otros se enfocan en traducir juegos de un lenguaje a otro, especialmente del japonés al inglés. Algunos grupos inusuales hacen otros tipos de desarrollo de software en adición a los juegos.

La mayoría de las distribuidoras de videojuegos, como Electronic Arts, Activision y Sony, mantienen estudios de desarrollo, pero estas empresas son generalmente llamadas "distribuidoras" y no "desarrolladoras", ya que distribuir es la actividad principal de estas empresas.

Además de las distribuidoras, hoy en día existen también más de 1.000 empresas desarrolladoras de videojuegos. Muchas de ellas son pequeñas operaciones de 1 ó 2 personas quienes crean juegos Flash para la web, o juegos para teléfonos móviles. Otras son grandes empresas con estudios en múltiples lugares, y con cientos de empleados. Como regla, las desarrolladoras son empresas no cotizadas; sólo unas pocas desarrolladoras no-distribuidoras llegan a ser cotizadas.

Tipos de desarrolladores

Los desarrolladores de videojuegos se clasifican en tres categorías: desarrolladores third-party, desarrolladores internos y los más pequeños independientes. Los desarrolladores generalmente contratan a un grupo de programadores, diseñadores de juegos, artistas, ingenieros de sonido, productores y probadores, a pesar de que algunos de estos roles pueden ser externos. De manera confusa, una persona individual dentro de cualquiera de estos roles puede ser llamada "desarrolladora de videojuegos".

El método de desarrollo preferido por la mayoría ha cambiado en varias ocasiones a través del tiempo. Los juegos originales de arcade y videoconsolas de los años '70 y '80 fueron desarrollados de manera interna por fabricantes como Atari y Williams, teniendo cada juego un sólo programador. Mientras tanto, el mercado de las computadoras caseras atrajo a los programadores por hobby que no disponían de los recursos necesarios para distribuir sus propios juegos, lo que condujo a las primeras relaciones entre desarrolladores y distribuidores. Aunque los primeros de estos desarrolladores fueron efectivamente independientes y vendían directamente a las tiendas de computadoras, las tendencias de la industria de inclinarse hacia juegos más grandes y costosos y contratos de distribución más grandes para la venta nacional y global avivaron el desarrollo de una fuerte third-party. En los años '90, el desarrollo independiente había prácticamente desaparecido de la industria, con la rara excepción de id Software. Sin embargo, a mediados de los años 2000 los independientes han visto una renovación en la atención de la industria, particularmente debido a las preocupaciones por el gran aumento de las distribuidoras en los costos de los juegos. Algunos desarrolladores han respondido a estas presiones ya sea dejando el mercado de la distribución por completo, o al dinamizar su proceso con un nuevo énfasis en la subcontratación, tal como lo hacen los estudios de películas.

Desarrolladores third-party

Los desarrolladores third-party son usualmente llamados por una distribuidora de videojuegos para que desarrollen un título para uno o más sistemas. Tanto la distribuidora como el desarrollador deciden como será el diseño y el contenido del juego. Sin embargo, en general las decisiones de la distribuidora van sobre las del desarrollador, debido a que la distribuidora es quien le paga al desarrollador para que cree el juego.

El arreglo del negocio entre el desarrollador y la distribuidora se designa mediante un contrato, el cual especifica una lista de "metas" por cumplir, las que debieran ser enviadas entre cuatro a ocho semanas. Al recibir estas "metas", la distribuidora es capaz de verificar que el trabajo está progresando de una manera lo suficientemente rápida como para alcanzar la fecha límite designada, y de indicarle el camino correcto al desarrollador en el caso de que el juego esté siendo creado de una manera distinta a la pensada. Cuando cada "meta" es completada y aceptada, la distribuidora le paga al desarrollador un avance en regalías. El desarrollador usa este dinero para costear sus operaciones.

Los desarrolladores exitosos pueden mantener a varios equipos trabajando en diferentes juegos para diferentes distribuidoras. Sin embargo, en general los desarrolladores third-party tienden a ser pequeños y a estar compuestos de un equipo simple y cercano entre sí.

El desarrollo de juegos third-party es un negocio volátil, ya que los pequeños desarrolladores podrían ser enteramente dependientes del dinero de un distribuidor. Un simple juego cancelado puede ser letal para un pequeño desarrollador. Debido a esto, muchas de las empresas desarrolladoras más pequeñas duran sólo unos pocos años, o incluso algunos pocos meses. La constante batalla por conseguir pagos por "metas" cumplidas y organizar el contrato para el siguiente juego es una distracción persistente en el manejo de cada desarrollador de videojuegos.

Una común y deseable "estrategia de salida" para un desarrollador de videojuegos extremadamente exitoso es vender la empresa a una distribuidora, y así convertirse en un desarrollador interno.

Desarrolladores internos

Muchas distribuidoras de juegos mantienen desarrolladores internos o estudios. El tamaño de los equipos varía dependiendo de los juegos, pero pueden llegar a estar formados desde muy pocas personas hasta una docena. En el caso de los MMORPGs y los videojuegos más grandes, el equipo puede llegar a estar compuesto de 100 personas o más.

Los equipos de desarrollo internos tienden a tener una mayor libertad en cuanto al diseño y contenido de un juego, comparados con los equipos de desarrolladores third-party. Entre las razones que explican esto está el hecho de que ya que los desarrolladores son empleados de la distribuidora, sus intereses son prácticamente los mismos. De esta forma, la distribuidora no debe preocuparse tanto de que las decisiones de los desarrolladores sobrepasen las suyas.

En años recientes, las grandes distribuidoras han adquirido varios desarrolladores third-party. Aunque estos equipos de desarrollo son ahora técnicamente "internos" ellos siguen operando de una manera autónoma, cada uno con su propia cultura y prácticas de trabajo. Por ejemplo: Electronic Arts adquirió Maxis ( 1997), Activision adquirió Raven ( 1997), Neversoft ( 1999), Z-Axis ( 2001), Treyarch (2001), Luxoflux ( 2002), Shaba (2002), Infinity Ward ( 2003) y Vicarious Visions (2005). Todos estos desarrolladores siguen operando de manera similar a la que tenían antes de ser adquiridos, siendo las principales diferencias la exclusividad y los detalles financieros.

El tiempo ha demostrado que las distribuidoras tienden a tener una mayor "compasión" con sus propios equipos de desarrollo que con los desarrolladores third-party, en cuanto al no cumplimiento de fechas límites.

Un equipo de desarrollo interno que trabaja para un fabricante de videoconsolas es también conocido como desarrollador first-party. Una empresa que está cercanamente unida a un fabricante de videconsolas (u ocasionalmente a una distribuidora) es conocido como un desarrollador second-party. De manera confusa, las distribuidoras son a veces llamados desarrolladores third-party dentro del contexto de sus relaciones con los fabricantes de consolas (Sony, Microsoft y Nintendo). Esta particular distinción entre desarrolladores first, second y third party generalmente no se aplica al desarrollo de juegos de computadora.

Desarrolladores independientes

Los independientes son pequeños desarrolladores de software que no pertenecen a ninguna distribuidora.

Algunos de estos desarrolladores distribuyen sus propios juegos, confiando su publicidad a la Internet. Sin el gran presupuesto facilitado por las distribuidoras principales, sus productos nunca llegan a obtener tanto reconocimiento como los de las grandes distribuidoras. Sin embargo, ellos son libres de explorar temas y estilos de juego experimentales en los cuales las distribuidoras principales no arriesgarían su dinero.

Otros desarrolladores independientes crean software de juegos para algunas distribuidoras de videojuegos en distintas plataformas. En años recientes, este modelo ha bajado su popularidad, debido a que las grandes distribuidoras como Electronic Arts y Activision se han transformado en estudios internos, usualmente compuestos por desarrolladores independientes que han sido adquiridos para la mayoría de sus necesidades de desarrollo.

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