Cultura pretalayótica

Tradicionalmente se denomina cultura pretalayótica a la primera manifestación cultural de la sociedad prehistórica en las islas Baleares (España). La denominación "pretalayótica" responde únicamente a su cronología relativa con respecto a la manifestación cultural más vistosa de la prehistoria. Actualmente los investigadores no utilizan este término que es considerado un cajón de sastre formado por la fase calcolítica y la fase naviforme (c. 1500-850 cal BC).

Los primeros pobladores

La mayoría de los arqueólogos actuales especializados en la prehistoria de las Baleares consideraba como probable la llegada de seres humanos a las islas en algún momento del tercer milenio a. C., aunque hasta finales del siglo XX se creía que esa fecha se remontaba al V o VI milenios.

Recientes estudios vuelven a retrasar dichas fechas y dejan claro que existen restos de presencia humana en el Abrigo de Son Matge del 4.800 a.C. aprox. y en la Cueva de Muleta, algunos restos humanos del 4.000 a.C. aprox.,[1]

Se considera como más probable que los primeros pobladores de las islas perteneciesen a la Edad del Cobre (también llamada Calcolítico o Eneolítico), y que proviniesen de algún lugar en el arco costero del Mediterráneo occidental delimitado entre el levante de la Península Ibérica y el noroeste de Italia. Otros investigadores consideran que los primeros pobladores pudieron provenir del norte de África, aunque dicha corriente migratoria es anterior al Neolítico y, por tanto, muy anterior al Calcolítico.

Otra consideración a tener en cuenta sobre los primeros pobladores de las islas es que, dado que la isla de Ibiza se puede ver desde la península, Mallorca se puede ver desde Ibiza, y Menorca se puede ver desde Mallorca, podría darse el caso de que, antes de asentarse definitivamente en las islas, los futuros pobladores pudiesen haber pasado generaciones enteras explotando sus recursos de una manera estacional. Hay estudios que consideran la posibilidad de que, desde tiempos remotos, viniesen a las islas diversas bandas de cazadores/recolectores en temporada estival para acumular y conservar alimentos. Sin embargo, la posibilidad de que los primeros isleños fuesen anteriores en el tiempo, encuadrados en el Neolítico ha sido prácticamente descartada en la actualidad.

Las primeras fases de la prehistoria isleña siguen siendo poco conocidas, sobre todo debido a la escasez de restos arqueológicos provenientes de esa época. Se sabe que los primeros pobladores practicaban la ganadería y la agricultura, manifestadas por la aparición de restos óseos de especies domésticas ( ovinos, caprinos, suidos y bóvidos) que no existían en el territorio insular antes de la llegada de los pobladores humanos. La agricultura está demostrada por la abundancia de restos de hoces de sílex halladas cerca de los yacimientos más antiguos.

La convivencia del ser humano con Myotragus balearicus está probada en el yacimiento de Son Matge donde se hallaron restos de coprolitos y de huesos, lo que indica que no sólo había animales muertos, si no también estabulados. Es bastante probable que el desarrollo de los humanos en las islas esté estrechamente relacionada con la extinción de la especie, bien por sobreexplotación, o bien por la posible competencia de las especies domésticas (especialmente cabras) traídas por ellos..,[2]

En algún momento posterior a la llegada de los primeros pobladores, las Baleares se incorporan a las corrientes megalítica (aparecen los dólmenes) y campaniforme, denominada por la cerámica con incisiones decorativas que se esparció por gran parte del continente europeo occidental. Tampoco es posible, por el momento, determinar si estas nuevas manifestaciones culturales fueron aportadas por nuevos pobladores o a través de las influencias traídas por los intercambios comerciales entre las islas y el continente, que nunca dejaron de existir.

Habitación naviforme I dels Closos de can Gaià (Felanitx, Mallorca).

Estas manifestaciones pertenecen ya al Bronce Antiguo, y la continuidad de los intercambios comerciales con el exterior se ve demostrada por el hecho de que, para hacer bronce hacen falta cobre y estaño, y este último no existe en el archipiélago.

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