Cumaná

Cumaná
Ciudad
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Avenida Perimetral - panoramio.jpg Playa San Luis Cumana.JPG
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Área Metropolitana de Cumaná, Av. Nueva Toledo.jpg

Montaje de fotografías de Cumaná

Bandera de la ciudad de Cumaná.jpg
Bandera
ESC-R-Cumana.svg
Escudo
Otros nombres: Puerto de las Perlas, San Francisco de Cumaná, Nueva Toledo, Nueva Córdova, Santa Ines de Cumaná.
Lema: La Tierra Donde Nace El Sol.
Cumaná ubicada en Venezuela
Cumaná
Cumaná
Localización de Cumaná en Venezuela
Sucre
Cumaná
Cumaná
Localización de Cumaná en Sucre (Venezuela)
Coordenadas 10°27′00″N 64°10′00″O / 10.45, 10°27′00″N 64°10′00″O / -64.166666666667
Entidad Ciudad
 • País Venezuela
 • Estado Flag of Sucre State.svg Sucre
 • Municipio Sucre
Eventos históricos  
 • Fundación 27 de noviembre de 1515 (501 años)
Superficie  
 • Total 598 km²
Altitud  
 • Media 43 m s. n. m.
Población  
 • Total 374,706 hab.
 • Densidad 814 hab/km²
 • Metropolitana 680,918 hab.
Gentilicio Cumanés
Huso horario UTC −4:00
Código postal 6101
Código de área 0293
Santa Inés (mártir cristiana)
[ editar datos en Wikidata]
Panorama de Cumaná.

Cumaná es una importante ciudad del oriente venezolano, capital y sede de los poderes públicos del estado Sucre, Venezuela. Está ubicada en la entrada del golfo de Cariaco, junto a la desembocadura del río Manzanares. Actualmente posee una población de 374.706 habitantes, que al sumarle los de las localidades aledañas de El Peñón, Cantarrana y El Tacal y otras poblaciones cercanas, se forma una conurbación con un total de 680.918 habitantes que integran el Área metropolitana de Cumaná, distribuidos en 598 km² de superficie; se encuentra en la Región Nor-Oriental del país.

Cumaná es una de las ciudades más antiguas fundada por europeos en el Reino de Tierra Firme del continente americano, el 27 de noviembre de 1515, aunque ya desde 1500 se la conocía como Puerto de las Perlas. capital del Estado Sucre y centro de la región oriental. Desde el 3 de julio de 1591 recibe expresamente título de ciudad, con privilegio de escudo de armas. Desde entonces obtiene su patente histórica para no perder más el nombre, y ahí está, con su hermosa carga a cuestas. Actualmente es fuerte candidata para ser nombrada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, específicamente su casco histórico. En su momento la ciudad de Cumaná también ha sido conocida por ser "La Capital Mundial De La Cultura", "La Atenas venezolana" y hoy día es parte de su patrimonio.

Historia

Vista de Cumaná desde el viejo castillo ( 1843), de Ferdinand Bellermann. Óleo sobre cartulina.
Vista de un Hotel en Cumaná.
Vista del centro de Cumaná.
Rio Manzanares

La región fue ocupada originalmente por algunos grupos indígenas que, al parecer, procedían de la cuenca del Orinoco. Los indios chaimas y guaiqueríes también habitaban la isla de Margarita. Alexander von Humboldt habla en sus relatos sobre estos indígenas y dice que ellos estaban emparentados con los waraos y que hablaban una forma del idioma warao. Los españoles que buscaban perlas en la isla de Cubagua desde 1500 se proveían de agua dulce en el Puerto de las Perlas, poblado que dio origen a la ciudad en el río Cumaná y donde también se extraía la riqueza perlifera de la zona, junto a los indígenas, en una isleta del río, al que ellos bautizaron como "Manzanares", en conmemoración del río que atraviesa Madrid. Por ello, necesitaban que el acceso al río estuviera libre de posibles ataques por lo que el rey Fernando El Católico mandó a construir el fuerte de Santa Cruz de la Vista. En 1501 un grupo de monjes franciscanos estableció una misión en Puerto de Perlas la primera en el Reino de Tierra Firme del Nuevo Mundo. Esta misión fue atacada en numerosas oportunidades por los indígenas de la zona. A comienzos de ese año llegó otra expedición, compuesta de dos naves, con Rodrigo de Bastidas y Juan de la Cosa, que realizaron trueques con los indígenas.

Cumaná fue fundada en 1515, como fruto de la utopía de un puñado de frailes dominicos y franciscanos liderados por los frailes Pedro de Córdoba y Antonio de Montesinos que soñaban con una evangelización pacífica, sin la presencia de soldados y comerciantes. El 3 de octubre de 1515, un grupo de indígenas cumanagotos liderado por el cacique Maragüey, se alzó con violencia, destruyendo el convento y matando a los frailes que se hallaban en él vengándose de la incursión de esclavistas españoles cerca de la zona. Aproximadamente el 27 de noviembre del año 1515, fray Pedro de Córdoba volvió a levantar los conventos y el poblado, dotándolos de templo y escuela, dejando nuevos frailes franciscanos que prosiguieron con la enseñanza de los niños indígenas. Cuando la noticia llegó a Santo Domingo de nuevos alzamientos indígenas, la Real Audiencia envió a Gonzalo de Ocampo al frente con un grupo de soldados, con la misión de pacificar la zona a como diera lugar.

Gonzalo de Ocampo hizo diversas entradas contra los indígenas, apresó y ajustició a un buen número de ellos y comenzó a reconstruir una fortaleza llamada Santa Cruz de la Vista y a traer más pobladores a Cumaná, a la cual él llamó "Nueva Toledo".

A la sombra de la fortaleza, los frailes rehicieron su convento. En él se hospedarían fray Pedro de Córdoba y fray Bartolomé de las Casas, que andaban denunciando los abusos que se cometían contra los indígenas en el Nuevo Mundo. Otros alzamientos indígenas y el fuerte terremoto de 1530 debilitaron las fundaciones españolas, retrasando el establecimiento definitivo del gobierno de Cumaná. En 1562, fray Francisco de Montesinos levantó con lo que quedaba de la Nueva Toledo de Ocampo, la ciudad, a la que rebautizó Nueva Córdoba. Finalmente, en 1569, el conquistador Diego Fernández de Serpa estableció el gobierno definitivo de la ciudad que bautizó como Cumaná, nombre que ha perdurado hasta el presente.

Colonización europea

Gonzalo de Ocampo nombra a Cumaná como poblado español en el año 1521, aunque desde 1500 se le conocía como Puerto de las Perlas debido al asentamiento de españoles que se dedicaban a la extracción de perlas en la zona junto a los indígenas, por lo que el rey Fernando el Católico mandó a construir el fuerte de Santa Cruz de la Vista, y desde 1513 misioneros franciscanos y dominicos enviados por fray Pedro de Córdoba desde Santo Domingo comenzaron a poblarla y evangelizarla. Según los relatos históricos, el convento en el que habitaban los religiosos dominicos es destruido durante una rebelión indígena liderada por el Cacique Maragüey. Aproximadamente el 27 de noviembre del año 1515 fray Pedro de Córdoba volvió a levantar los conventos y el poblado de Nueva Córdoba, dotándolos de escuela y dejando nuevos frailes franciscanos que prosiguieron con la enseñanza de los niños indígenas. Ocampo restaura el fuerte de Santa Cruz de la Vista en 1520 y nombra a esta población como Nueva Toledo de Cumaná. Una segunda rebelión daña nuevamente el fuerte en 1521 cuando llega fray Bartolomé de las Casas con la intención de colonizar en forma pacífica la región, sin embargo, las disputas con Ocampo lo obligan a retornar a Santo Domingo en 1522. El capitán Jácome Castellón levanta de nuevo el fuerte en 1523 y la ciudad se llamó Nueva Córdoba.

En 1530 Nueva Córdoba se ve azotada por un terremoto. La ciudad tiene que ser reconstruida por sus habitantes. Dados los acontecimientos sucedidos en Cubagua en el año 1543, cuando este pueblo es invadido por piratas franceses, Nueva Toledo sufre un estancamiento en su desarrollo. En 1562 es nombrado alcalde fray Francisco Montesinos. En 1569, Diego Hernández de Serpa renombra a la población como Cumaná (nombre que según la lengua que hablaban sus primeros pobladores significaba "unión de mar y río") y comienza a gobernarla. El 2 de julio de 1591 el rey Felipe II concede a Cumaná el título de ciudad y le otorgó un escudo de armas, coronado por la patrona Santa Inés.

La familia de Juan Rangel Sanguino, compuesta por él, su mujer María Durán, su suegro Esteban García, cuatro hijas entre 18 y 22 años, y un hijo de 9, llegaban a Cumaná en 1569, en la expedición que había organizado Diego Hernández de Serpa para la colonización del territorio de la Nueva Andalucía que le había sido adjudicado a este conquistador.

La provincia de la Nueva Andalucía fue, sin duda alguna, la gobernación más importante en el oriente del país. En torno a ella giraron las demás gobernaciones, en una u otra forma: Guayana, Trinidad, Margarita. Puede afirmarse que la gobernación neoandaluza comprendió los territorios actuales de los estados Anzoátegui, Monagas y Sucre. Guayana y Trinidad fueron provincias de la gobernación en diversas ocasiones, pero históricamente conservan una individualidad que les da fisonomía especial, lo que no podrá ocurrir con Barcelona, actual capital del estado Anzoátegui, y en cuyo territorio se forjó una provincia efímera en un momento dado.

Desde las expediciones de los conquistadores se dieron varios nombres a diversas tierras orientales, con denominaciones que habrán de incluirse en la gobernación de Nueva Andalucía. Además de Trinidad, de Guayana y de Paria, que son las más perdurables, aparece Maracapana, una provincia que abarca toda la costa de los cumanagotos y Píritu. Cumaná será, no obstante, la palabra clave, porque se da a la costa donde desemboca el río Manzanares, al río mismo y, al correr del tiempo, a todas las provincias que formarán la gobernación.

La designación de Nueva Andalucía queda clara a partir de la capitulación firmada con Diego Hernández de Serpa: trescientas leguas de costa entre el Orinoco y el Amazonas, (el Marañón o Amazonas) fue la línea divisoria entre Venezuela y Brasil, (esta provincia fue toda la inmensa región comprendida entre el Orinoco y el Amazonas, puesta la vista en la línea de Tordesillas, que da a Portugal sólo la panza de Brasil, al este de aquel meridiano. Sobre la fijación del Amazonas como límite de esa provincia, no hay dudas en el ánimo real. (Cada nombramiento alude a ello). Este territorio fue cedido a Brasil por el conuquero Santos Michelena, (según él, teníamos demasiada tierra) más el “girón de tierra” que va del Orinoco hasta el Morro de Unare. En la práctica, ese girón de tierra será la gobernación, con centro en la ciudad de Cumaná, es decir, que el límite Sur estará formado por el Orinoco, y su continuidad por el Caño Mánamo, el desaguadero mayor en el norte deltaico. Guayana dará muchos dolores de cabeza y permanecerá impenetrable durante largos años. El oriente es Cumaná fundamentalmente.

El nombre de Nueva Andalucía comienza a tomar fuerza con las capitulaciones de Juan de Espés, firmada en Madrid el 11 de marzo de 1536; pero sólo a partir de Fernández de Serpa —1568— adquiere una clara dimensión y una aplicación práctica, aunque a veces la primera documentación incluya también a Guayana, como, en efecto, estaba incluida. Sólo que Guayana se convertirá en una gobernación particular, con su fisonomía propia, a partir de las expediciones de Antonio de Berrío a fines del siglo XVI.

El nombre de Nueva Andalucía, como muchos otros nombres que recordaban la patria antigua, rejuvenecida en el cariño de los conquistadores y pobladores, se usó en diversas oportunidades y variados sitios. En 1510 se llamó así a la gobernación cedida a Ojeda, una franja situada entre el cabo de la Vela (península de la Goajira) y el golfo de Urabá, (tierra que en 1941 un presidente apátrida le entregó a Colombia); luego, en 1536, la gobernación de Espés “doscientas leguas de costa en la tierra firme, que comience desde el río que llaman Salado, que está cerca del golfo de Paria…”; después, la gobernación entregada a Francisco de Orellana, capitulación firmada en Madrid el 13 de febrero de 1544, sobre territorio al sur del Amazonas; y, finalmente, la gobernación de Hernández de Serpa, en 1568, que adquiere una dimensión histórica, a tal punto, que en 1779 se publicará la Historia corográfica, natural y evangélica de la Nueva Andalucía, escrita por fray Antonio Caulín, uno de los más hermosos libros de la literatura venezolana provincial.

Evangelizacion

Fundación de Cumaná, el Monje y el Indio

Antes de noviembre de 1514, ya se encontraban en las costas de Cumaná los misioneros franciscanos y dominicos, quienes laboran mancomunadamente para evangelizar a los indígenas de la zona. Por Cumaná comenzó la penetración del evangelio en tierra firme americana sin interrupción desde 1515 y el 17 de mayo de 1519 el rey solicitó al papa la creación de la diócesis de Paria en la costa oriental de Venezuela. El papa erigió la diócesis y nombró obispo al pariente de Adriano VI, Pedro Barbirio, quien no viajó a establecer la diócesis y el proyecto no se concretó y fue abandonado antes de 1521. Los franciscanos establecieron sus casas en las cercanías de lo que es hoy Cumaná, y los dominicos, diez leguas al Oeste, en Chichirivi. El ensayo evangelizador de los dominicos termina en 1520, por levantamientos, saqueos y muertes ocasionadas por los indígenas. Otros intentos, de igual carácter misional, se hacen en 1531 y en 1541. En 1521, el capitán Gonzalo de Ocampo construye una mala fortaleza en las bocas del río de Cumaná (Manzanares), que fray Bartolomé de Las Casas llamó Nueva Toledo. En 1523, Jácome de Castellón edificó una fortaleza en regla sobre las ruinas de la anterior. Queda destruida parcialmente por el terremoto de 1530. La primera ciudad fundada, que permanece hasta nuestros días, se llamó Nueva Córdoba hasta 1591, cuando se transforma en Cumaná y se le concede un nuevo escudo de armas. El refundador fue el dominico fray Francisco de Montesinos; la fecha exacta, el 1 de febrero de 1562. Desde ese día la ciudad se normaliza del todo. El documento fundacional se conserva bajo el título de "Elección y nombramiento de la justicia y regimiento y los demás oficiales del nuevo pueblo de Córdoba en las riveras e puertos del río de Cumaná en la costa de la tierra firme". Es una ciudad sola, sin gobernación, caso único también, pues se trataba de poblar antes de fundar la misión. La ciudad servirá de base y de capital a la gobernación que se creará en 1568. Comienza el documento de este modo: “En primero de febrero de mil y quinientos e sesenta y dos años, estando juntos a campana tañida los vecinos y moradores que al presente se hallaron en este nuevo pueblo de Córdoba que vinieron con el muy reverendo padre fray Francisco Montesinos, de la Orden de Santo Domingo, provincial que al presente es de la provincia de Santa Cruz […]” Y de inmediato esos primeros vecinos autorizaron de viva voz y por escrito, libremente, democráticamente, al fundador, para que formase república, es decir, para que eligiese las autoridades que debían gobernar al nuevo pueblo. Eran veinte vecinos españoles, algunos con “su mujer e hijos e casa”, y nueve indios cristianos con su gente. De acuerdo con la ley y muchas veces, de acuerdo también con la práctica, como en esta oportunidad, los indios eran vasallos en igualdad de condiciones a los peninsulares, a los españoles de cualquier parte.

Después de fundada Nueva Córdoba debía proceder Montesinos a penetrar la tierra que denominan de los aruacas en la documentación. En efecto, el oriente estaba poblado por los arawacos, de diversa cultura. La Real Audiencia de Santo Domingo proveyó un auto de notificación para el fundador, fechado el 21 de mayo de 1562; pero para entonces la Orden había eliminado de la escena al fraile. La ciudad se mantuvo en pie hasta la llegada de Fernández de Serpa.

Gobernación de Nueva Andalucía

El 24 de noviembre de 1569 llegó el primer gobernador de la provincia de Nueva Andalucía, creada por real cédula de 27 de mayo de 1568. Le cambia de nombre a la ciudad, que denomina expresamente Cumaná, aunque el hábito fue más poderoso, de manera que el de Nueva Córdoba se mantuvo largos años en la práctica. Nombra justicia y regimiento. Agrega pobladores y puede contar desde el primer día cuarenta vecinos, cabezas de familia, alojados en 150 casas de paja. Desde el 3 de julio de 1591 recibe expresamente título de ciudad, con privilegio de escudo de armas. Desde entonces obtiene su patente histórica para no perder más el nombre, y ahí está, con su hermosa carga a cuestas.

Antes de 1562, ningún poblado logra su arraigo definitivo, apenas Cumaná subsiste plenamente. Desde el río Unare hasta el Caño Mánamo y desde la costa al Orinoco, será principalmente obra de los misioneros franciscanos y capuchinos a partir de 1650, cuando se establecen ya definitivamente las misiones. En 1585, el capitán Sebastián Díaz Alfaro funda a San Sebastián de los Reyes, entrada de los llanos orientales; en 1586 aparece San Baltasar de los Arias, refundada en 1637 en el sitio que hoy tiene con el nombre de Cumanacoa; su fundador fue el capitán Juan Rengel de Serpa; el 18 de febrero de 1643 la organiza Juan de Urpín; en 1586, Cristóbal Cobo funda a Nueva Écija de San Cristóbal, que recibirá nuevo nombre en 1588, San Felipe de Cumanagotos; el 7 de abril de 1594, el gobernador Francisco de Vides establece a Nuestra señora de Clarines; se junta esta ciudad con San Felipe de Cumanagotos en 1596 y aparece Nueva Frechilla de San Cristóbal de Clarines, que dura setenta y cuatro años. El pueblo de Clarines actual es fundación capuchina, posterior. San Felipe de Austria surgió en 1604; cambia de sitio varias veces hasta consolidarse como Cariaco a partir de 1615.

En 1631 aparece una provincia en los territorios situados entre los ríos Neverí y Unare. Recibirá el nombre de gobernación de Nueva Barcelona, concedida a Juan de Urpín, un catalán “graduado de bachiller en el Derecho canónico, doctor en el civil y abogado de la Real Audiencia de Santo Domingo”. Es el fundador de la segunda ciudad en importancia de la Nueva Andalucía, hoy capital del estado Anzoátegui, se llamó Nueva Barcelona, ahora simplemente Barcelona. Fue fundada el 12 de febrero de 1638. Carúpano existe desde 1645. Murió Urpín en 1645; se mantiene la provincia hasta ser incorporada a Nueva Andalucía en 1654. La comunicación entre Caracas y Cumaná quedó expedita con las fundaciones urpinianas, al mismo tiempo que se consolidaba la economía ganadera del siglo XVIII en toda la región oriental, unificada la gobernación cumanesa y extendido su límite occidental hasta el río Unare, orilla de la provincia de Venezuela.

En 1676, el marqués de Maitenon con una flota de 10 buques y 800 bucaneros franceses atacan la isla Margarita y Cumaná. Esta audaz acción motivo a los españoles a la fortificación de Cumana. En junio de 1680, el pirata Michel de Grammont ejecuta con éxito un ataque a Cumaná con una fuerza de 50 hombres. El pirata escapó herido y se refugia en la isla de Aves.

En 1741, la gobernación y capitanía general de Nueva Andalucía comprende tres provincias territoriales: Cumaná, Nueva Barcelona y Guayana. Esta última se apartará de su jurisdicción, como hemos visto. El conjunto de ciudades y villas que integran la gobernación en ese año de 1741 es éste: Cumaná, con 4.263 habitantes; San Baltasar de los Arias o Cumanacoa, con 760; San Felipe de Austria o Cariaco, con 1.322; Santo Tomé de Guayana, con 400; la Real fuerza de Araya, con 679; San Miguel de Río Caribes, con 518; Santa Rosa de Carúpano, con 636; Nueva Barcelona, con 3.209; Villa de Nuestra Señora de Belén o Aragua de Barcelona, con 376. Además 14 pueblos de doctrina y 7 de misión. La ciudad de Maturín, capital del estado Monagas, fue fundada el 7 de diciembre de 1760 por fray Lucas de Zaragoza, en calidad de misión.

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