Danza de las tijeras

La danza de las tijeras
UNESCO logo.svg UNESCO-ICH-blue.svg
Nombre descrito en las Listas del patrimonio cultural inmaterial
Danzante de tijera.jpg
Danzante de tijera.
País Flag of Peru.svg Perú
Tipo Cultural inmaterial
N.° identificación 00391
Región América Latina y Caribe
Año de inscripción 2010 (V sesión)
[ editar datos en Wikidata]
Danzantes de tijeras en un baile regional.
Danzaq.

La danza de las tijeras, danza de gala es una danza indígena originaria de la región de Ayacucho en el Perú, cuyo marco musical es provisto por violín y arpa, y que posteriormente fue difundida a las regiones de Huancavelica y Apurímac.[3]

Los campesinos los llamaban «Supaypa Wasin Tusuq»: el danzante en la casa del diablo [ cita requerida]. Se atribuye a José María Arguedas la generalización del término «danzante de tijeras» por las tijeras que los danzantes llevan en la mano derecha y que las entrechocan mientras bailan.[ cita requerida] Según los sacerdotes de la colonia, su lado mágico obedece a un supuesto pacto con el diablo, debido a las sorprendentes pastas o pruebas que ejecutan en la danza. Estas pruebas se denominan Atipanakuy. El instrumento central de la danza son las tijeras elaboradas con dos placas independientes de metal de aproximadamente 25cm de largo y que juntas tienen la forma de un par de tijeras de punta roma. Actualmente las regiones de mayor difusión de esta danza son: Huancavelica, Ayacucho, Junín, Apurímac y Lima.[ cita requerida]

El Instituto Nacional de Cultura del Perú la reconoció como Patrimonio Cultural de la Nación en el año 1995.[4]

El 16 de noviembre de 2010 fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por su antigüedad y valor simbólico.[6]


Historia

Los danzantes de tijeras descienden de los "tusuq laykas" que eran sacerdotes, adivinos, brujos y curanderos prehispánicos, quienes durante la colonia fueron perseguidos; es durante la etapa colonial en donde comienzan a hacerse conocidos como "supaypa wawan" (hijo del diablo en quechua) y se refugian en las zonas más altas. Con el paso del tiempo, los colonizadores aceptaron que volvieran pero condicionándolos a danzar a los santos y al Dios católico. Así, se iniciaría, supuestamente, la tradición de ejecutar la danza de las tijeras en las fiestas patronales. Durante la colonia la danza está influenciada por los movimientos de la jota, contradanza y minués españoles, además de ser influida por los trajes de luces españoles.[3]

Actualmente es una danza ritual y mágico-religiosa que representa, a través de sus coreografías, a los espíritus de la pachamama, yacumama, hanaccpacha, ucupacha y otros wamanis.[3]

Pese a lo mencionado en el párrafo anterior, es un hecho evidente que actualmente los distintos pueblos y etnias del Perú se encuentran fuertemente cristianizados (por católicos o protestantes). Si bien es posible apreciar en la danza de las tijeras rezagos de un ritual mágico-religioso, hoy por hoy resultan muy escasas (por no decir inexistentes) las manifestaciones de la danza fuera del sincretismo con las creencias religiosas cristianas.

El escritor peruano José María Arguedas (1911-1969) inmortalizó al danzante de tijeras en varias novelas; incluso en el cuento La agonía de Rasu Ñiti de 1962 aparece como el protagonista principal.[7]

Other Languages