Demografía de Canadá

Demografía de Canadá, Datos de la FAO, año 2008; Número de habitantes en miles.

Para el 2016, la población de Canadá cuenta con más de 35 millones de personas según Statistics Canada[1]

El incremento demográfico ha sido acelerado en las últimas décadas, gracias a la inmigración y al crecimiento natural de la población inmigrante, en contraste con la cada vez más envejecida población autóctona de origen europeo. En lo que va este siglo, la población canadiense aumentó en un 13% aproximadamente.

Un porcentaje importante de la población se concentra en las áreas metropolitanas de las grandes ciudades, mientras vastas regiones (con climas más fríos) presentan densidades mínimas o no están habitadas del todo. Alrededor del 80% de la población canadiense vive a menos de 150 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Un porcentaje similar vive en las zonas urbanas, concentrándose principalmente en las ciudades de Quebec, el corredor Windsor Toronto, Montreal y Ottawa, el Lower Mainland de la Columbia Británica (formado por la región que la rodea a Vancouver) y el corredor Calgary–Edmonton en Alberta. Curiosamente estas zonas son la que mayor población inmigrante presenta.

Evolución histórica

Población histórica
Año Pob. ±%
1851 2 414 519 —    
1861 3 174 442 +31.5%
1871 3 689 000 +16.2%
1981 4 325 000 +17.2%
1891 4 833 000 +11.7%
1901 5 371 000 +11.1%
1911 7 207 000 +34.2%
1921 8 788 000 +21.9%
1931 10 377 000 +18.1%
1941 11 507 000 +10.9%
1951 14 050 000 +22.1%
1961 18 271 000 +30.0%
1971 21 962 032 +20.2%
1981 24 819 915 +13.0%
1991 28 037 420 +13.0%
2001 31 020 596 +10.6%
2011 33 476 688 +7.9%
2016 35 151 728 +5.0%
Source: Statistics Canada, 1851–1941[3]

La realidad demográfica canadiense, desde una perspectiva actual, podría clasificarse en tres grupos según Esteban y López-Sala:[4] las « Primeras Naciones» (los pueblos nativos de lo que ahora es Canadá), los franco-británicos y, por último, los inmigrantes. Las migraciones de estos grupos se han visto influenciadas a lo largo del tiempo por el contexto histórico europeo, la estabilidad interna de Canadá, la situación del vecino Estados Unidos o la coyuntura económica.

Así, el establecimiento del liberalismo económico[5] propiciaron sucesivamente las distintas oleadas migratorias que acabarían formando la población canadiense. La nueva empresa colonizadora que se abrió durante la segunda mitad del siglo XIX hacia el Oeste (que simultáneamente se estaba desarrollando en Estados Unidos) requirió de granjeros cualificados del centro y este de Europa para desarrollar los nuevos asentamientos de la Pradera (llanura central fértil de Canadá).

Con la liberalización de la economía, la política migratoria a comienzos del siglo XX podía ofrecer dos posibilidades: estabilizar a las razas ya asentadas previamente o promover la apertura de fronteras sin grandes trabas para beneficiar a la economía empresarial. Desde finales del siglo XIX, y para preservar el sistema político original heredado de Gran Bretaña -con unas instituciones consideradas como el fundamento de la nación por una parte de la historiografía Whig[4] pero existen tras la actual crisis económica dificultades para mantener el bilingüismo y el desarrollo de escuelas para las minorías.

Como las caras de una misma moneda, la inmigración de grupos étnicos diversos puede llevar aparejada problemas de asimilación y convivencia. En la primera década del siglo XX, Fohlen ya menciona que «en las grandes ciudades se formaron auténticos « ghettos», frecuentemente enemistados entre sí.»[4]

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