Crimen de Mayerling

Crimen de Mayerling
Mayerling15.jpg
Kronprinz Rudolf †: Erste Unfbahrung der Leiche im kronprinzlichen Uppartement.
Bezeichnet von unferem Special-Urtisten Th. Breitwieser.

( Príncipe Rodolfo †: Primer dibujo del heredero en su lecho de muerte.
Realizado por nuestro artista especial Theodor Breitwieser).[1]
Lugar Pabellón de caza de Mayerling
Bandera de Imperio austrohúngaro  Imperio austrohúngaro
Coordenadas 48°02′49″N 16°05′54″E / 48.04694444, 48°02′49″N 16°05′54″E / 16.09833333
Fecha 30 de enero de 1889
7:30-8:30 a. m., aprox.[2]
Arma(s) El día 9 de febrero, el embajador de Alemania informa a Bismarck de que «las heridas no están en los lugares indicados oficialmente. El cuerpo presenta otras heridas. El revólver que se encontró cerca del lecho del Kronprinz, un Bulldog, no le pertenecía y los seis cartuchos habían sido disparados»
Muertos María Vetsera
Rodolfo de Habsburgo
Sospechoso(s) Servicios secretos austriacos
Servicios secretos franceses
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El crimen de Mayerling (también conocido como tragedia de Mayerling o drama de Mayerling) fue un suceso que tuvo lugar el 30 de enero de 1889 en la aldea homónima situada en el valle de Helenental, cerca de Baden, a escasos kilómetros de Viena, en el contexto histórico y geográfico de la abadía cisterciense de Heiligenkreuz.[3]

Aquella madrugada, Rodolfo de Habsburgo (príncipe heredero de Austria), hijo del emperador Francisco José I y la emperatriz Isabel de Baviera, más conocida como Sissi, fue hallado muerto junto a su amante la baronesa de Vetsera (de apenas 18 años), tras haberse suicidado, según la primera versión «oficial» de lo ocurrido (de ella no se dice nada).

Los torpes esfuerzos de la Corte y el Gobierno austriacos por esconder las escandalosas circunstancias del hecho, no harán otra cosa que levantar aún más contradicciones.[4]

La escena del crimen

Mayerling, Altes Jagdschloß des Kronprinzen Rudolf vor 1889
(Mayerling, antiguo pabellón de caza del príncipe heredero Rodolfo antes de 1889).
Interior de la iglesia de Mayerling (fotografía de diciembre de 2014).

Mayerling era el lugar de retirο de Rodolfo de Habsburgo, quien había mandado construir un pabellón de caza, inaugurado oficialmente los días 19 y 20 de noviembre de 1887. Fueron invitados los emperadores, Felipe de Sajonia-Coburgo-Kohary y su esposa, Luisa María de Bélgica, y algunos compañeros del príncipe.

Para ello, en 1886, compró el denominado Mayerlinger Hof y, un año después, varios edificios más pertenecientes hasta entonces a la abadía de Heiligenkreuz, cerca de la desaparecida iglesia de San Lorenzo,[5] que fueron transformados íntegramente en pabellón de caza.

El patio del pabellón fue diseñado al estilo del típico jardín francés, mientras que la carretera de Alland,[6] que hasta entonces cruzaba la propiedad, fue desviada de manera que solo la bordeara. Constaba de tres salas situadas alrededor del patio, un salón de té, una capilla y una bolera que servía al mismo tiempo de salón de tiro. En la parte alta, rodeado de un muro, se encontraba el pabellón de caza propiamente dicho, donde se ubicaban las habitaciones privadas del príncipe. En la parte baja de la finca (junto a la antigua Villa Leinigen, posteriormente conocida como Coburg-Schlößchen), se instaló una oficina de telégrafos, así como un pequeño apartamento para la dama de compañía de la princesa. Los establos, por último, fueron considerados como «un lujoso detalle» del heredero con los caballos.

Desde ese momento hasta comienzos de 1889, se utilizó solo en diez ocasiones (la esposa de Rodolfo, Estefanía de Bélgica, no fue más que dos veces; su hija Isabel María de Austria, que por entonces tenía cuatro años, estuvo dos semanas y media por motivos de salud.[8]

En El martirio de una emperatriz, de 1889, se dice:

Sus dependencias parecían más un museo o las habitaciones de un profesor de Historia Natural que las de un príncipe alto y poderoso. Uno de los salones simulaba un bosque: un enorme oso que había cazado en Munkdcs se aferraba al tronco de un pino. Búhos, linces, faisanes, zorros, venados y ciervos se hallaban en esta maravillosa sala. Había también aves cazadas por Rodolfo durante su viaje de quince días al Danubio. El estudio había sido decorado con maravillosas armas nacionales y extranjeras: pistolas, carabinas, mosquetes, espadas, dagas y sables con incrustaciones de oro, plata y nácar. Un ciervo blanco al que disparó en Bohemia era quizá la pieza más notable de esta hermosa colección.[9]

En julio de 1891, el emperador ordenó transformar el edificio en un convento de carmelitas, a fin de que las monjas oraran para siempre por el alma del archiduque. Para ello, la zona del antiguo pabellón donde se hallaba el dormitorio del príncipe, así como la puerta oriental y una parte del ala de servicio fueron derruidas.

El propio Francisco José lo manifiesta así en su carta fundacional:

Después de la tristeza indescriptible en que el fallecimiento de mi querido hijo, el príncipe heredero Rodolfo, me ha sumido, he tomado la decisión de hacer construir un monasterio en el mismo lugar de su muerte y de dedicarlo a la Orden de Carmelitas.[10]

Desde ese momento hasta su muerte en 1916, visita el monasterio en ocho ocasiones; de ellas, cuatro acompañado de la emperatriz. Estefanía lo hará las mismas veces.[11]

La iglesia, tal y como puede verse en la actualidad (14 x 7,30 m), fue construida en estilo neogótico por el arquitecto H. Schemfil y el contratista J. Schmalzhofer en el punto exacto en que se hallaba el dormitorio de Rodolfo, según dispuso el emperador.[12]

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