Derechos humanos en los Emiratos Árabes Unidos

Los Emiratos Árabes Unidos es una federación compuesta por siete emiratos: Abu Dabi, Dubái, Ajmán, Umm al Qaiwain, Ras al Khaimah, Al Fujairah y Sharjah, cuya forma de gobierno es una monarquía constitucional federal. [1] Emiratos Árabes Unidos es un país que no tiene instituciones elegidas democráticamente ni partidos políticos, esto es, los ciudadanos no tienen derecho a cambiar su gobierno. La libre asociación es restringida y los derechos de los trabajadores son bastante limitados. La trata de personas y el uso de niños extranjeros como jinetes de camellos continúa a pesar de las promesas del gobierno de tomar medidas para terminar esas prácticas.

Libertad de expresión, de asociación y de reunión

Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, a través del sitio web oficial del Consejo Nacional de los Medios de Comunicación describen al país como “un estado moderno, próspero, estable y bien administrado”, en el cuál se logró la integración de los valores culturales tradicionales y la legislación nacional con las normas y estándares internacionales, con lo cuál EAU ocupa actualmente una elevada posición en el mundo en cuanto a desarrollo y garantía de respeto a los derechos de las personas.[2]

Sin embargo, la Ley Federal de 1980 sobre Prensa y Publicaciones, la reglamentación sobre contenidos de noviembre de 2010 y las normas sobre radio y televisión de mayo de 2011, el Consejo Nacional de los Medios de Comunicación y su órgano de asesores[4]

Aunque la constitución contempla la libertad de expresión y prensa, en la práctica estos derechos son limitados. Por ley el Ministerio de Información emite las licencias y aprueba el nombramiento de editores. El contenido de la prensa también está gobernado por la ley. Comentarios negativos sobre el Islam, el gobierno o las familias que gobiernan o críticas a los ciudadanos de los EAU por parte de extranjeros, pueden ser castigados con penas de cárcel, aunque esta legislación es raramente invocada debido a que la prensa practica la autocensura. El Ministerio de Información y Cultura revisa el contenido de todo material impreso importado e impone limitaciones a material considerado como pornográfico, violento, peyorativo del Islam o contrario a la política del gobierno.

En julio de 2013 durante el proceso que se conoció como juicio de los “94 de Emiratos Árabes Unidos” se condenó a 10 años de prisión a un grupo de personas relacionadas con la organización civil Al Islah (Asociación para la Reforma y la Orientación Social), por cargos relativos a la seguridad nacional. No se efectuaron investigaciones a partir de la denuncia de torturas sufridas por los detenidos en la etapa de prisión preventiva ni tuvieron ocasión de apelar la condena recibida.[5]

En agosto de 2014, las autoridades de EAU sancionaron una ley antiterrorista que, por sus definiciones, incluye una amplia variedad de acciones perfectamente pacíficas y las califica como delitos tendientes a perjudicar la unidad nacional o como actos de carácter terrorista. De este modo, la nueva legislación deja a disidentes políticos, críticos del gobierno o aún activistas de los derechos humanos en la situación de riesgo de enfrentar procesos judiciales que, teóricamente en un extremo, pueden derivar en condenas a la pena capital.[6]

Internet y redes sociales

En el año 2012, los EAU sancionaron una legislación tendiente a combatir la criminalidad informática. Esta ley continúa siendo utilizada para criminalizar críticas o comentarios que se consideren ofensivos a las autoridades o lesivos al país. Algunos casos destacados son:

  • Mohammed al-Mansoori: arrestado en junio de 2006 por expresar críticas sobre la situación de los derechos humanos en el país.[7]
  • Ahmed Mansoor, (asesor para Medio Oriente de Human Rights Watch), Nasser bin Ghaith (profesor de economía en la sede de Abu Dabi de la Universidad de La Sorbona), Fahad Salim Dalk, Hassan Ali al-Khamis y Ahmed Abdul Khaleq, conocidos como el grupo “EAU 5”, fueron arrestados en abril de 2011, acusados de "insultar en público" a las autoridades de EAU, condenados a prisión y finalmente liberados luego de la fuerte condena que el proceso despertó en instituciones de derechos humanos y órganos de prensa y comunicación.[8]
  • Khalifa Rabia y Othman al-Shehhi: condenados a 5 años de prisión y una multa de casi U$S 100.000.- por criticar la seguridad del estado en Twitter. El canal de televisión 24.ae puso al aire el contenido de su cuenta, señalando el hashtag “#UAE_freemen” (#EAU_hombreslibres) como evidencia.[9]
  • Osama al-Najer: condenado a 3 años de prisión por sus críticas via Twitter al desarrollo y conclusiones del juicio de los “94 de Emiratos Árabes Unidos”, entre los cuales se encuentra su padre Hussain Ali al Najjar al Hammadi.”[9]
  • Saleh Mohammed al Dhufairi y Khalifa al Nuaimi: blogueros condenados en el proceso de los “94 de Emiratos Árabes Unidos”.[9]
  • Asma, Mariam y Alyaziyah Khalifa al-Suwaidi: Tres hermanas detenidas el 15 de febrero de 2015, luego de haber sido citadas a una delegación policial en Abu Dabi. Asma había publicado un tuit que decía “echo de menos a mi hermano” en referencia a Issa al-Suwaidi, condenado en el marco del juicio de los “94 de Emiratos Árabes Unidos”. Tres semanas después, las tres hermanas continuaban detenidas en régimen de incomunicación y sin contacto con sus familiares.[10]

En marzo de 2015, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) inició una operación tendiente a desbloquear sitios web censurados en 11 países llamados “Enemigos de Internet” por la organización. Entre los sitios web desbloqueados se encuentra el Gulf Center for Human Rights (GCHR), censurado en los Emiratos Árabes Unidos y en Arabia Saudita.

Según RSF, “En los Emiratos Árabes Unidos, la Autoridad de Regulación de Telecomunicaciones (TRA) decide qué información puede ser publicada en la Red emiratí. La lista de los sitios web bloqueados es larga, como también lo es la de los criterios por los que se bloquean. Se censuran los contenidos “contrarios a la ética y la moral”, aquellos que constituyan un “riesgo directo o indirecto para los internautas”, “las expresiones de odio a las religiones”… Ya sea porque informan de hechos o porque cuestionan el orden establecido, el resultado es que los medios de comunicación tienen pocas posibilidades de ser leídos en los Emiratos Árabes Unidos.[11]

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