Cum hoc ergo propter hoc

Cum hoc ergo propter hoc (en latín, 'con esto, por tanto a causa de esto') es una falacia que se comete al inferir que dos o más eventos están conectados causalmente porque se dan juntos. Esto es, la falacia consiste en inferir que existe una relación causal entre dos o más eventos por haberse observado una correlación estadística entre ellos. Esta falacia muchas veces se refuta mediante la frase «correlación no implica causalidad».

En general, la falacia reside en que dados dos eventos, A y B, al descubrir una correlación estadística entre ambos, es un error inferir que A causa B porque podría ser que B cause A, o también podría ser que un tercer evento cause tanto A como B, explicando así la correlación. Existen al menos otras cuatro posibilidades:

  1. Que B sea la causa de A.
  2. Que haya un tercer factor desconocido que sea realmente la causa de la relación entre A y B.
  3. Que la relación sea tan compleja y numerosa que los hechos sean simples coincidencias.
  4. Que B sea la causa de A y al mismo tiempo A sea la de B, es decir, que estén de acuerdo, que sea una relación sinérgica o simbiótica donde la unión cataliza los efectos que se observan.

Ejemplos

Considérese el siguiente argumento:

  1. Muchos consumidores de cannabis tienen problemas psiquiátricos, y mucha gente con problemas psiquiátricos consume cannabis.
  2. Por lo tanto, el consumo de cannabis causa problemas psiquiátricos.

Aunque la conclusión pudiera ser verdadera, el argumento es falaz porque la mera correlación entre el consumo de cannabis y problemas psiquiátricos no puede garantizar una relación de causa y efecto. Podría ser que el consumo de cannabis causara problemas psiquiátricos, pero también podría ser que los problemas psiquiátricos causaran el consumo de cannabis, o que ambos factores fueran causados por un tercero, por ejemplo la televisión. Asumir que tal cosa causa tal otra puede ser tentador, pero se necesita más información, además de la correlación estadística, para inferir correctamente que hay una relación causal entre un evento y otro.

En 1999, la revista Nature publicó un estudio del centro médico de la Universidad de Pensilvania que concluía que los niños que duermen con la luz encendida son más propensos a desarrollar miopía en la edad adulta. Sin embargo, un posterior estudio de la Universidad Estatal de Ohio no encontró ninguna relación causal entre el hecho de que los niños duerman con la luz encendida y el desarrollo de miopía, pero sí se encontró una fuerte relación entre la miopía de los padres y el desarrollo en los niños de este defecto, y también observó que los padres miopes tenían mayor tendencia a dejar las luces encendidas en las habitaciones de sus hijos.[1]

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