Derechos humanos en Irán

Desde el triunfo de la revolución iraní, la Unión Europea y varias asociaciones no gubernamentales de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, denuncian una situación catastrófica sobre el respeto de los derechos humanos en Irán.[4] Los detenidos no tienen derecho al debido proceso, muchas veces carecen de abogado, se les niega el acceso a la defensa en juicio, no se enteran de sus condenas, son juzgados en sesiones secretas, obligados a confesar mediante la tortura y las condenas son definitivas e inapelables. El poder judicial iraní no es un poder independiente porque el líder supremo nombra al jefe del poder judicial, que a su vez nombra a los jueces de mayor categoría.

En 2013 el representante de las Naciones Unidas denunció el gran incremento de las denuncias por violaciones a los derechos humanos y el aumento de las ejecuciones sumarias por temas que no son considerados delitos en el resto de los países.[6]

Las principales violaciones a los derechos humanos en Irán se refieren a las detenciones arbitrarias, a las torturas, a la falta de libertad de expresión y de libertad de reunión, el mantenimiento de la pena de muerte incluso para menores de edad, la ausencia de libertad religiosa, la discriminación y persecución contra las minorías religiosas, raciales y sexuales. Las fuerzas de seguridad realizan actividades represivas contra activistas sociales, se denuncian torturas contra presos políticos y ejecuciones por uso de drogas. Según Human Rights Watch, en Irán permanecen detenidos periodistas, bloggers y activistas de derechos humanos.[8]

Las víctimas incluyen ciudadanos cuyo único delito es su género, su etnia, su religión, su trabajo, su orientación política o su orientación sexual.

Prácticas de las autoridades del país

  • Ejecuciones de prisioneros políticos iraníes de 1988
  • Ejecuciones públicas de dos adolescentes el 19 de julio de 2005.
  • Práctica generalizada de la tortura física y psicológica.
  • Población presidiaria de 150.000 personas, 60% por uso de droga.
  • Ejecuciones por uso de drogas.
  • Lapidaciones.
  • Persecución de los líderes de las minorías étnicas, como kurdos y azeris, árabes y baluchis.
  • Persecución a las minorías religiosas cristianos, sunnitas, judíos y bahá'ís.

El gobierno iraní se continúa negando sistemáticamente a que la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas pueda entrar al país.[12]

En 2012 falleció, en prisión, el bloguero crítico del gobierno, Sattar Beheshti, víctima de la tortura.[22]

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