Cuenca del Golfo San Jorge

Cuenca del Golfo San Jorge
Región geográfica
San Jorge.jpg
Vista satelital de la cuenca
Cuenca San Jorge.jpg
Ubicación de Cuenca del Golfo San Jorge
Ciudad más pobladaComodoro Rivadavia
Idioma oficialCastellano Patagónico
EntidadRegión geográfica
 • PaísBandera de Argentina Argentina
ProvinciasBandera de la Provincia del Chubut.svg Chubut
Bandera de la Provincia de Santa Cruz.svg Santa Cruz
DepartamentosEscalante
Deseado
Sarmiento
Lago Buenos Aires
Río Senguer
Municipios16
Superficie 
 • Total70022[1]km²
Población (2010) 
 • Total366 243 hab.
 • Densidad6 hab/km²
GentilicioJorgense, Chubutense, Santacruceño/a
Prefijo telefónico0297 Zona este
02903 Zona superior del Senguer
02945 Zona inferior del Senguer
02963 Zona oeste

La cuenca del Golfo San Jorge es una cuenca petrolera de Argentina ubicada en la porción central de la Patagonia. Es la más antigua y prolífica productora de hidrocarburos de Argentina.[3]

La región es un polo de desarrollo industrial en relación con las actividades de explotación petrolifera,[5]​ eólica y turística que incluye las ciudades de Comodoro Rivadavia, ciudad principal de la región, Caleta Olivia, caracterizada por haber sido en sus orígenes un asentamiento petrolero con altos ritmos de crecimiento, Pico Truncado, Las Heras, Sarmiento, Los Antiguos y la comuna rural de Cañadón Seco.

Desde los puntos de vista histórico y económico, se puede destacar que esta región estuvo contenida en la Gobernación Militar de Comodoro Rivadavia, ex provincia formada con fines de resguardar el tan preciado oro negro. La región comprendida entre la zona norte de la provincia de Santa Cruz y zona sur de la provincia del Chubut fue una zona militar disuelta en 1955 y quedó repartida entre las provincias ya mencionadas que incomodó a una "nación" que creció gracias al petróleo.

Historia

A principios del siglo XX, Comodoro Rivadavia, puerto de entrada y salida de los productos de Colonia Sarmiento, un puerto natural de aguas profundas pegado a las playas de Rada Tilly, una antiquísima zona de descanso veraniego tehuelche hace 9.000 años, recién empezaba a ser un pueblo pequeño, apenas contaba con un grupo de casitas, algún almacén de ramos generales y un hotel-fonda para alojamiento de los arriesgados viajantes que se animaban a llegar hasta aquellas lejanas y desoladas zonas del Sur argentino. Pero tenía una dificultad seria: no había agua dulce.

Primer pozo petrolífero.

A comienzos de 1907, cuadrillas de obreros, dirigidas por ingenieros, habían comenzado a perforar la tierra en busca del líquido indispensable. Con aparatos adecuados se auscultaba el suelo en procura del más mínimo rumor que pudiera anunciar la presencia de agua. En enero se llevó al lugar una perforadora Fauck. Se apelaba a los elementos más modernos de la época, pero todo parecía inútil. Se llegó a cavar hasta a 400 metros de profundidad, siempre sin resultado. Los sufridos pobladores vivieron pendientes de la torre de perforar, que en más de una oportunidad cayó por efecto del implacable viento patagónico, y que obligaba a iniciar nuevamente los trabajos. Los ingenieros no se dieron por vencidos. La tarea continuó. El resultado era siempre el mismo: no se encontró agua.

Antigua torre de perforación en Caleta Olivia.
Torre de petróleo en la Costanera.
Mapa de la cuenca del Golfo San Jorge que muestras sus yacimientos.

En noviembre ya dominaba el desaliento. Se habían perdido las esperanzas de poder dotar de agua a la floreciente población, donde muchos se habían radicado plenos de ilusiones y confiados en la potencial riqueza de la zona. La decepción seguía en aumento. El gobernador propuso que se trajera el agua desde un lejano manantial, mediante la instalación de cañerías. La población apoyó la idea como una salvación. No quisieron oír hablar de la torre perforadora que durante muchos meses había engañado sus esperanzas con renovadas promesas incumplidas, aunque trayendo agua de otro lado habría que pagarla como artículo de lujo...

Para diciembre nadie confiaba en la torre —que para su funcionamiento insumía la escasa cantidad de agua disponible que el pueblo necesitaba para consumo—. El ingeniero Krausse, jefe de la misión, había autorizado perforar hasta el máximo de 500 metros hacía unos 20 días, cuando se había llegado a 481. Pero un viernes, superado ese máximo, se fue y ordenó: “¡Basta! ¡No se perfora más!”. Sin embargo, el administrador de la obra, el señor Beghin, y José Fuchs que dirigía la perforadora Fauck, decidieron no entregarse y continuar con los trabajos. Ese mismo día, el 13 de diciembre de 1907 la perforadora llegó a 540 metros de profundidad y, de pronto, se advirtió una fuerte corriente ascendente. Sorprendidos, Fuchs y Beghin se miraron atónitos: no era agua; era kerosene, el petróleo salía casi refinado.

Mantuvieron en secreto el descubrimiento y telegrafiaron a Buenos Aires, a la Dirección de Minas: “Aquí no hay agua, pero hay petróleo”. La noticia se conoció en la capital del país, antes que en Comodoro, que se supo cinco días después, y se decretó un espontáneo feriado. La prensa porteña acogió la noticia con frialdad, apenas si le dan importancia las grandes rotativas; no advirtieron la trascendencia del descubrimiento: lo que se buscaba era agua. El gobierno nacional resolvió al día siguiente del descubrimiento mediante un decreto tomar posesión del yacimiento y prohibió “la denuncia de pertenencias mineras y la concesión de permisos de cateo en el puerto de Comodoro Rivadavia, en un radio de cinco leguas kilométricas a todo rumbo, contándose desde el centro de la población”. Se evitaba así la posible aparición de aventureros y la eventual explotación del suelo en beneficio de particulares. De allí partió el progreso de esta región patagónica. La explotación del petróleo, descubierto por accidente, se constituyó desde entonces en una fuente de incalculable valor para acrecentar la economía nacional, y en una de las bases de su riqueza. El 13 de diciembre sería evocado como el Día nacional del Petróleo.

Enrique Mosconi, uno de los máximos próceres de la región.

El 19 de octubre de 1922, pocos días después de asumir la presidencia de la Nación Argentina Marcelo Torcuato de Alvear, Enrique Mosconi fue nombrado Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), lugar que ocupó por ocho años y que se dedicó a realizar grandes esfuerzos para incrementar la exploración y desarrollo de la extracción de petróleo. Con YPF, Argentina fue el primer país en todo el mundo en tener una petrolera estatal.

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