Crisis bancaria de 1994 de Venezuela

La crisis bancaria de 1994 en Venezuela fue un proceso de insolvencia masiva que afectó a casi un tercio de la banca privada comercial, produciendo la desaparición de algunas de las entidades financieras más emblemáticas y el colapso del sistema económico privado de ese país. El proceso se inició con una fuerte corrida bancaria a principios de febrero de 1994, seguido por una serie de considerables aportes monetarios del Estado para auxiliar a los bancos con problemas, llegando a su ulterior nacionalización, la cual se completó a finales de ese año. De los bancos afectados, los más renombrados fueron el Banco Latino, Banco Consolidado y el Banco de Venezuela. La crisis se extendió hasta 1995. El total de las ayudas entregadas por el Gobierno Nacional a la banca comercial fue de aproximadamente 1 billón 272 mil millones de bolívares o 1.272 millones BS F.[ cita requerida].

Antecedentes

Datos macroeconómicos
Venezuela
Año PIB Desempleo
1990 +6,47% 10,4%
1991 +9,73% 10,25%
1992 +6,06% 8,33%
1993 +0,28% 6,88%
1994 -2,35% 8,89%
1995 +3,95% 10,26%
1996 -0,20% 11,08%
1997 +6,37% 12,07%

Con los incrementos del precio del petróleo a finales de los años 1973-74 el gobierno emprende una política de gasto público desenfrenadamente expansiva, circunstancias que forzó hacia nuevas expansiones de la actividad productiva. Durante todo este lapso el gobierno apoyado en los descomunales ingresos petroleros y el flujo creciente de endeudamiento externo asumió una postura cada vez más intervencionista en las actividades reales y financieras invadiendo sectores y renglones productivos propios de la esfera privada lo que ocasionó una caída sistemática de los niveles de eficiencia económica y engendro un déficit fiscal cuantioso cuyo financiamiento requirió nuevos endeudamientos para ser cubierto. Se produjo una crisis en la industria bancaria colapsando el sistema bancario entre los cuales se destacaron el Banco de los Trabajadores de Venezuela en 1982, el Banco de Comercio en 1985 y el Banco Nacional de Descuento en 1986, a un régimen de flotación de las tasas de interés lo que naturalmente agravó la situación financiera de las instituciones especializadas en el financiamiento a mediano y largo plazo hecho que obligó a crear mecanismos de subsidio a ciertos deudores de la Banca Hipotecaria y del sistema nacional de ahorro y préstamo.

En el segundo trimestre de 1992 el producto interior bruto se mantuvo en tasas negativas o nulas creciendo solo un 0,28% anual. hasta el tercer trimestre de 1993, con un aumento del 0,9%.[1]

La crisis se vio agravada por su coincidencia con el descenso de los precios del petróleo, que estaba en menos de 30 dólares por barril, que alcanzó sus momentos más graves en 1994.[2]