Demografía de Costa Rica

Demografía de Costa Rica
Costa Rica demography.png
Evolución de la población de Costa Rica en 2005, (expresada en miles).
Población 4.872.000 (2013)
Densidad 82.11 hab./km2 (est. 2009)
Tasa de crecimiento 1.4% (est. 2008)
Tasa de natalidad 17.71 nacimientos /1.000 población (est. 2008)
Tasa de mortalidad 8.37 muertes /1.000 población (est. 2008)
Esperanza de vida 79.9 años (2015)
• Varones 78 años
• Mujeres 82 años
Tasa de fertilidad 1.81 hijos por mujer (2012)
Tasa de mortalidad infantil 12.01 muertes /1,000 nacimientos (est. 2008)
Estructura por edades
< 15 años 21.6% (hombres 584.782/mujeres 557.953) (est.2009)
15-64 años 72.4% (hombres 1.416.452/mujeres 1.384.697) (est.2009)
> 65 años 6.0% (hombres 116.461/mujeres 135.571) (est.2009)
Índice de masculinidad
Total 1
Al nacimiento 1.05
< 15 años 0.97
15-64 años 1.02
> 65 años 0.95
Nacionalidad
Nacionalidad Costarricense
Mayoría étnica Blancos, mestizos y castizos (83%)
Minorías étnicas Amerindios (2.41%) Afrocostarricenses (1%) Asiáticos (0.20%)
Idiomas
Oficial español
Hablados inglés, mekatelyu, malecu, cabécar, bribri, guaymí, bocotá, italiano, chino y platzdutch.
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Costa Rica es el quinto país más poblado de América Central, con cerca de 5 millones de habitantes. Etnográficamente, la población de esta nación centroamericana es un multirracial crisol de razas, [1] pues es el resultado de un extenso mestizaje entre indígenas, españoles, sefarditas y africanos. Sin contar las grandes oleadas migratorias de europeos, afroantillanos y asiáticos que ha sufrido Costa Rica a lo largo de su historia. Actualmente, el país es uno de los mayores receptores de emigrantes de América Latina y el principal destino migratorio de América Central, además de poseer las comunidades de budistas, estadounidenses, franceses, italianos y polacos más grandes del istmo y albergar unas de las más grandes comunidades centroamerianas de alemanes, musulmanes, judíos y chinos.

Introducción

Fotografía de principios de siglo XX de una familia campesina costarricense.
Familia Peters Scheider. Inmigrantes alemanes en Costa Rica en 1920.

En 1821 Costa Rica había alcanzado su independencia sin luchas. Presentaba un panorama de población escasa (65.000 habitantes en 1824), conformada por criollos, mulatos y mestizos, asentados en núcleos dispersos en el Valle Central y dedicada a una agricultura de subsistencia. Pero pronto, en la década de 1830 –con la expansión del cultivo cafetalero– el país se articuló tempranamente al mercado mundial y se abrieron nuevas perspectivas. Para la década de 1840 y comienzos de los 50, los viajeros extranjeros europeos (en especial italianos y españoles) que pasaban por Costa Rica se quedaban impresionados por la prosperidad general que veían y el desarrollo del mercado interno en relación con el resto de Centroamérica. Hacia 1850 se divisaba con claridad que se había iniciado un proceso de consolidación económica basado en la agricultura cafetalera. Los emigrantes europeos bien podían sentirse atraídos por las promesas de una pequeña y lejana nación en pleno proceso expansivo.

Los amerindios por su parte se ubicaban en tribus, principalmente en las montañas de Talamanca y las llanuras de Guanacaste, así como las selvas del resto del país, mientras que muchos afrocostarricenses estaban asentados en quilombos.

A los trabajadores de origen jamaiquino se les prohíbe por ley entrar en el Valle Central, por lo cual se establecen en la provincia de Limón hasta 1949. Muchos otros inmigrantes se dispersan por todo el país: los que deciden permanecer en la ciudad capital y sus alrededores contribuyen en mucho a la variedad de la vida cotidiana capitalina.

Actualmente, la mayoría de la población reside en el Valle Central, la cual está conformada por descendientes de europeos en su mayoría castizos y criollos, seguidos de mestizos y demás grupos étnicos. Además, es fácil encontrar habitantes originarios de muchas otras latitudes, especialmente de China. Existe población de inmigrantes económicos y refugiados políticos, principalmente refugiados ya que Costa Rica tiene una tradición de refugiar a todo aquel que se opone a las dictaduras, e inmigrantes económicos, hay grupos importantes de argentinos, chilenos y colombianos. Desde hace varios años hay un movimiento migratorio destacable de europeos (especialmente españoles, neerlandeses, rusos, suizos y suecos), asiáticos ( chinos, coreanos y japoneses) y estadounidenses, que se afincan en el país atraídos por la estabilidad política, un modo de vida alternativo y un clima benigno. Actualmente la mayor población de inmigrantes tanto legales como ilegales son los nicaragüenses, los cuales conforman aproximadamente el 10% de la población total del país. Los grupos migratorios procedentes desde el vecino del Norte iniciaron desde finales de los 1970s debido a los conflictos políticos internos y también en menor medida procedentes El Salvador, Honduras y República Dominicana.

En cuanto a las poblaciones indígenas, hay que recalcar que existen alrededor de 500,000 habitantes nativos originarios del territorio costarricense, representando un 12,4% de la población total del país. Están divididos en 8 grupos étnicos y cada uno tiene un territorio reservado: Quitirrisí (Localizados en el Valle Central), Matambú o Chorotega (Guanacaste), Maleku (Norte de Alajuela), Bribri (Atlántico Sur), Cabécar (Cordillera de Talamanca), Guaymí (Sureste de Costa Rica, sobre la línea fronteriza con Panamá), Boruca (Zona Sur) y Térraba (Zona Sur, junto a los Boruca) y en zonas alejadas de los confines del mundo como lo es Birrisito.

Guanacaste, provincia al noroeste del país, sobre el océano Pacífico, limítrofe con Nicaragua, se caracteriza por presentar varias singularidades con respecto al resto del país, como, por ejemplo, las danzas típicas, las costumbres culinarias y su variedad del idioma español (según consideraciones fonológicas y léxicas, el habla guanacasteca es estudiada en lingüística como un dialecto aparte del español del área central del Costa Rica, próximo al habla de la vecina Nicaragua). Los rasgos socio-culturales distintivos de esta provincia son denotados por el vocablo teco (por oposición a tico), el cual hace las veces de gentilicio y adjetivo calificativo pasible de sustantivación (así un tequismo es un término propio del dialecto guanacasteco). La cultura popular afirma que las particularidades físicas de los tecos son el resultado de una mezcla de españoles e indígenas chorotegas.

En la costa caribe, el poblamiento se desarrolló principalmente en torno de la ciudad de Limón y consistía de descendientes de africanos que llegaron al país durante la época de la Colonia ( bantúes esclavizados procedentes de Angola y del Congo). Los esclavos importados fueron dispersados hacia las principales zonas productivas de la época, dentro de las que se cita Cartago, como punto de destino importante. A estos se sumaron, de manera preeminente, durante el siglo XIX (ya no como esclavos), grupos de Jamaiquinos contratados para trabajar en la construcción del ferrocarril que comunica San José con Puerto Limón. Al sur de la provincia de Limón se encuentran varias poblaciones indígenas importantes, especialmente bribris.

Sociedad

A raíz de condiciones coloniales donde incluso la aristocracia en muchos casos debía trabajar y realizar ciertas labores impensables en otras partes del continente, es que en Costa Rica las diferencias sociales nunca fueron demasiado radicales en comparación a otros países.[4] o que las clases medias podían acceder a cargos públicos y políticos.

En Costa Rica era posible desde el siglo XIX y principios del XX que los hijos de obreros, campesinos o artesanos pudieran ir a la universidad y convertirse en abogados, médicos, etc., y muchos políticos que han llegado a ejercer cargos públicos provenían de hogares de clase media y baja, casos como los presidentes Luis Alberto Monge (campesino y sindicalista) y Luis Guillermo Solís (profesor universitario), o diputados como Arnoldo Segura Ferreto (maestro), Francisco Vargas Vargas (médico proveniente de una familia humilde de agricultores), Juan Guillermo Brenes Castillo (campesino), etc. Si bien muchas de estas tradiciones, como la igualdad de oportunidades indistintamente de la profesión de los padres o el que menores de distintas clases sociales asistan juntos a los mismos centros se ha ido perdiendo especialmente a partir de las reformas neoliberales de los ochentas,[6]

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