Daniel Vázquez Díaz

Vázquez Díaz
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Información personal
Nombre de nacimientoDaniel Vázquez Díaz Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento15 de enero de 1882 Ver y modificar los datos en Wikidata
Nerva, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Fallecimiento17 de marzo de 1969 Ver y modificar los datos en Wikidata (87 años)
Madrid, España Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepulturaCementerio de Mingorrubio Ver y modificar los datos en Wikidata
NacionalidadEspañola Ver y modificar los datos en Wikidata
Lengua maternaEspañol Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
PadresDaniel Vázquez
Jacoba Díaz Núñez
Cónyuge
HijosRafael Vázquez
Información profesional
OcupaciónPintor Ver y modificar los datos en Wikidata
ÁreaPintura Ver y modificar los datos en Wikidata
EstudiantesMartín Gálvez Ver y modificar los datos en Wikidata
MovimientoCubismo y neocubismo Ver y modificar los datos en Wikidata
GéneroRetrato Ver y modificar los datos en Wikidata
Obras notablesFrescos Monasterio de La Rábida. Retratos de personalidades famosas. Temática taurina. Paisajes.
Miembro de
Distinciones
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Daniel Vázquez Díaz (Aldea de Río Tinto —actual Nerva—, 15 de enero de 1882-Madrid, 17 de marzo de 1969),[1]​ fue un pintor español. Considerado un artista entre el realismo y el cubismo —también denominado por otros como neocubismo— fue un retratista y paisajista sobresaliente. Dentro de su obra destaca la decoración mediante frescos de unas salas del Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera como una alegoría de carácter muy personal del descubrimiento de América.

Considerado una figura clave en la pintura española de mediados del xx fue una referencia para los pintores renovadores o vanguardistas de la época[3]​ Aunque existe una amplia bibliografía sobre él, han surgido discrepancias sobre muchos aspectos de su vida, debido especialmente a errores y equívocos del propio artista en sus declaraciones sobre sí mismo ante los medios.

Su obra se encuentra repartida por todo el mundo y tras su fallecimiento ha sido objeto de retrospectivas en importantes pinacotecas. El Centro de Arte Moderno y Contemporáneo 'Daniel Vázquez Díaz' de su localidad natal acoge algunas de sus obras más representativas[5]

Biografía

Juventud y formación

Vázquez Díaz nació en la actual Nerva, un lugar en la que la problemática laboral de las minas de la Cuenca Minera favoreció en cierto modo el pensamiento más revolucionario. Pese a ello este tema no aparece en la extensa obra pictórica del autor.

Vázquez Díaz —hijo de Daniel Vázquez y Jacoba Díaz Núñez— pertenecía a una familia acomodada de la actual localidad de Nerva, Huelva, denominada aún por entonces Aldea de Río Tinto. Esa población era considerada un centro cultural de la zona de la Cuenca Minera donde además existía una importante problemática social de explotación y miseria suscitadas por las compañías mineras allí instaladas. Pasó parte de sus primeros años en Sevilla, donde realizó el bachillerato en los salesianos y, tras ello, comenzó a estudiar la carrera de comercio a los diecisiete años. Tres años después se graduó como profesor mercantil. Es importante resaltar el hecho de que a los diez años de edad visite el Museo de Bellas Artes de esa ciudad, quedando impactado por las obras de Zurbarán o El Greco que influirán posteriormente y de manera evidente en su obra. De 1897 datan sus primeras obras conocidas como El pozo y la higuera[n 1]​ y El seminarista, dos años antes de vender su primer cuadro.

Trasladándose en 1903 a Madrid se dedica a realizar copias en el Museo del Prado.[7]

Ese mismo año se desplazó de nuevo a Sevilla, exponiendo junto a meritorios pintores como Pablo Picasso o Juan Gris y conociendo a Antoine Bourdelle,[8]​ que lo inició en la técnica de la pintura al fresco.

Conoció también a la que será su musa, la escultora danesa Eva Preetsman Aggerholm, protagonista de decenas de cuadros y con la que se casó en 1911. Al año siguiente nació su hijo Rafael Vázquez. En su nuevo círculo se encuentran los intelectuales Rubén Darío, Manuel Machado y Amado Nervo. Durante esa época siguió haciendo visitas periódicas a Nerva donde, ya célebre, se le dispensaron diversos homenajes. Comenzó a realizar su serie de retratos de toreros sin dejar el paisaje vasco. En 1914 pintó su interesante obra Los ídolos, expuesta en el Museo Nacional de Tokio.[9]

Estancia en París

Meses después llegó a París, ciudad donde permanecería durante nueve años. Allí, una de las primeras personas a las que conoció fue Amedeo Modigliani. Establecido definitivamente en 1918, encontró en el cubismo su medio ideal de expresión. A juicio de los críticos, y a diferencia de autores como Juan Gris, no fue un cubista intelectual, sino que utilizó las formas externas, la morfología del cubismo, para rehacer su lenguaje, característico por el uso de colores sobrios y grises, y por lo recio de sus planos. Estas características transmiten una especial solemnidad a su obra, considerada en cierta medida por algunos autores como zurbaranesca, en la línea también de su paisano, amigo y coetáneo Eugenio Hermoso, con quien había realizado sus primeros estudios en Sevilla y en Madrid.

En 1918 expuso en Madrid en el Salón Lacoste y fue criticado por los clásicos acusándosele de «extranjero» dada su formación foránea.

En el Salón Lacoste se ha presentado el pintor Vázquez Díaz al público madrileño. A pesar de ser español, Vázquez Díaz es un extranjero en España. Casi toda su vida la ha pasado en París, y de París es su educación artística, y de París su arte [...] Vázquez Díaz ha creído inequívocamente que en Madrid iba a obtener la misma expectación que en París. Ha olvidado incomprensiblemente que España es hoy el país del mundo que cuenta con los mejores pintores, con los únicos pintores de esta época, que pasarán justamente a la posteridad, porque son los únicos que hacen arte verdadero, sano y consciente.

Antonio Ballesteros de Martos.

Pero por el contrario fue aclamado y ensalzado por los vanguardistas y renovadores que, según ellos, vieron nuevos horizontes y una creatividad llena de honradez y genialidad;[10]​ entre estos últimos destacan Azorín, García Lorca, Miguel de Unamuno, Eugenio d'Ors i Rovira y su incondicional amigo Juan Ramón Jiménez.

Los reconocimientos continúan durante esos años, como en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1920, donde obtuvo la tercera Medalla de Grabado.[12]​ En 1927 hizo una exposición en el Museo de Arte Moderno de Madrid y el rey Alfonso XIII, tras su visita a la muestra, elogió el quehacer del artista. También fue catedrático de dibujo del Instituto Cervantes, de Madrid.

Madurez

Permaneció en Madrid en el año 1936, durante la guerra civil española. Realizó su primera exposición tras la contienda con dibujos y bocetos del Poema del Descubrimiento en Portugal y en la Bienal de Venecia. Tras la contienda siguió impartiendo su magisterio a autores como Rafael Canogar y Agustín Ibarrola. En 1948 fundó la Escuela de Paisajes en la Universidad Hispanoamericana. Dado su prestigio, en 1949 fue nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.[13]

A partir de ahí, en los años 1950 ya es plenamente un artista consagrado. En esos años recibió diferentes distinciones en España. Además, en 1952, fue nombrado —nuevamente— catedrático —en pintura mural— de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando;[14]​ los frescos de La Rábida alcanzaron reconocimiento mundial. El último año de esa década fallece su esposa.

En los años 1960 las visitas a su tierra escasean; en una de éstas hace realidad la ilusión de un pequeño artista, Martín Gálvez, convirtiéndose el encuentro en una lección magistral. En 1962 expuso en la Sala Quixote y realizó el que sería su último cuadro. En los últimos años de su vida fue nombrado Hijo Adoptivo de Madrid —ya lo era desde 1929 de Fuenterrabía—,[16]​ El 17 de marzo de 1969 fallece en Madrid.

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