Degradación del suelo

La degradación del suelo es un proceso antrópico que afecta negativamente la biofísica interna del suelo para soportar vida en un ecosistema, incluyendo aceptar, almacenar y reciclar agua, materia orgánica y nutrientes. Ocurre cuando el suelo pierde importantes propiedades como consecuencia de una inadecuada utilización. Las amenazas naturales son excluidas habitualmente como causas de la degradación del suelo.

En numerosas ocasiones la degradación del suelo se ve acelerado por la intervención humana. Los principales procesos de degradación del suelo son:[1]

  • Erosión acelerada: Arrastre de materiales del suelo por diversos agentes como el agua y el viento, lo cual genera la improductividad del suelo.
  • Salinidad del suelo y sodificación: Acumulación excesiva de sales solubles en la parte donde se desarrollan las raíces de los cultivos.
  • el aumento de la densidad aparente del suelo, en las capas superficiales o profundas y su resultados es el deterioro gradual de la materia orgánica y la actividad biológica.
  • Contaminación química: Los vertidos antropogénicos y el uso excesivo de fertilizantes y biocidas para el control de plagas y enfermedades, producen la contaminación química de los suelos.
  • Pérdida de nutrientes: Empobrecimiento gradual o acelerado del suelo por sobreexplotación o monocultivo, lo que trae como consecuencia la baja fertilidad e improductividad de los suelos.
  • Sellado e urbanización: La cubrición del suelo con elementos sintéticos (cemento, asfalto…) implica su desaparición. La nueva superficie, generalmente impermeable, es poco apta para el desarrollo de la vegetación y la retención de agua y nutrientes. En muchos casos, el fenómeno afecta a los suelos de fondo del valle, con alto potencial productivo.[2]

Por otro lado, es importante destacar que la desertificación es una degradación de tierras que ocurre en áreas áridas, semiáridas y subhúmedas del mundo. Estas áreas de secano susceptibles cubren el 40% de la superficie terrestre, poniendo en riesgo a más de 1.000 millones de habitantes que dependen de esas tierras para sobrevivir.[ cita requerida]

La degradación de las tierras causa pérdidas de la productividad agraria en muchas partes del mundo.

Causas

La degradación del suelo es un problema para las personas, en gran medida vinculado a las actividades agropecuarias, aunque también hay otras actividades humanas que pueden causarla. Las causas principales son:

  • -Actividad agroganadera y forestal: La roturación, cultivo y explotación ganaderas y la tala indiscriminada o intensiva cambian la cubierta vegetal, aportan biocidas y pueden esquilmar los nutrientes del suelo. En muchos casos, prácticas de cultivo inadecuadas, deforestación[3]​ o pastoreo excesivo favorecen la erosión. Este problema es frecuente en zonas semiáridas, donde el aprovechamiento de la vegetación como combustible y la presión ganadera excesiva eliminan la cobertura vegetal.
  • -Desarrollo del territorio y actividades urbanas e industriales: La expansión urbana que sustituye el suelo por superficies impermeables y el impacto asociado al entorno urbano e industrial da lugar a usos y residuos que reducen la calidad del suelo.
  • -Actividades extractivas: La minería y la extracción de combustibles fósiles tiene un importante impacto sobre el suelo y el paisaje, dejando áreas degradadas y situaciones de contaminación química.
  • -Actividades de ocio: El desarrollo económico y la tendencia a llevar a cabo actividades recreativas en entornos naturales conlleva riesgos de contaminación y erosión (abandono de residuos, erosión por tráfico de vehículos…) si no se toman las precauciones adecuadas.

La degradación del suelo afecta a una parte importante de las tierras cultivables del planeta, disminuyendo la riqueza potencial y dificultando el desarrollo económico. En último término, la degradación del suelo y su pérdida de capacidad productiva anulan las mejoras conseguidas en la mejora de rendimiento de los cultivos y pueden llegar a amenazar la seguridad alimentaria de la población.

A menudo asumimos que la degradación de la tierra sólo afecta a la productividad del suelo. Sin embargo, los efectos de la degradación de la tierra a menudo tienen más impactos significativos sobre la recepción de los cursos de agua (ríos, humedales y lagos) desde el suelo, junto con nutrientes y contaminantes asociados con el suelo, se entregan en grandes cantidades a los ambientes que responden negativamente a su entrada. Por lo tanto, la degradación de la tierra tiene efectos potencialmente desastrosos en lagos y embalses que están diseñados para aliviar las inundaciones, proporcionar riego y generar energía hidroeléctrica.

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