Delhi Durbar

El Delhi Durbar de 1877.

Delhi Durbar (en hindi: दिल्ली दुर्बार, urdu: دلی دربار) significa Tribunal de Delhi, era una asamblea de masas realizada en Coronation Park en Delhi, India, para conmemorar la coronación del rey y la reina del Reino Unido. También conocido como el Durbar Imperial, se llevó a cabo en tres ocasiones, en 1877, 1903 y 1911. El durbar de 1911 fue el único al que asistió el soberano, en este caso en particular Jorge V del Reino Unido. El término se deriva de una palabra mogol común, durbar, que significa corte noble.

El durbar mogol

El durbar que los gobernantes británicos instituyeron como modelo para sus ceremonias con los gobernantes indios procedía del ritual que la corte mogol utilizaba en el siglo XVIII. Estas reuniones se basaban en un intercambio ritual de bienes que representaban por una parte la aceptación de la soberanía del emperador y, por otra, el reconocimiento de la autoridad de sus gobernantes locales. El homenajeado ofrecía el nazar, monedas de oro, o el pekash, cualesquiera otros bienes valiosos como elefantes o joyas, mientras que la autoridad mongola correspondería con el khelat, que solía consistir en vestimenta, joyas, armas y a veces animales como caballos o elefantes, simbolizando todos ellos que el soberano mogol les reconocía a los mandatarios indios el dominio de sus propios territorios a cambio de su promesa de obediencia y lealtad.[1]

El protocolo de los durbar estaba claramente reglamentado. El soberano solía situarse sobre una plataforma elevada sentado sobre cojines o en un trono, y los demás asistentes se situaban ordenados en filas horizontales o verticales siendo el criterio más importante de prestigio la cercanía física a la autoridad real. La sumisión se reflejaba postrándose ante el trono y/o tocándose la cabeza, que se entendía ofrecida en acto de humildad. Después, el interesado se adelantaba en caso de producirse intercambio de honores o bienes y, si estos incluían animales, los caballos o elefantes desfilaban ante la concurrencia.[2]

A lo largo del siglo XVIII y primera mitad del XIX los británicos se fueron haciendo progresivamente con el control del subcontinente indio y lo situaron bajo administración de la Compañía Británica de las Indias Orientales, aunque incluso después de la toma de la capital mongola Delhi en 1803, siguieran manteniendo la ficción de la autoridad del emperador mongol bajo la forma de un gobernante títere. Los nuevos gobernantes siguieron utilizando en consecuencia las instituciones mongolas y, en particular, los durbar, aunque tendieron a reglamentar los aspectos económicos del intercambio del nazar, pekash y khelat que para los indios y mongoles tenía un componente predominantemente simbólico y que los británicos veían como una forma de tributo, y hasta de corrupción, con las correspondientes contrapartidas. Atentos al enriquecimiento de los cargos de la Compañía a sus representantes finalmente no se les permitía quedarse con los presentes y los ponían en el mercado por medio de subastas o utilizándolos a su vez como regalos.[3]

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