Densidad de energía

En física, la densidad de energía representa la cantidad de energía acumulada en un sistema dado o en una región del espacio, por unidad de volumen en un punto. El concepto de unidad de energía se utiliza abundantemente en relatividad general y en cosmología, pues interviene implícitamente en las ecuaciones que determinan el campo gravitacional (las ecuaciones de Einstein), y está igualmente presente en la mecánica de medios continuos y en el campo del electromagnetismo.

Densidad de energía en el almacenamiento de energía y los carburantes

Densidades de energía volúmica y másica bruta de algunos combustibles

En las aplicaciones de almacenamiento de energía, la densidad energética hace referencia a la densidad de energía másica o a densidad de la energía volúmica. Mientras mayor sea la densidad de energía, más energía habrá disponible para acumular o transportar por volumen o por masa dados. Esto tiene incidencia particularmente en el área del transporte (automóvil, avión, cohete...), tanto en la elección del combustible, como en los aspectos económicos, teniendo en cuenta la consumición específica y el rendimiento del grupo motopropulsor.[1]

Las fuentes de energía de más alta densidad provienen de reacciones de fusión y de fisión. En razón de los límites generados, la fisión, se restringe a aplicaciones muy precisas, mientras que la fusión en continuo aún no ha sido totalmente dominada. El carbón, el gas y el petróleo son las fuentes de energía más utilizadas mundialmente, aún si tienen una densidad de energía mucho más débil; el resto se debe a la combustión de la biomasa, que tiene una densidad de energía todavía menor.

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