Cromatografía en capa fina

Tinta negra siendo separada en una placa de CCF

La cromatografía en capa fina (CCF) es una técnica cromatográfica que utiliza una placa inmersa verticalmente. Esta placa cromatográfica consiste en una fase estacionaria polar (comúnmente se utiliza sílica gel) adherida a una superficie sólida.[1] La fase estacionaria es una capa uniforme de un absorbente mantenido sobre una placa, la cual puede ser de vidrio, aluminio u otro soporte.

Está técnica deriva de los trabajos del famacéutico alemán Egon Stahl (1924-1986), que la presentó en 1956.

Aplicación de las muestras

Los productos a examinar se disolverán, cuando sea posible, en un disolvente orgánico que tenga un punto de ebullición lo suficientemente bajo para que se evapore después de la aplicación, lo más común es usar acetona.[2] Frecuentemente se emplean disoluciones al 1%, de manera que al aplicar 2 ml resulta en la carga 20 mg de producto sólido. Muchos reactivos de revelado llegan a detectar 0,1 mg de material; por esto con esta carga puede llegarse a observar un 5 % de impurezas.

Existen una gran variedad de micro pipetas y micro jeringuillas para realizar el proceso de siembra de la muestra a analizar. También pueden usarse tubos capilares. El proceso de siembra se realiza tocando con la punta del capilar (micro pipeta, etc) sobre la placa preparada. Dejando una distancia al borde inferior de un centímetro aproximadamente. El punto de aplicación de la muestra se denomina toque.

Una vez colocado el toque se deja secar para evaporar el disolvente, de forma que en la placa solo quedará la muestra a analizar. se anota en el cuaderno la identidad del eluyente o solvente y la relación de los dos, o más que se hayan utilizado.

Cromatografía en capa fina de B-carotenos.
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