Convoy de la victoria

Convoy de la victoria
Guerra Civil Española
Destructor Alcala Galiano (AG).jpg
Destructor republicano Alcalá Galiano
Fecha 5 de agosto de 1936
Lugar Estrecho de Gibraltar
Coordenadas 36°04′41″N 5°23′57″O / 36°04′41″N 5°23′57″O / -5.39916667
Resultado Victoria táctica de los sublevados
Beligerantes
Flag of Spain (1931 - 1939).svg República Española Flag of Spain (1931 - 1939).svg[1]Fuerzas Sublevadas
Comandantes
Flag of Spain (1931 - 1939).svg José María Sánchez Ferragut Flag of Spain (1931 - 1939).svg Manuel Súnico Castedo[2]
Fuerzas en combate
Armada republicana
• 3 destructores
Armada sublevada
• 1 cañonero
• 1 guardacostas
• 1 buque torpedero
• 2 transportes
• 2 remolcadores
Fuerzas terrestres
• Baterías costeras a ambos lados del estrecho
Aviación sublevada
• 16 aviones
Bajas
2 destructores dañados
18 muertos
ninguna
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El conocido como Convoy de la victoria fue un enfrentamiento aeronaval en aguas del Estrecho de Gibraltar que tuvo lugar el 5 de agosto de 1936 durante la Guerra Civil Española, entre fuerzas sublevadas, que pretendían romper el bloqueo del Estrecho y transportar tropas y material desde el norte de África a la España peninsular, y tres de las unidades de la Marina de Guerra de la República Española que bloqueaban el Estrecho.

Situación inicial

Ante la insistencia del general Franco, de la urgente necesidad de transportar a las tropas del norte de África para poder actuar como refuerzos y consolidar los avances conseguidos en la península por los sublevados, se planeó una acción en principio descabellada, por la falta total de escoltas y por el desconocimiento del general del Ejército de tierra, que no valoraba en principio las diferencias entre la escuadra gubernamental y las unidades disponibles en ese momento para los sublevados, el cañonero Eduardo Dato, el guardacostas Uad Kert y el viejo torpedero T-19, que iban a ser la única escolta del convoy. Frente a estos tres buques o en las cercanías, se encontraban el acorazado Jaime I, los cruceros: Cervantes y Libertad, los destructores: Sánchez Barcaiztegui, Almirante Ferrándiz, José Luis Díez, Churruca, Lepanto, Alcalá Galiano y Lazaga, cinco submarinos: Isaac Peral (C-1), C-2, C-3, C-6 y B-5, y algunos patrulleros de poco valor militar similares al Uad-Kert.

Según Michael Alpert la decisión del general Franco no era tan descabellada, sino que se basaba en su confianza «en la hasta entonces desconocida eficacia de la aviación contra una flota de guerra en alta mar y en la impericia de las dotaciones republicanas, las cuales, según los observadores, navegaban en zig-zag y huían en cuanto eran atacadas». Además se escogió el «momento de máxima dispersión enemiga», pues el 5 de agosto «la mayor parte de la flota repostaba combustible, efectuaba reparaciones o se encontraba alejada del Estrecho: seria equivocación que indica la ausencia de poder de decisión y de una información adecuada».[3]

Anteriormente al embarque de tropas en los mercantes, se produjeron conversaciones entre el comandante del Eduardo Dato, el general Alfredo Kindelán, y Francisco Franco, en las cuales, se le expuso la posibilidad de perder a todos los hombres embarcados y los buques, si un solo destructor gubernamental se interponía en su camino, pues estos destructores eran lo suficientemente superiores como para poner fuera de combate o hundir cualquiera de los buques, y no hubieran supuesto problema alguno para un destructor. Franco, sin embargo, mantuvo su decisión.

El general Kindelán ordenó el apoyo aéreo de todas las fuerzas disponibles para ayudar o alertar con la vigilancia aérea al comandante del cañonero, a fin de que este pudiera tomar las decisiones oportunas.

Para la acción, se alistaron dos viejos hidroaviones Dornier Wal, seis Breguet 19, dos cazas Nieuport, tres Fokker F.VII civiles, tres Savoia 81, dejando como reserva a otros tres Breguet 19 y tres Savoia 81. "La tarea de la aviación era mantener una patrulla constante para embotellar las unidades de la flota republicana que se hallaban en Tánger y en Málaga. Las patrullas se efectuarían desde las 6 de la mañana y a alturas entre 200 y 1500 metros según los aviones".[3]

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