Convención Preliminar de Paz (1828)

Se denomina Convención Preliminar de Paz al tratado firmado entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata el 27 de agosto de 1828, en Río de Janeiro, por el cual se acordó la independencia del actual Uruguay respecto de los actuales Brasil y Argentina. La independencia del Uruguay quedaría definitivamente sellada el 4 de octubre del mismo año cuando, en Montevideo, las naciones firmantes canjearon las ratificaciones del tratado. La Convención Preliminar de Paz fue el resultado de reuniones que celebraron representantes de las naciones firmantes desde el 11 de agosto, con la mediación de Gran Bretaña.

Génesis

El estancamiento de la Guerra del Brasil o Cisplatina, causado por un lado por la destrucción de gran parte de la pequeña flota argentina, la incapacidad de las fuerzas de tierra argentina de capturar las dos ciudades de la Banda Oriental que permanecían en manos imperiales y de extender sus operaciones en territorio brasileño,[2] así como la temporal falta de mano de obra para una ofensiva terrestre brasileña en gran escala contra las fuerzas argentinas que habían invadido su territorio, la ocupación de las Misiones Orientales, unido a una creciente presión pública en Brasil para poner fin a la guerra y el interés de los ingleses en la finalización del conflicto, habían motivado el interés en una solución pacífica para ambas partes.

El presidente Bernardino Rivadavia envió a Manuel José García a Río de Janeiro con instrucciones que indicaban que debía llegarse a la paz sobre la base del reconocimiento de los derechos argentinos sobre la Banda Oriental, o bien de la independencia de la misma. García firmó la Convención Preliminar de Paz de 1827 que luego fue denominado por el propio Rivadavia como "el tratado deshonroso", ya que en él la Argentina aceptaba que Brasil ocupara nuevamente las Misiones Orientales y la totalidad de la Provincia Oriental reconociéndolas bajo soberanía del Imperio; también se comprometía a desarmar la isla Martín García, y a pagarle al Brasil una indemnización en metálico por cada presa que hubiesen hecho los buques corsarios de su servicio, a cuyos actos se los calificaba de «piratería».[3]

A su regreso a Buenos Aires, el 20 de junio, García presentó la Convención al Presidente y al Congreso. La opinión pública reaccionó indignada, se publicaron en los periódicos artículos muy violentos contra el gobierno, y la ciudad se cubrió de panfletos ofensivos contra García, Rivadavia y Ponsonby. Presionado de este modo Rivadavia, se presentó ante el Congreso con un virulento discurso exigiendo el rechazo del tratado:

«Un argentino debe perecer mil veces con gloria antes de comprar su existencia con el sacrificio de su dignidad y de su honra».

Finalmente la Convención fue rechazada, pero igualmente Rivadavia sufrió el costo político del pacto, renunciando el 26 de junio, siendo sucedido por el federal bonaerense Manuel Dorrego, quien asumió el 13 de agosto de 1827. Desde el principio, éste declaró que estaba dispuesto a continuar la guerra, por lo que la conflagración prosiguió.

Pero, gracias a la presión económica y diplomática del Reino Unido, el 20 de febrero de 1828 se abren nuevamente las tratativas de paz, con la mediación de Gran Bretaña.

Lord John Ponsonby, el enviado de Londres, propuso como solución la independencia total de parte de la Provincia Oriental (las Misiones Orientales quedaron en poder de Brasil) con el nombre de Estado Oriental del Uruguay. La propuesta inglesa tenía como finalidad restablecer la paz en el Plata, consolidar el comercio inglés e impedir que fueran dos grandes estados -Brasil y Argentina- los que dominaran el estuario. El diplomático convenció a Argentina y Brasil para que no gastaran dinero en una guerra por la Provincia Oriental.

Sin embargo, los verdaderos intereses del Imperio Británico se ven en una carta que envió Ponsomby a Londres:

Los intereses y la seguridad del comercio británico, serían grandemente aumentados en un Estado en que los gobernantes cultivaran una amistad por Inglaterra. La Banda Oriental contiene la llave del Plata y de Sud América, debemos perpetuar una división geográfica de Estados que beneficie a Inglaterra.

Other Languages