Derechos del colectivo LGBT en Portugal

Derechos LGBT
Portugal

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Bandera
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Escudo

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Portugal en Europa
Homosexualidad
Es legalSí
Desde1982
Edad de consentimiento sexual
Heterosexual y homosexual igualSí
Protección legal contra la discriminación
LaboralSí
En todos los aspectosSí
Protección legal de pareja
Acceso igualitario a la unión civilSí[1]
Matrimonio entre personas del mismo sexoSí[2]
Derechos reproductivos y de adopción
Derecho de adopción conjuntaSí
Acceso igualitario a técnicas de reproducción asistidaSí
Derechos de género
Cambio de sexo legalSí
Cambio de sexo en documentaciónSí
Otros derechos
Servicio militarSí[3]
Donación de sangreSí

La diversidad sexual en Portugal ha sido sobre todo dominada a lo largo de la historia por la ideología cristiana de la Iglesia católica, que caracteriza la sexualidad como un acto exclusivamente destinado la procreación, por lo que todas las demás actividades sexuales son vistas como pecaminosas y contrarias a Dios. A partir del siglo XVI la Inquisición portuguesa se encargó incluso de investigar, juzgar y condenar en la hoguera la sodomía. Esta visión moralista de la sexualidad se mantuvo hasta finales del siglo XX, a pesar de la descriminalización que había ocurrido anteriormente, implicando que la gran mayoría de los homosexuales prefiriera esconderse a los ojos de la sociedad.

Actualmente la sociedad portuguesa ha venido a reducir progresivamente la discriminación por orientación sexual, tanto a nivel social, como político y legal, sobre todo entre las capas más jóvenes de la población. La homosexualidad, cada vez más, está comenzando a ser considerada como una variante más de la sexualidad humana, de la esfera íntima y personal de cada uno, y en gran medida libre de connotaciones de índole moral.

El periodo romano

Busto de mármol de Adriano, del siglo II, amante de Antínoo. Hoy en el Palazzo di Conservatori.

Los romanos trajeron, juntamente con los otros elementos de su cultura, su moralidad sexual.[7]

En general, en Roma dominaba una forma de sexualidad muy semejante a la practicada por los griegos, siendo la principal diferencia la no aceptación de la pederastia como relación sexual aceptable, incluyendo una componente pedagógica, entre un ciudadano adulto y otros más jóvenes.

El lesbianismo también era conocido en la Roma Antigua,[4]​ tanto en su forma sáfica, o sea, entre mujeres «femeninas» que apreciaban sexo con adolescentes —una especie de pederastia femenina—, como en la forma tribadista, en la que mujeres «masculinas» apreciaban ocupaciones típicamente masculinas como la lucha, la caza y, también, el sexo con otras mujeres.

Como ejemplo, se puede mencionar a Marco Valerio Marcial,[6]​ un gran poeta y hombre de letras nacido en Bílbilis, próximo a la actual Calatayud, pero vivió la mayor parte de su vida en Roma. La poesía de Marcial era rica en epigramas, donde describió, narrando en una primera persona ficticia, la penetración anal y vaginal, y la felación tanto con hombres como mujeres.

Otro ejemplo es Adriano,[8]

La llegada del cristianismo

La moralidad romana ya había cambiado hacia el siglo IV, en el que Amiano Marcelino critica amargamente las costumbres sexuales de los taifali, una tribu bárbara situada entre los Cárpatos y el Mar Negro, que praticaba la pederastia de estilo griego.[10]

Se han dado tres razones para este cambio de actitud. Procopio de Cesarea, historiador de la corte de Justiniano, consideró que tras las leyes había motivos políticos, ya que permitieron a Justiniano eliminar a enemigos políticos, quedarse con sus propiedades y no tuvieron mucha eficacia eliminando la homosexualidad entre la gente corriente.[9]

Hasta el año 313 no hubo una doctrina común en el cristianismo sobre la homosexualidad,[9]​ pero anteriormente San Pablo ya había criticado la homosexualidad como contra natura:

Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío.

Poco a poco los Padres de la Iglesia fueron creando un cuerpo literario en el que se condenaba la homosexualidad y el sexo en general en los términos más enérgicos, luchando contra una práctica común en la sociedad de la época, incluyendo la primitiva Iglesia.[9]

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