Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Edificio central del CSIC (Madrid) 02.jpg
Sede central del CSIC.
Información general
Acrónimo CSIC
Tipo Organismo público
Fundación 24 de noviembre de 1939
Jurisdicción Flag of Spain.svg  España
Ámbito España
Sede C/ Serrano, 117. 28006 Madrid
Organización
Presidente Emilio Lora-Tamayo y D'Ocon
Dependiente de Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación
Cronología
Junta para Ampliación de Estudios (JAE) ◄ Actual ►
Sitio web
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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es una agencia estatal adscrita al Ministerio de Economía y Competitividad de España, a través de la Secretaría de Estado de Investigación. Su objetivo fundamental es desarrollar y promover investigaciones en beneficio del progreso científico y tecnológico, para lo cual está abierta a la colaboración con entidades españolas y extranjeras. Según la clasificación SIR World Report 2012,[ actualizar] es la mayor institución pública dedicada a la investigación en España y la novena del mundo.[1]

Tiene carácter multidisciplinar y realiza investigaciones avanzadas en todas las áreas científicas gracias a sus más de 130 centros distribuidos en todas las Comunidades Autónomas de España, de forma parecida al CNRS francés. El CSIC cuenta con el 6 por ciento del personal dedicado a la Investigación y el Desarrollo en España (más de 14.000 personas), que genera aproximadamente el 20 por ciento de la producción científica nacional.[2] Además, gestiona un conjunto de importantes infraestructuras, la red más completa y extensa de bibliotecas especializadas y cuenta con unidades mixtas de investigación. El CSIC entrega como galardón para distinguir a personas o entidades la Medalla de Oro del CSIC.

Desde su conversión a agencia estatal en 2007, la actividad del CSIC se establece mediante un contrato de financiación del Gobierno por una duración de cuatro años.

Historia

Inscripción que celebraba la victoria de Franco en el frontal del edificio principal del CSIC, obra de Miguel Fisac. Fue retirada en 2010 en aplicación de la Ley de Memoria Histórica

El CSIC actual entronca con la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (1907–1939)[4]

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas fue creado tras la Guerra Civil —sobre la base organizativa y estructural que había establecido la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) desde 1907—, aunque la incorporación de los bienes de la JAE en el recién creado CSIC no fue ni amable ni integradora.[7] resumía así los fines a los que debía servir: «…Hay que imponer, en suma, al orden de la cultura, las ideas esenciales que han inspirado nuestro Glorioso Movimiento, en las que se conjugan las lecciones más puras de la tradición universal y católica con las exigencias de la modernidad». Ver en la Biblioteca de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Orden Ministerial de 10 de abril de 1939: Formulación de promesa escrita del juramento académico de los investigadores del CSIC).

El espíritu que animaba a su fundador y primer presidente, José Ibáñez Martín, lo expresan estas palabras de su discurso inaugural:

Queremos una ciencia católica. Liquidamos, por tanto, en esta hora, todas las herejías científicas que secaron y agostaron los cauces de nuestra genialidad nacional y nos sumieron en la atonía y la decadencia. [...] Nuestra ciencia actual, en conexión con la que en los siglos pasados nos definió como nación y como imperio, quiere ser ante todo católica.[8]

Fue primer presidente del CSIC José Ibáñez Martín, de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, que era también Ministro de Educación en el segundo gobierno de Franco y Presidente del Consejo de Estado; vicepresidente fue fray José López Ortiz, luego obispo de Tuy; y secretario general, e ideólogo, José María Albareda Herrera, sacerdote y miembro del Opus Dei.

Entrada principal al CSIC con el frontispicio actual, reforma solicitada por la Plataforma en defensa de la JAE y de la ILE. Septiembre de 2010.

Sin embargo, tras haber transcurrido más de sesenta años de aquel traumático proceso, se puede afirmar que el CSIC y algunas de sus instituciones anejas, como la conocida y celebrada Residencia de Estudiantes, han contribuido a articular y desarrollar el espíritu de la Transición, identificándose mejor con la antigua Junta para Ampliación de Estudios de Cajal, Cabrera o Bolívar, que con el CSIC del período fundacional, el de Ibáñez Martín y Albareda.

Respecto a la continuidad material, ya que no de filosofía, con la Junta para Ampliación de Estudios, es preciso hacer referencia a que los responsables de la fundación del CSIC (en particular su primer secretario general, José María Albareda, catedrático de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Madrid y responsable primero de las características organizativas y funcionales sobre las que se edificó el Consejo) decidieran mantener la sede central del organismo en el complejo de los Altos del Hipódromo. La dinámica del CSIC determinó la construcción de nuevos edificios: también el CSIC integró fundaciones de la JAE, como el Museo de Ciencias Naturales, el Centro de Estudios Históricos (que estuvo ubicado en la calle de Medinaceli) y el emblemático Instituto Rockefeller,[9] hoy Instituto de Química-Física Rocasolano, contribuyendo así a fortalecer, a pesar de tantas circunstancias políticas contrarias, los nexos históricos de unión entre la vieja JAE y el CSIC.

El Consejo tuvo que afrontar muy pronto la cuestión de la expansión. El período autárquico reclamó del CSIC el apoyo tecnológico para mantener la supervivencia de la industria. De esta tarea se encargó el Patronato Juan de la Cierva. Este Patronato incorporó al Instituto de la Construcción Eduardo Torroja, y desarrolló institutos y centros orientados al apoyo de la industria, como el Instituto de Física Aplicada Torres Quevedo y el Centro Nacional de Química Orgánica, hoy dedicado a Manuel Lora Tamayo, y otros centros tecnológicos como el Instituto del Frío y el Centro de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM). El siguiente paso en la expansión de los centros e institutos tecnológicos del binomio Patronato Juan de la Cierva-CSIC, en áreas emergentes como automática y robótica, fermentaciones industriales, cerámica y vidrio, que requerían espacios para plantas industriales, optó por ubicar los mismos en Arganda del Rey.

El desarrollo de la biología, un área en la que el CSIC ha destacado de acuerdo con la tradición española, se inició con la puesta en marcha en los años cincuenta del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) y se completó con el nuevo edificio del Instituto Cajal. La gran explosión de la investigación en bioquímica y biología molecular en la que el CSIC asumió un evidente liderazgo en el ámbito español, reclamó una estrategia expansiva y de colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, que fue receptiva institucionalmente al desafío que se presentaba. La Facultad de Medicina acogió al Instituto de Enzimología, liderado por el gran bioquímico español Alberto Sols. Posteriormente, el campus de Canto Blanco fue el lugar escogido para la instalación del Centro de Biología Molecular, un centro mixto CSIC-UAM. Como fruto de esta línea de colaboración entre el CSIC y la Universidad Autónoma de Madrid, apoyada ésta por la capacidad territorial del campus de Canto Blanco, nuevos centros e institutos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Centro Nacional de Biotecnología, el Instituto de Materiales, el Instituto de Catálisis, el Instituto de Cerámica y Vidrio se han instalado en dicho campus o están en vías de hacerlo.

El año 2007 fue un año importante para el CSIC al constituirse como agencia estatal. La pieza fundamental es el contrato programa que debe renovarse cada cuatro años. En el año 2014 todavía no se ha firmado.[ actualizar] Este contrato programa supone autonomía para la gestión de los presupuestos, la oferta de empleo y las retribuciones del personal, que están ligadas al cumplimiento de objetivos.

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