Consumo de tabaco en Argentina

Cartel que refleja las regulaciones del Ministerio de Salud provincial en la ciudad de Rosario, Santa Fe.

El Consumo de tabaco en Argentina está regulado por numerosas leyes antitabaco en diferentes provincias, y a su vez, existe una campaña del gobierno nacional contra el tabaco y su respectiva publicidad. Argentina es responsable del 15% del total de tabaco consumido en Latinoamérica.

Según el Programa Nacional de Control del Tabaco[1] el 33.5% de la población adulta fuma, y el 30% empieza esta práctica antes de los 11 años de edad; el tabaco causa más de 100 muertes por día (40.000 por año, 6.000 debido al consumo pasivo), y el costo de los tratamientos de enfermedades vinculadas al consumo de tabaco ronda los 4.300 millones de pesos (1.390 millones de dólares estadounidenses) por año, es decir, el 15.5% del gasto público en salud. El gobierno sólo recauda 3.500 millones de pesos por año por impuestos al cigarrillo.

La ley nacional 23344[2] aprobada el 29 de agosto de 1986, estableció restricciones a la publicidad y promoción del tabaco, y obligó a las compañías tabacaleras a incluir una leyenda advirtiendo que El fumar es perjudicial para la salud en todos los paquetes de cigarrillos, pero no incluyó sanciones contra las violaciones de esta ley (las mismas fueron incluidas después, y luego parcialmente vetadas).

En septiembre de 2003 Argentina firmó el Convenio marco para el control del tabaco promovido por la Organización Mundial de la Salud, pero su ratificación se demoró dos años. Los analistas culparon por dicha demora al constante cabildeo que efectuó la industria tabacalera argentina, así como también por las previos intentos fallidos de establecer políticas antitabaco serias.[4]

En diciembre 2007 durante el gobierno de Fernández de Kirchner se estableció el Programa Nacional de Control de Tabaco, prohibiéndose de venta a menores de edad.[5]

En 2010 comenzó a tratarse una ley nacional antitabaco.[7]

Leyes provinciales y municipales

Cigarrillo encendido.

Hacia el 2003, el 75% de las provincias argentinas contaban con algún tipo de legislación sobre el consumo de tabaco. Además, muchos municipios han establecido leyes locales creadas, o bien para complementar las provinciales o bien para cubrir el vacío legal generado por la inexistencia de las mismas. La ley contempla multas para quienes la quebrantan, ya sean tabacaleras, negocios o particulares. La aplicación de esta legislación varía considerablemente en las distintas jurisdicciones:

  • En Santa Fe está prohibido fumar en lugares públicos cerrados y vender tabaco a menores de edad.[9]
  • En La Rioja y Chubut está prohibido fumar en lugares cerrados y en oficinas públicas.
  • En Mendoza también hay "lugares libres de tabaco" en escuelas, hospitales y otras dependencias públicas.
  • En Córdoba y Tucumán, las prohibiciones para fumar en lugares públicos están vigentes desde mediados de 2006.[10]
  • En la Ciudad de Buenos Aires está prohibido fumar en las dependencias gubernamentales y espacios cerrados menores a 100 .
  • Chaco, Neuquén, Tierra del Fuego y Salta tienen leyes similares, aunque no siempre son respetadas.
  • En Jujuy la ordenanza 5345, promulgada en 2008, declara libres de humo a los espacios públicos en San Salvador de Jujuy.
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