Cultura talayótica

La cultura talayótica es la etapa cultural que se desarrolla en las Islas Baleares - entendiendo éstas como Mallorca y Menorca en época prehistórica - durante la edad del bronce y la edad del hierro. También se han encontrado restos de esta cultura a islotes de Mallorca como el Islote des Porros [4]​ En las Pitiusas no fue nunca presente.

Antecedentes

La etapa comprendida entre el establecimiento de las primeras comunidades humanas en las Islas Baleares y la aparición de la cultura talayótica se denomina tradicionalmente periodo pretalayótico.

Actualmente, las evidencias claras más antiguas del primer poblamiento humano en las gimnésias (Mallorca y Menorca) se sitúa en el III milenio antes de nuestra era. [5]​ A partir de ciertas similitudes en los espacios funerarios, parece que la zona de procedencia más probable de los primeros colonos es el Golfo de León, aunque el origen de los primeros pobladores de las Islas Baleares no es un tema cerrado. En cualquier caso, serían grupos con una economía basada en la agricultura de cereales y la ganadería de cabras, ovejas y con menor importancia, vacas y cerdos. Destaca el nulo aprovechamiento de los recursos marinos, que se prolongará hasta las últimas fases de la prehistoria de Mallorca y Menorca. Se documenta, desde el primer momento, la fabricación de cerámica y la metalurgia del cobre. Entre el 2200 y el 1900 aC llegan influencias de la cultura del vaso campaniforme (sólo en Mallorca, no en Menorca), que en esta época se difundía por Europa, el norte de África y el Mediterráneo.

El aspecto de este primer poblamiento que se conoce mejor es el mundo funerario: tanto en Menorca como en Mallorca se han excavado varios dólmenes, paradólmenes e hipogeos que corresponden a este período.[7]​ documentadas masivamente a partir del 1600 aC. A partir de este momento, destaca la homogeneidad cultural, sobre todo en cuanto a los contextos domésticos, entre Mallorca y Menorca.

La etapa anterior al periodo talayótico se caracteriza por la presencia de pequeños núcleos de población aparentemente igualitarios, con las navetas de habitación como unidad doméstica típica y una economía agrícola y ganadera. Hacia finales del segundo milenio aC se detectan cambios en el patrón de asentamiento, con una mayor concentración de la población, la jerarquización del espacio interno del poblado en algunos asentamientos, el aumento de herramientas y armas de bronce y cambios en las técnicas de fabricación de cerámica. Se constata un ligero incremento de la presencia de materiales de importación, aunque las islas continentales siendo un lugar marginal dentro de las redes comerciales del momento.

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