Conversión (informática)

En informática, la conversión alude al proceso de transformación de datos informáticos de una representación concreta a otra, cambiando los bits de un formato a otro, normalmente para lograr la interoperabilidad de aplicaciones o sistemas diferentes. Al nivel más simple, la conversión de datos puede ejemplificarse por la conversión de un archivo de texto desde una codificación de caracteres a otra. Son conversiones más complejas las de los formatos de ficheros ofimáticos y multimedia, a veces fuera de las capacidades de ordenadores domésticos (o a expensas de tiempos de proceso muy altos).

Conceptos básicos

Antes de que pueda efectuarse cualquier conversión de datos el usuario o programador de aplicaciones debe tener en mente unos cuantos conceptos básicos de teoría de la información e informática:

  • Es fácil descartar información usando un ordenador, pero añadirla requiere esfuerzo.
  • El ordenador puede usarse para añadir información sólo en base a reglas; la mayoría de adiciones que interesa a los usuarios sólo puede lograrse con la ayuda de humanos.
  • Sobremuestrear los datos o convertirlos a un formato con más posibilidades no añade información: sólo hace hueco para dicha adición, que suele tener que hacer un humano.

Por ejemplo, una imagen truecolor puede ser convertida fácilmente a escala de grises, siendo la conversión opuesta un proceso concienzudo. Convertir un fichero de texto Unix a un fichero de texto Microsoft (DOS/Windows) implica añadir información, concretamente un retorno de carro (CR) antes de cada salto de línea (LF), pero dicha adición puede hacerse con un ordenador gracias a que se basa en reglas, mientras la adición de información de color a una imagen en escala de grises no puede hacer programáticamente, ya que sólo un humano sabe qué colores son necesarios para cada parte de la imagen, por lo que no hay reglas que puedan usarse para automatizar el proceso.

Convertir un PNG de 24 bits a uno de 48 bits de profundidad de color no añade información a la imagen, pues sólo rellena los valores RGB de los píxeles con ceros. La conversión permite luego afinar estos valores «expandidos», pero sólo con posteriores manipulaciones manuales. Convertir una imagen o un fichero multimedia desde un formato comprimido con pérdida (como JPEG o Vorbis) a otro sin pérdida (como PNG o FLAC) o descomprimido (como BMP o WAV) sólo desperdicia espacio, ya que la imagen o sonido resultante será el mismo, con la información original perdida (los artefactos de la compresión con pérdida). Una imagen JPEG nunca puede recuperar la calidad de la imagen original anterior a la compresión, por mucho que se use la herramienta de «Eliminación de artefactos JPEG» (que retiran aún más información de la imagen) de los programas de edición gráfica.

Debido a estas realidades, la conversión de datos es con mucha frecuencia un proceso complejo y propenso a errores, que requiere de la ayuda de expertos. Es seguro afirmar que sólo el éxito de la inteligencia artificial llevará a la quiebra a las compañías dedicadas a la conversión de datos.[ cita requerida]

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