Costumbres de Tuxtla Gutiérrez


La última teja

Antes de terminar el techado de una casa, los propietarios repartían tejas a sus amistades, quienes las devolvían adornadas con papel de China con dibujos o con figurillas de barro adheridas. En cada teja había una cruz o imágenes toscas de santos que según protegían esa casa de una tempestad. Las tejas de santos y las más bonitas se colocaban en el caballete.

En el momento que se colocaban las últimas tejas se realizaba una fiesta. Empezaba embriagando a una cabra o una oveja, que inmediatamente se sacrificaba y quemada después bailaban en sus cenizas, sino se sacrificaba a un gallo. El sacrificio era por la creencia de que el primer difunto de la casa fuera un animal y no un habitante. El cadáver se enterraba en el centro de la sala. Después se hacía un baile en aquella sala.

En la puerta se enterraban trece monedas, cigarros y botellas de licor por la creencia de que así nunca faltarían esos artículos en el hogar.

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