Damián Forment

Retablo del monasterio de Poblet en la provincia de Tarragona de Forment.

Damián Forment ( Valencia, c. 1480- Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, 1540) fue un escultor español, considerado el más productivo de la Corona de Aragón[1] y uno de los primeros introductores del Renacimiento en España.

Biografía

Hijo de Pablo Forment, escultor originario de Alcorisa ( Teruel), y de Beatriu Cabot y hermano menor de Onofre Forment, nació en Valencia hacia 1475-1480.[5]

Nuestra Señora del Coro, h. 1515. Alabastro policromado y dorado. Procede del Convento de Las Fecetas de Zaragoza.

Trasladado a Zaragoza en 1509 contrató su primer gran encargo en la Basílica del Pilar ( Zaragoza), en el retablo del altar mayor que los comitentes le impusieron que tomara como modelo el retablo gótico de la Seo y con temario mariano. Construyó otros dos retablos para la ciudad de Zaragoza, el de la iglesia de San Pablo y el de San Miguel de los Navarros. El segundo encargo catedralicio se lo hicieron entre 1520 y 1534 para la catedral de Huesca muy parecido al de la Basílica del Pilar, con tres escenas principales el Camino del Calvario, la Crucifixión y el Descendimiento.[6]

Montó un taller de gran importancia en Zaragoza, con numerosos discípulos y aprendices; en este obrador se realizaron más de veinticinco retablos. Uno de sus mecenas más importantes fue el obispo de Lérida, Jaime Conchillos, de origen aragonés que le hizo varios encargos de retablos para la ciudad de Zaragoza, entre ellos el de su capilla funeraria en la antigua Capilla de Nuestra Señora del Pilar y además otros en la población natal del obispo: Tarazona.[7] Llegó a tener en marcha a la vez que el taller de Zaragoza, otro dos, uno en Huesca y otro en Tarragona.

Su obra más importante y polémica es el retablo para el monasterio de Poblet ( Tarragona), que le encargó el abad Caixal, en alabastro blanco. Se hizo la obra entre 1527 y 1529, contando con muchos colaboradores. Consta de cuatro cuerpos horizontales y el remate con un calvario. En el primero y tercer cuerpo se representan escenas de la vida de Cristo en relieve dentro de nichos avenerados, en el cuarto cuerpo se ven los doce apóstoles con la figura central del Salvador y en el segundo está dedicado a la Virgen María, escultura que preside el retablo, acompañada por santos y santas. Le acusaron de "no poner buen mármol" y deficiencias en la talla (sobre todo ornamental), por lo cual no cobró lo estipulado en el contrato. Está restaurado y es la obra de estilo renacimiento más importante que tiene el monasterio de Poblet.[8]

Murió cuando estaba trabajando en el retablo de la catedral de Santo Domingo de la Calzada contratado en 1537 y realizado en madera. Forment dejó numerosos discípulos y seguidores como Juan de Salas y Gregorio Pardo, hijo de Felipe Vigarny.

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