Crisis sucesoria portuguesa de 1580

La crisis de sucesión de Portugal de 1580 sobrevino como consecuencia de la muerte sin herederos del rey Sebastián I de Portugal en 1578 y de su sucesor Enrique I a comienzos de 1580. Las cortes portuguesas debían decidir quién de entre varios reclamantes debería ocupar el trono portugués, pero antes de que la elección fuera hecha Felipe II de España se anticipó a la decisión, y amparándose en sus derechos a la sucesión a la corona portuguesa, ordenó la invasión militar del país. Antonio, prior de Crato se autoproclamó rey, pero sus escasas tropas fueron superadas por el ejército español en la Batalla de Alcántara (1580), y al año siguiente Felipe II fue reconocido como rey de Portugal.

Este fue el comienzo de un periodo en el que Portugal junto con los demás reinos hispánicos compartieron el mismo monarca en una unión dinástica aeque principaliter,[1] que se prolongó hasta 1640, en que comenzó la guerra de separación de Portugal.

Muerte de Sebastián I

Bandera de Portugal en 1580

En 1578, el joven rey Sebastián I de Portugal moría en la batalla de Alcazarquivir sin dejar heredero. El cardenal Enrique I el Casto, tío-abuelo de Sebastián, lo sucedió como rey. Enrique intentó renunciar a su oficio clerical para tener descendencia que perpetuase la dinastía de Avís, pero el papa Gregorio XIII, apoyando a los Austrias, no le permitió abandonar su cargo de cardenal. El rey-cardenal moriría dos años más tarde sin descendencia, dejando un vacío de poder en el trono de Portugal que provocaría una crisis dinástica.

Regencia provisional

El 11 de enero de 1580 fueron convocadas las cortes de Almeirim, que deberían determinar la sucesión a la corona portuguesa. Fueron interrumpidas por la muerte de Enrique I el 31 de enero del mismo año, tras lo cual se nombró un consejo de regencia formado por cinco gobernadores que deberían formar un gobierno interino encargado de administrar el país. Estos eran:

  • Jorge de Almeida, arzobispo de Lisboa, presidente del consejo de regencia;
  • João Telo, justicia mayor;
  • Francisco de Sá Meneses;
  • João de Mascarenhas;
  • Diogo Lopes de Sousa,

de los cuales todos excepto Juan Tello eran partidarios de la ocupación del trono de Portugal por Felipe II de España, en parte por las gestiones de Cristóvão de Moura y de Pedro Téllez Girón, diplomáticos partidarios de la unión con España.

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