Cultura en Medellín

Véase también Arte y cultura en Antioquia.

Medellín es en primer término, y por naturaleza, legítima heredera y depositaria de la cultura paisa raizal rural, la cual ha conservado y cultivado tozudamente. Pero en la ciudad del siglo XXI ya se encuentra presente también todo el elemento cultural nacional colombiano. Es, ante todo, una ciudad de Colombia, y ello está expresado incluso en sus propios conflictos, maneras de buscar soluciones, participaciones políticas, organizaciones sociales, literatura, folclor y arte. El mismo regionalismo profundo que lleva en su espíritu el medellinense como habitante de la región paisa, no hace sino confirmar y reforzar esa otra identidad colombiana, la " paisa", que se respira en la llamada “Capital de la Montaña”.

Desde el año 2007, la ciudad comenzó a abrirse con total decisión a todo tipo de expresiones culturales foráneas, nacionales, internacionales y cosmopolitas, sin abandonar su trasfondo y naturaleza originales, y ha resuelto abandonar su tradicional esquema de aislamiento para incrustarse de lleno en la globalización e internacionalización [ cita requerida].

En 2010 se celebró en la ciudad el III Congreso Iberoamericano de la Cultura, que contó con la participación de unos 250 expertos de 22 países y 8.000 asistentes que tomaron parte en conciertos, talleres, mesas redondas, conferencias, y en el primer Mercado Cultural de Medellín, bajo el lema “Las músicas de Iberoamérica del siglo XXI”.

Historia

Las artes y las letras a comienzo del siglo XX

Durante estos años fue vital el papel desempeñado por la Escuela de Minas, la Universidad de Antioquia y luego la Universidad Católica, hoy Universidad Pontificia Bolivariana. Estos centros de conocimiento han preparado académicamente las mentes responsables de construir el progreso en la región con un sentido nacional. Las artes y las letras también gozaron de gran dinamismo por la misma época. A Tomás Carrasquilla, que en ese periodo produjo buena parte de su obra, se le sumaron el escritor y filósofo Fernando González (cuya última morada, en Envigado, es hoy un museo dedicado a su memoria), el caricaturista Ricardo Rendón y el poeta León de Greiff, pertenecientes a un grupo conocido como Los Panidas. Otros escritores importantes de aquella época fueron Porfirio Barba Jacob y Efe Gómez. En la pintura se destacaron Eladio Vélez y Pedro Nel Gómez, cuya vivienda, convertida en museo, se puede visitar hoy en el barrio Aranjuez. En la música es importante mencionar al compositor Carlos Vieco Ortiz. También, desde la década de 1940, Medellín se convirtió en un importante centro de grabaciones musicales para todo el país, con disqueras como Sonolux, Ondina y Silver.[1]

Un importante desarrollo fue la instalación de la luz eléctrica, que no solamente sirvió para impulsar las fábricas, sino también para alimentar las primeras farolas del alumbrado público. El Club Unión, que empezó a funcionar en 1894, sirvió para el esparcimiento de las clases pudientes y, más tarde, en 1924, se le sumó el Club Campestre. Para la población en general abrieron sus puertas al público el Circo Teatro España ( 1909), el Teatro Bolívar ( 1919) y el Teatro Junín ( 1924). Durante muchas décadas, en ellos se presentaron óperas, zarzuelas, piezas de teatro y las primeras proyecciones de películas. Cine Colombia, actualmente la distribuidora de cine más importante del país, surgió en Medellín, en 1927.[1]

La vida cultural en las últimas décadas

Monumento "La Raza", bronce y concreto, 38 m de alto. Localizado en el Centro Administrativo La Alpujarra.

En las décadas de 1950 y 1960 nuevos artistas y escritores introdujeron elementos modernos y hasta contestatarios en el panorama de la cultura local y nacional. Manuel Mejía Vallejo, sin abandonar las temáticas regionales, estableció nuevas formas narrativas.

El joven Gonzalo Arango, en compañía de otros contemporáneos, fundó el movimiento literario y contestatario conocido como Nadaísmo, que causó polémica entre la recatada sociedad de entonces con sus actuaciones anticlericales. Lo propio hizo la pintora Débora Arango con sus cuadros, en los que abundan el desnudo y los temas de crítica social. Otro pintor de la época, aún vigente, es Fernando Botero, cuya fama se extiende por América, Europa y Asia. Sus donaciones han servido para crear nuevos espacios culturales en la ciudad. Un poco más tarde, en la década de 1970, esculpiría sus obras más famosas el escultor Rodrigo Arenas Betancur.

El Teatro Pablo Tobón Uribe ( 1967), el Museo de Arte Moderno ( 1978) y el Teatro Metropolitano (1987), entre otros, contribuyeron a enriquecer la oferta de escenarios culturales de la ciudad. En el 2000 se reinauguró el Museo de Antioquia, en gran parte con obras de Fernando Botero.

Nuevas universidades, como la Universidad de Medellín ( 1950), la Universidad Eafit( 1960), la Universidad de San Buenaventura ( 1961), la Universidad Autónoma Latinoamericana ( 1966) y el Tecnológico de Antioquia ( 1983) se sumaron a las ya existentes Universidad de Antioquia, Universidad Pontificia Bolivariana y Universidad Nacional de Colombia.

Other Languages