Demografía de Cantabria

Pirámide Demográfica. 2010.
Cantabria
División menor: 2000 habitantes.
Fuente: Instituto Nacional de Estadística de España
Gráfica elaborada por: Wikipedia


En el año 2013 Cantabria tenía una población de 591.888 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística (lo que representa el 1,26% de la población de España).

Entonces, Cantabria sólo superaba, demográficamente hablando, a una comunidad autónoma, La Rioja (323.609) y a las dos ciudades autónomas Ceuta (84.180) y Melilla (83.679) ( ver tabla). En cuanto a provincias, ocuparía el puesto 28.º de 50 provincias que hay en España ( ver tabla).

Tiene una densidad de población de 111,1 habitantes/km² y una esperanza de vida al nacer en el año 2011 de 83,11 años: 80,11 años para los varones y 85,98 años para las mujeres. Siendo la esperanza de vida en España según el Instituto Nacional de Estadística de 80,3 años de media: 78,94 para los hombres y 84,91 para las mujeres.[1]

Comparada con otras regiones españolas, Cantabria no ha experimentado altas tasas de inmigración, puesto que en 2007 un 4,7% de la población de Cantabria era inmigrante mientras que en el mismo año en el total de la población española el 9,93% era inmigrante. Los principales países de origen de dichos inmigrantes son Colombia, Rumania, Ecuador, Perú, Moldavia y Marruecos por este orden.[2]

Las principales poblaciones cántabras se encuentran en la zona litoral, destacando dos ciudades, la capital cántabra, Santander, con 177.123 habitantes y Torrelavega, como segundo núcleo urbano e industrial de Cantabria, con una población de 54.827 habitantes. Ambas ciudades forman una conurbación, denominada área metropolitana de Santander-Torrelavega. El resto del poblamiento en Cantabria se encuentra concentrado en localidades costeras o no muy alejadas de la costa, disminuyendo el grado de concentración demográfica según nos alejamos de ésta. Los valles del interior y del sur se caracteriza por su baja densidad de población, con algunas excepciones en núcleos urbanos del interior como Los Corrales de Buelna o Reinosa.

Poblamiento del territorio y movilidad demográfica

Mapa municipal de Cantabria con sus núcleos de población.

Desde una perspectiva geodemográfica en Cantabria los fenómenos más relevantes son el aumento de la movilidad geográfica de la población, el mayor grado de integración de sus espacios rurales, el creciente y acelerado proceso de periurbanización, la transformación de las estructuras agroganaderas, la despoblación de las áreas de montaña así como de los valles interiores del sur, el proceso de urbanización acelerado y, finalmente, el desarrollo de un sector terciario fundamentado en el comercio y los servicios. Así mismo, factores como el largo proceso de industrialización de la región, la mejora de las comunicaciones dentro de esta y con el exterior y la tendencia creciente y acelerada hacia la concentración de la población en los espacios urbanos y costeros más accesibles y mejor comunicados han afectado a la demografía, economía y calidad de vida en Cantabria, provocando fuertes desequilibrio intrarregionales.

Esta variabilidad hace que actualmente la región presente un territorio desarticulado. El modelo industrial y urbano tradicional heredado de siglos pasados ha favorecido y fomentado el dinamismo de los espacios de la comarca costera (central y oriental fundamentalmente) en contraposición a los valles del interior, a excepción del valle del Besaya, que representan la periferia regresiva. Es en este último caso, y a medida que el tamaño de la entidad de población disminuye, cuando la crisis demográfica más se acentúa, favorecida por una falta de dotación de servicios (en especial educativos), problemas de accesibilidad y sensación de aislamiento, dificultades para el matrimonio, la falta de oportunidades laborales, etc.[3]

Por otro lado en Cantabria el proceso de urbanización sigue un patrón claro, extendiéndose desde los núcleos urbanos más importantes - Santander y Torrelavega-, hacia los espacios periféricos inmediatos, dando lugar a procesos conurbanos y de periurbanización a los largo de los grandes ejes de transporte por carretera, que consolidan y aceleran progresivamente este proceso. Este esquema se empieza a perfilar en la década de los años cincuenta del siglo XX y ha persistido hasta la actualidad, acelerándose en los últimos veinte años. La gran comarca costera de La Marina es donde se concentran las grandes industrias, las iniciativas turísticas y los grandes equipamientos y las infraestructuras de transporte y comunicaciones. La agrupación de la población en esta franja supone el 80% sobre el total regional, lo que da lugar a uno de sus elementos más definitorios; el continuo urbanizado. En él se integran y confunden entidades municipales distintas, con flujos constantes entre núcleos de población y un intenso tráfico rodado de vehículos.

El río Besaya se une a las aguas del Saja a la altura de la localidad de Ganzo, dentro del municipio de Torrelavega.

Sobre esta red urbana basculan los valles interiores de La Montaña próximos a La Marina. Valles que están articulados por sus principales ejes fluviales: los ríos Nansa, Saja- Besaya, Pas- Pisueña, Miera, Asón y Agüera. Son espacios bien conectados con los grandes ejes de comunicación de la región, y no tanto en las comunicaciones transversales. Debido a la orografía los núcleos de población se localizan concentrados y compactos en los valles occidentales, mientras que el poblamiento es mucho más laxo y diseminado en los valles orientales. Son entidades de escaso tamaño cuya localización ha estado condicionada por los ejes fluviales, al igual que la red de comunicaciones.

El máximo grado de dispersión se alcanza en los montes pasiegos, donde los condicionantes del medio físico han tenido un escaso peso como factor determinante a la hora de explicar las formas de organización territorial, traducidas en una ocupación sistemática del espacio, con el prado y la cabaña como elementos paisajísticos característicos.

No obstante hay que señalar que en las últimas décadas estos condicionantes físicos han pasado a un segundo lugar frente a los componentes económicos. Factores como el desarrollo industrial o turístico de la comarca costera de Cantabria son claves a la hora de explicar los importantes desequilibrios que existe en estos valles frente a La Marina, lo que ha propiciado la sangría demográfica ya señalada.

En el caso de la comarca meridional de Campoo y los Valles del Sur, la organización de su sistema de asentamientos rurales se asemeja más a la de las comarcas septentrionales castellanas que a la de la España atlántica. Así, su topografía más suave, su marcada vocación agroganadera, la ocupación del territorio en núcleos que concentran la población y su dispersión regular en el espacio la señalan como una de las áreas de más marcada personalidad geográfica de la región.

La villa de Potes.

Significativas y especiales son las características del poblamiento en Liébana. Sus condicionantes geográficos, ya descritos con anterioridad, han propiciado que presente un esquema organizativo más complejo que el del resto territorio cántabro. La comarca posee un número significativo de entidades de población que gravitan hacia Potes, la población más importante y nudo de comunicaciones sobre la que se articula el resto del espacio.

En su conjunto los núcleos de población lebaniegos se asientan a lo largo de los pequeños valles del Deva, Quiviesa o Bullón pero con la característica de que frecuentemente estos no se sitúan en sus zonas más bajas y llanas sino que es habitual que se ubiquen a media ladera o incluso en las cumbres.

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