Day of the Dead

Day of the Dead (conocida en español como El día de los muertos o El día de los muertos vivientes)[1] es una película de terror de 1985 dirigida por George A. Romero. Es la tercera de las seis películas que conforman la saga dedicada a los zombis dirigida por Romero que comenzó con La Noche de los Muertos Vivientes ( 1968) y continuó con Dawn of the Dead ( 1978).

Su director describe la película como "una tragedia sobre cómo la falta de comunicación entre las personas siembra el caos y el colapso incluso en grupos pequeños".[2] También comentó que es su película favorita de la serie aunque lo atribuye más a su experiencia durante la filmación.

Como ha sucedido con otras películas dirigidas por Romero existe una segunda versión de la película, de título homónimo, dirigida en 2008 por Steve Miner.

Argumento

Los zombis caníbales han conquistado el mundo y ahora la proporción es de un ser humano vivo por cada 400.000 zombis. Los pocos restos del gobierno de Estados Unidos y del estamento militar se ocultan en refugios y en pequeñas colonias mientras los científicos intentan encontrar contrarreloj una solución a la pandemia zombi. La doctora Sarah Bowman (Lori Cardille), el soldado Miguel Salazar (Anthony Dileo Jr.), el radio operador Bill McDermott (Jarlath Conroy) y el piloto John (Terry Alexander) sobrevuelan en helicóptero los alrededores de la base subterránea donde se alojan hacia Fort Myers (Florida) intentando, infructuosamente, encontrar supervivientes.

De regreso a la base el científico principal, el doctor Logan (Richard Liberty) -también apodado "Frankenstein" debido a las terribles disecciones quirúrgicas que ha practicado en zombis capturados por los militares- revela su creencia de que los zombis pueden ser reeducados para volverse dóciles. A pesar de las objeciones del capitán Rhodes (Joseph Pilato) el doctor Logan mantiene en una zona protegida dentro del complejo a un número de especímenes con los que corroborar y hacer estudios de su teoría.

La tensión entre soldados y científicos se agrava ante la progresiva escasez de suministros, la pérdida de comunicación con otros supervivientes y el lento avance en la investigación. Durante una reunión entre los científicos y los soldados Rhodes anuncia que tras la muerte del anterior comandante de la base, el Mayor Cooper, él es la máxima autoridad de la base y que los científicos trabajarán bajo sus órdenes. Cualquier persona que no esté de acuerdo con las nuevas directrices será asesinado. El Dr. Logan espera lograr la cooperación de Rhodes mostrándole los resultados de su investigación, especialmente "Bub", un zombi dócil que recuerda algunas partes de su vida pasada como ser humano y muestra algunas pautas de comportamiento humano: escucha música, puede encañonar con una pistola o saludar al capitán Rhodes. Sin embargo los avances logrados por el zombi no impresionan al capitán.

Durante una misión de reeducación zombi, dos soldados, Miller y Johnson, mueren después de que un zombi se escape del arnés que lo sujeta. Aunque el soldado Salazar intenta matar a la criatura es atacado por ella y mordido en el brazo. La doctora Bowman le amputa el brazo y cauteriza la herida para detener la propagación de la infección. El capitán Rhodes, a la vista de los acontecimientos, convoca a los científicos exigiendo que todos los zombis cautivos sean destruidos. La doctora Bowman y el radio operador McDermott descubren más tarde, mediante la grabación de una cinta de audio, que el Dr. Logan está experimentando con los cuerpos revividos de Miller y Johnson. Horrorizados ambos planean abandonar inmediatamente la instalación en helicóptero antes de que alguien más lo haga. La situación se complica aún más cuando Rhodes descubre que el Dr. Logan ha estado alimentando con la carne de sus soldados muertos a Bub como recompensa por su docilidad y comportamiento positivo. Enojado, Rodhes mata a Logan y a su ayudante el Dr. Fisher. A continuación encierra a Sarah y Bill dentro del corral donde se encuentran los zombis e intenta obligar a John a trasladarlo a él y a sus hombres lejos de la base, lo que John se niega a hacer.

Bub logra escapar de su aprisionamiento y encuentra el cadáver del Dr. Logan. En un despliegue de emoción humana, primero expresa tristeza y posteriormente se enfurece. Encuentra una pistola abandonada y, empuñándola, va en busca de venganza. Mientras tanto el soldado Salazar, presentando un comportamiento suicida, abre las puertas del complejo permitiendo que la horda de zombis que acechan fuera accedan a través del ascensor, devorándolo. El piloto John se zafa de sus captores, golpeando a Rhodes, y accede al corral de zombis con la intención de rescatar a la doctora Bowman y al radio operador McDermott. Los zombis, desactivadas todas las protecciones, acceden rápidamente al complejo y Rickles y Torrez son despedazados por la horda. Steel intenta disparar Bub a través de una ventana cubierta, pero es mordido por otro zombi y, ante la evidencia de que se va a convertir en un muerto viviente, elige suicidarse en lugar de ser comido vivo. Rhodes intenta escapar, pero Bub lo hiere con el arma que encontró y es desgarrado violentamente en pedazos por una multitud de zombis. Finalmente John logra reunire con Sarah y McDermott dentro del corral de zombis. Juntos logran salir a la superficie, accediendo al helicóptero y logran abandonar la base en dirección a una isla desierta sin habitantes. La película finaliza con Sarah tachando un día en un calendario que muestra los días desde que se escaparon del recinto.

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