Crisis inmobiliaria española de 2008-2014

Este artículo trata la crisis inmobiliaria, para la crisis posterior véase Crisis española de 2008-2015 y Crisis económica española de 2008-2015.

La expresión crisis inmobiliaria española iniciada en 2008 hace referencia al conjunto de indicadores económicos (caída brusca del precio de la vivienda en España, escasez de créditos, etc) que, con toda virulencia en 2008, evidenciarían el deterioro de expectativas inmobiliarias y de la industria de la construcción en España[2]​ La crisis se ha extendido a otros ámbitos, dando lugar a la Crisis española de 2008-2015, presente en la actualidad.

Antecedentes

Urbanización de Seseña, en la provincia de Toledo. La construcción de macrourbanizaciones hizo crecer desmesuradamente el stock de viviendas. En 2013 se ha planteado que muchas de las casas que no puedan ser vendidas sean destruidas.
El crecimiento de la urbanización costera ha sido espectacular, y en muchos casos no ha respetado al medio ambiente y costero. En la foto Benidorm, en la provincia de Alicante.

Desde aproximadamente 1985 la industria de la construcción española había experimentado una notable expansión. No solo se trataba de una burbuja económica clásica; formaba parte de la llamada burbuja inmobiliaria global, con la especialidad de que, en España, se constituyó en su locomotora económica estructural. Según algunos autores[4]​ y habría ido parejo a la expensión del crédito.

El fenómeno español se habría caracterizado por un aumento notable de viviendas construidas y un crecimiento sin precedentes de la deuda hipotecaria, así como un incremento de la importancia de la construcción en el PIB y un crecimiento del empleo en el sector. Como contrapartida, hubo un incremento de los precios de la vivienda muy por encima del IPC.[5]