Demografía de Canadá

Demografía de Canadá, Datos de la FAO, año 2008; Número de habitantes en miles.

La población de Canadá sumó 600 habitantes en 2015 según Statistics Canada [1] , con una densidad demográfica de apenas 3,41 hab./km², baja en términos absolutos y relativos.

Sin embargo, el incremento demográfico ha sido acelerado en las últimas décadas, gracias a la inmigración y al crecimiento natural de la población; según se estimó en octubre de 2005, Canadá tenía 323.320. 235.888.996.000 habitantes, mientras según el Censo de 2001, el país tenía 30.007.894 habitantes. [2]

Un porcentaje importante de la población se concentra en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, mientras vastas regiones (con climas más extremos para el hábitat humano) presentan densidades mínimas o no están habitadas del todo. Alrededor del 80% de la población canadiense vive a menos de 150 kilómetros de la frontera con Estados Unidos Un porcentaje similar vive en las zonas urbanas, concentrado principalmente en las ciudades de Quebec, el corredor Windsor Toronto, Montreal y Ottawa, el Lower Mainland de la Columbia Británica (formado por la región que la rodea a Vancouver) y el corredor Calgary–Edmonton en Alberta.

Evolución histórica

La realidad demográfica canadiense, desde una perspectiva actual, podría clasificarse en tres grupos según Esteban y López-Sala:[3] las « Primeras Naciones» (los pueblos nativos de Canadá), los franco-británicos y, por último, los inmigrantes. Las migraciones de estos grupos se han visto influenciadas a lo largo del tiempo por el contexto histórico europeo, la estabilidad interna de Canadá, la situación del vecino Estados Unidos o la coyuntura económica.

Así, el establecimiento del liberalismo económico[4] propiciaron sucesivamente las distintas oleadas migratorias que acabarían formando la población canadiense. La nueva empresa colonizadora que se abrió durante la segunda mitad del siglo XIX hacia el Oeste (que simultáneamente se estaba desarrollando en Estados Unidos) requirió de granjeros cualificados del centro y este de Europa para desarrollar los nuevos asentamientos de la Pradera (llanura central fértil de Canadá).

Con la liberalización de la economía, la política migratoria a comienzos del siglo XX podía ofrecer dos posibilidades: estabilizar a las razas ya asentadas previamente o promover la apertura de fronteras sin grandes trabas para beneficiar a la economía empresarial. Desde finales del siglo XIX, y para preservar el sistema político original heredado de Gran Bretaña -con unas instituciones consideradas como el fundamento de la nación por una parte de la historiografía Whig[3] pero existen tras la actual crisis económica dificultades para mantener el bilingüismo y el desarrollo de escuelas para las minorías.

Como las caras de una misma moneda, la inmigración de grupos étnicos diversos puede llevar aparejada problemas de asimilación y convivencia. En la primera década del siglo XX, Fohlen ya menciona que «en las grandes ciudades se formaron auténticos « ghettos», frecuentemente enemistados entre sí.»[3]

Datos de las estimaciones oficiales realizadas:[6]

  • 1737: 126.943 ha.
  • 1784: 166.012 ha.
  • 1790: 191.311 ha.
  • 1806: 391.899 ha.
  • 1814: 430.000 ha.
  • 1822: 452.065 ha.
  • 1825: 692.930 ha.
  • 1827: 774.279 ha.
  • 1831: 792.226 ha.
  • 1851: 2.415.000 ha. Más 100.000 indígenas no sometidos.[7]
  • 1861: 3.174.000 ha.
  • 1871: 3.689.000 ha.
  • 1881: 4.325.000 ha.
  • 1891: 4.833.000 ha.
  • 1901: 5.371.000 ha.
  • 1911: 7.207.000 ha.
  • 1921: 8.788.000 ha.
  • 1931: 10.377.000 ha.
  • 1941: 11.507.000 ha.
  • 1951: 14.009.000 ha.
  • 1961: 18.238.000 ha.
  • 1971: 21.962.000 ha.
  • 1981: 24.820.000 ha.
  • 1991: 28.031.000 ha.
  • 2001: 31.021.000 ha.
  • 2011: 33.476.688 ha.
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