Corbeta Esmeralda

Esmeralda
Esmeralda, por Finsterbusch.jpg
La Esmeralda en un cuadro de C. Finsterbusch,[1]:20
Banderas
Naval Jack of Chile
Historial
Astillero Henry Pitcher Northfleet, Inglaterra
Tipo Corbeta - aparejo de Fragata
Iniciado 13 de diciembre de 1854
Botado 15 de septiembre de 1855
Asignado 18 de septiembre de 1855
Destino hundida en la rada de Iquique el 21 de mayo de 1879
Características generales
Desplazamiento 854 t
Eslora 64 m sin bauprés[2]
Manga 9,75 m[2]
Puntal 5,49 m[2]
Calado 14 pies (4,2672 m)[3]:171
Armamento 1865
• 20 cañones de 32 libras lisos
• 2 cañones de bote de 12 lbs
Entre 1866 y 1867
• 12 cañones rayados Armstrong de 40 lb (R.M.L.)
• 4 Withworth lisos de 40 libras (S.M.L.)
1875
• 12 cañones Armstrong ánima estriada de avancarga de 40 lb
• 4 cañones Armstrong ánima lisa de avancarga de 40 lb
• 2 cañones Armstrong retrocarga pasa-botes de ánima lisa 12 lb
Propulsión • 2 máquinas de condensación horizontales
• 4 calderas a carbón
• 1 hélice[2]
Potencia 150  kW (200 HP) a 31  RPM
Velocidad 8 nudos (14,82 km/h)
Autonomía capacidad para 240 t de carbón[1]:16
Tripulación 200 hombres
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La corbeta Esmeralda fue la única nave de guerra construida como tal en la Armada de Chile al comienzo de la Guerra hispano-sudamericana (1865-1866), la primera con propulsión a vapor[notas 2]​ y hélice.

Fue protagonista de varios acontecimientos de la Historia de Chile, los más importantes quizás fueron la retención del mercante estadounidense Sportsman, el apoyo naval en la Revolución de 1859, la captura de la goleta Covadonga durante la guerra hispano-sudamericana, etc.

Sin embargo, su renombre se sustenta en los hechos ocurridos el 21 de mayo de 1879 durante el combate naval de Iquique, cuando bajo el mando de su comandante Arturo Prat Chacón se hundió con la bandera al tope tras una larga lucha, desigual y sin cuartel, contra el monitor Huáscar al comienzo de la Guerra del Pacífico (1879-1883). La abnegación y el arrojo de su tripulación durante el combate causaron admiración entre neutrales y adversarios y un sentimiento de patriotismo en Chile que marcó la actitud de los chilenos durante la guerra y que es recordada hasta hoy con veneración.

Su nombre, que ya antes era causa de orgullo de los marinos chilenos por haber sido el de una presa ( Fragata Esmeralda (1791)) capturada durante la guerra de independencia de Chile, se usa desde su insigne derrota para las naves más representativas de la Armada de Chile.

Técnicamente fue una de las naves construidas durante la fase de transición de la propulsión de vela a máquina a vapor, cuando la rueda de paletas fue reemplazada por la hélice. A esta segunda propulsión se recurría solo para casos como la entrada y salida de puertos o incursiones muy cercanas a la costa. Por esa razón tenía mecanismos para recoger la chimenea y la hélice durante la navegación a vela. No tenía blindaje, aunque si tenía un forrado en láminas de cobre para proteger el casco de la acción de la broma (molusco).

No se dispone de documentos técnicos asociados a la nave que permitan conocer fehacientemente sus características técnicas, por lo que estas deben deducirse o estimarse a partir de otras naves o documentos.

Sus restos están al fondo del mar cerca de Iquique y son un monumento nacional.

Antecedentes

La primera mitad de la década de los 1850s fueron días aciagos para la Armada de Chile. Su única nave permanente era la Fragata Chile (1840) que según necesidad era acompañada por naves mercantes armadas como el Janequeo durante la disuasión del pirata Flores en 1847, el Cóndor (Ex-Obregoso) en 1847, el Meteoro en 1850 para el servicio de abastecimiento de Punta Arenas. Durante la Revolución de 1851 el gobierno debió recurrir a la Armada Real británica. Algo semejante ocurrió durante el Motín de Cambiaso en Punta Arenas: la Armada no tenía naves para enviar a sofocarlo.[4]:190-193

La construcción de la corbeta Esmeralda fue autorizada por el entonces presidente de Chile Manuel Montt Torres mediante decreto supremo el 30 de junio de 1852. El decreto dispuso:

Invertir hasta la suma de doscientos mil pesos para llenar el vacío que deja en la Marina Militar de la República, la falta de un buque a vapor, perfectamente guerrero en su construcción y armamento.[5]

Sin embargo, los fondos para su construcción no fueron entregados hasta 1854, cuando, con autorización del Congreso, se dieron órdenes para contratar la construcción.