Delincuencia en México

Batallón de la Policía Federal en Ciudad de Mexico.

La delincuencia es un problema que viven todas las personas día a día, y actualmente es el problema que más sucede en el país.

La incidencia delictiva se ha incrementado progresivamente desde el año 2001; principalmente los delitos de robo a transeúnte, secuestro, y homicidio doloso (estos últimos a razón de la guerra contra el narcotráfico). Las tasas bajas de aprehensión y encarcelamiento contribuyen al problema. Muchas causas han generado la delincuencia, las más importantes son el narcotráfico, el tráfico de armas, los asaltos, el desempleo, la polarización económica y la debilidad de las instituciones de seguridad pública y justicia, resaltando la colusión entre el crimen organizado y las autoridades en diferentes escalas gubernamentales (como los casos de Michoacán). También debe tomarse en consideración, que cada vez los que incurren en la delincuencia en México, son jóvenes, que no tienen ninguna ocupación formal y que dejaron de lado su educación, puesto que las necesidades económicas eran más fuertes. Otra causa importante de la delincuencia en jóvenes es la adicción a algunas drogas, por lo cual los jóvenes son capaces de ejercer dicha delincuencia con el fin de obtener recursos para seguir manteniendo su adicción. Es impactante darse cuenta también, que una de las causas por las que los jóvenes ejercen la delincuencia es por el ambiente en el que se encuentran: desigualdades sociales, familias no funcionales, discriminación, racismo, así como por el uso de video juegos que incitan al joven a incidir en el delito.

En términos comparativos, internacionalmente, las tasas delictivas en México son altas. La delincuencia se pueden dividir en varios TEMAS, la más común es el robo o asalto al transeúnte, seguido del robo a casa-habitación o a negocios. Otros tipos son la extorsión, la trata de personas, el narcomenudéo, el lavado de dinero, la pornografía infantil y el secuestro, los cuales entran en la categoría de la delincuencia organizada.

Acapulco (2012) ocupa el segundo lugar dentro de las ciudades más violentas del mundo.

Según informes publicados a principios del 2011, 13 de las 50 ciudades más peligrosas del mundo se encuentran en México, siendo las siguientes:

Acapulco, Ciudad Juárez, Torreón, Cuernavaca, Durango, Chihuahua, Reynosa, Mazatlán, Culiacán, Nuevo Laredo, Tepic y Ciudad Obregón.[1]

Otras ciudades inseguras: Mexicali, Tampico, Chetumal, Villahermosa, Tantoyuca, Ocosingo, Zacatecas, Oaxaca

La delincuencia en Ciudad de México

El robo a transeúnte sigue a la alza y en mostracion en la ciudad. Entre enero y junio de 2010, el número de averiguaciones previas por este delito sumaron un total de 12,649. Para el mismo periodo de 2009, el número total fue de 10,586 averiguaciones previas. Esto representa un aumento del 19.5% en el periodo. Ahora bien, no todas las modalidades de robo a transeúnte aumentan en la misma proporción. Mientras que los robos en vía pública aumentaron un 21.1%, los robos en taxis lo hicieron en 16.7% y en microbuses aumentaron en un 8.1%. La vía pública es el lugar más (y cada vez más) vulnerable para el ciudadano.[2]

Otro delito que afecta seriamente el IDH es el robo a casa habitación, no solamente por el daño económico en el patrimonio familiar, sino por el impacto psicológico que tiene en los niveles de seguridad. Vistas las cifras, la incidencia de este delito también viene aumentando. Se observa que durante el primer cuatrimestre de 2010 el número de averiguaciones previas sumaron un total de 2,541. Para el mismo periodo de 2009, el número total fue de 2,352, es decir, un aumento del 8.0% entre cuatrimestres.[3]

La serie de tiempo para este delito es preocupante porque comparado con el delito de vandalismo a negocio, el cual es aquel que sucede en “espacios cerrados”, su incidencia aumentó un 2.8% (pasó de 4,337 a 4,458 averiguaciones previas en el periodo) y se pude ver que la relación en el aumento proporcional entre los dos delitos es de casi tres a uno. Esta relación 3:1, y en aumento, sugiere que las casas habitación siguen siendo un espacio vulnerable, pese al creciente uso de sistemas de seguridad y el aislamiento social (ej. calles cerradas, bardas altas, alambrado, etc.) cada vez más visibles en la ciudad.[4]

Vista la tendencia, el pronóstico para ambos delitos para el resto del año 2010 en la ciudad no es favorable. Hay dos razones principales: la primera macroeconómica y la segunda inercial. La razón macroeconómica es que ambos delitos están fuerte y linealmente correlacionados con la inflación. La correlación no es simultánea, sino que está sujeta a una temporalidad o un efecto retrasado. Los aumentos en estos delitos se asocian con incrementos en los precios de los bienes y servicios en la ciudad; tanto en los tres, seis, nueve y doce meses previos. Dicho de otra manera, si la inflación en la ciudad aumenta este mes, se verá un incremento también en el número de robos a transeúnte y casa habitación (en términos de averiguaciones previas) al menos en los tres meses siguientes, y posiblemente en adelante para el resto del año. Ahora bien, se asegura que la inflación está bajo control y estas son buenas noticias. Pero aquí entra la segunda razón: la inercia de la actividad delictiva. Los incrementos en la actividad delictiva agregada son normalmente rápidos y los decrementos lentos. Por lo que si la inflación se mantiene controlada, aun así se tendrá que esperar hasta el año entrante para ver alguna mejora en la tendencia.[5]

En términos geográficos, los mayores incrementos porcentuales se han presentado en las delegaciones periféricas de la ciudad. En particular, en las delegaciones Magdalena Contreras, Cuajimalpa y Milpa Alta. Estas delegaciones tienen un crecimiento poblacional más rápido que el conjunto de la ciudad. A la inversa, las delegaciones con los mayores decrementos porcentuales son las delegaciones Venustiano Carranza y Benito Juárez, y en general todas las delegaciones al norte del eje 10 Sur, salvo Cuauhtémoc en el Centro, e Iztacalco en el oriente de la ciudad.[6]

Una investigación reciente ha encontrado una alta concentración de delincuentes en unas pocas colonias de la ciudad alrededor del centro histórico (Vilalta, 2010). El 38% de los reclusos sentenciados por el delito de robo en la ciudad de México cometieron sus delitos en la misma colonia donde residían. También se encontró que la actividad delictiva se sujeta a la fricción de la distancia en cuanto a que el comportamiento en los recorridos de los delincuentes desde el lugar de residencia al lugar de comisión del delito siguen una curva decreciente, y que la distancia que recorren es principalmente función del monto económico del delito.[7]

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