Costumbres de la Antigua Roma

Mosaico del frigidarium de las termas romanas dei Cisiarii de Ostia donde seres mitológicos se mezclan con escenas de la vida cotidana: carros tirados por mulas, figuras marineras, etc.
Fresco pompeyano del Edificio dei Triclini en Moregine, donde se representa una ceremonia religiosas (probablemente la compitalia) a a la que asiste un grupo de personas vistiendo togas.
El Coliseo.

Costumbres o vida cotidiana en la Antigua Roma son los usos y costumbres propios de la vida cotidiana en la Antigua Roma, que constituyen la base de su cultura y su civilización e identifican la idiosincrasia romana; las rutinas diarias de los habitantes de sus ciudades (fue esencialmente una civilización urbana), la vida privada o familiar y la vida pública; los ciclos laborales y festivos ( fasti et nefasti), el "ocio y el negocio" ( otium et negotium), las diferentes ocupaciones, oficios y cargos de la vida económica, social, política y religiosa.

La ciudad

Plano de la ciudad-campamento ( castrum) de Novaesium,[1] actual Neuss.

Durante la época imperial, Roma fue la ciudad más poblada y espléndida del mundo. En Roma tenía lugar una animada vida social y comercial. Su prosperidad económica y el hecho de ser la capital política se conjugaron para que su planta urbana se llenara de bellas estatuas, imponentes edificios, y arcos y columnas conmemorativas de los triunfos militares.

La vivienda

Los principales modelos de la vivienda urbana eran dos: la insulae y la domus. Las residencias de los ciudadanos romanos dependían del grado de riqueza. Los patricios y los equites ("caballeros", ricos hombres de negocios) habitaban en lujosas villae, que tenían grandes jardines con fuentes y hermosas vistas.

La domus

Plano de una domus romana.

La domus era de origen etrusco y de estructura rectangular, y se acabó convirtiendo por influencia griega en una vivienda amplia para gentes adineradas. Tenían un sólo piso, dividido en habitaciones designadas para un sólo uso: comedor, dormitorio, etc. Se entraba por el corredor vestibulum en su parte exterior y fauces en el interior hasta llegar al atrium, que era un patio que actuaba como núcleo central de la casa. Era muy amplio y luminoso, con una abertura en el techo llamada compluvium por donde entraba la luz, el aire y la lluvia, que correspondía a una pila rectangular llamada impluvium, destinada a recoger el agua de la lluvia. En él se hallaban el lararium (altar doméstico) y la caja de caudales familiar.

Tras el contacto con los griegos, se anexionó al domus el peristylum, rodeado de un pórtico, a veces con dos pisos, sostenido por columnas. El despacho del pater familias se llamaba tablinum e interconectaba el peristilium y el atrium. La cocina era muy pequeña, y generalmente próximos a ella estaban los retretes y el baño. Las habitaciones para dormir, separadas por cortinas se llamaban Cubícula; para comer, triclinium. Las dependencias del servicio no tenían un lugar fijo en la casa.

Las insulae

Los orígenes de las insulae están en la superpoblación, pues eran edificios de varios pisos con balcones. Parece ser que los edificios de cinco o seis pisos eran corrientes en Roma y Tertuliano menciona uno posiblemente mayor.[2]

Carecían de agua corriente, eran poco confortables y de mala calidad, lo que propiciaba los incendios y hundimientos. La frecuencia de los incendios por lámpara de aceite hacían relativamente baratos los pisos más altos, al ser los más difíciles de evacuar.

La mayoría eran de alquiler, y en ellas vivían las clases populares. Era tal la carencia de servicios que por la noche se tiraban por la ventana todo tipo de desechos.

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