Conquista y colonización española de la Argentina

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Historia de la Argentina
1516 - 1810
Argentina parte del Imperio Español
Portada del poema La Argentina y conquista del Río de la Plata de 1602 en que por primera vez se menciona el nombre de la futura nación.

Una parte del actual territorio de la Argentina fue conquistado y colonizado por el Imperio español entre el siglo XVI y principios del siglo XIX. En ese período aparece precisamente la expresión Argentina (país de la plata) para denominar un área sin límites definidos que se extendía del Río de la Plata hacia el noroeste.

El período incluye también la llegada por primera vez de españoles a varias zonas del actual territorio argentino, momento en el cual en muchos casos adoptaron el nombre con el que los pueblos indígenas ya denominaban a esa región y en otros las designaron con nombres nuevos. En la historiografía argentina se suele usar el término "descubrimiento" para referirse a la primera vez que alguna expedición española o de otro origen europeo llegó por primera vez a algún punto del actual territorio argentina, aún cuando ya hubiera sido descubierta antes por otros pueblos.

El Imperio español fundó varias ciudades e impuso un dominio colonial sobre la población que habitaba una serie de regiones que se corresponden aproximadamente con las catorce provincias que se confederaron en 1860 para formar la República Argentina. Sobre el final del período colonial el Imperio español creó el Virreinato del Río de la Plata, que incluía a las catorce provincias mencionadas y los territorios de las actuales repúblicas de Bolivia, Paraguay y Uruguay.

El período se extiende hasta la Revolución de Mayo de 1810, en la cual fue expulsado el virrey español y nombrada una junta de autogobierno; en cambio, la guerra de Independencia Argentina es citada usualmente como parte de la historia de la Argentina.

Debido a la bula del Papa Pablo III Sublimis Deus de 1537 que declara a los indígenas hombres con todos los efectos y capacidades de cristianos, hubo un gran contraste entre la colonización española, la anglosajona y francesa en América.[1] En el Imperio español la unidad social se concebía a través de la unidad de la fe de la Iglesia católica. En el primer siglo de la colonización española murió la mayor parte de la población indígena produciéndose una catástrofe demográfica. Para compensar la falta de mano de obra indígena causada por el colapso demográfico, España introdujo en el actual territorio argentino esclavos y esclavas secuestradas en el África negra.

La época colonial en la Argentina se divide en tres períodos: el descubrimiento y conquista, durante el cual se llevaron a cabo las exploraciones del territorio y la fundación de las ciudades mayores; el período de las gobernaciones, durante el cual los asentamientos españoles lucharon contra las poblaciones indígenas y trataron de consolidarse, registrando pocos cambios territoriales y económicos; y el período virreinal.

Una gran parte del territorio actual de la República Argentina y de los pueblos indígenas que lo habitaban no estuvo bajo el dominio colonial de España, principalmente las regiones chaqueña (bajo dominio wichi y qom) y pampeana- patagónica (bajo dominio tehuelche- mapuche- ranquel).

La conquista española (1516-1593)

El descubrimiento

Planisferio de Cantino (1502), muestra la Línea de Tordesillas con la que se dividió el mundo en 1494. Sería aproximadamente el meridiano 60 en medidas actuales. En su extremo inferior izquierdo puede verse en blanco la zona (aún ignota por entonces) en la que se encontraba el actual territorio argentino.

Los primeros europeos que llegaron al área en donde está situada la Argentina, lo hicieron buscando un paso hacia Asia: por entonces, América era sólo un obstáculo entre España y las riquezas de Catay y Cipango en Asia. La zona, además, estaba ubicada aproximadamente sobre la Línea de Tordesillas, la división del mundo que estableció el Papa entre España y Portugal y, por lo tanto, tenía para ambos países la condición de frontera aún no ocupada.

En una carta referida a una expedición portuguesa de 1502 en que habría participado, Américo Vespucio describió

...un río de mas de veinte leguas de ancho, a do hay gentes que comen carne humana.

Por su ancho, ése no pudo haber sido otro que el Río de la Plata, de lo que varios historiadores han deducido que esa fue la primera expedición europea en llegar a las aguas del Río de la Plata y a la Patagonia. No obstante, el hecho de que se guarde registro del nombre de ningún otro expedicionario —con excepción de Vespucio— ha generado una controversia historiográfica sobre la veracidad de ese viaje de Vespucio; así, mientras algunos historiadores ponen en duda la identidad del río descrito por Vespucio, otros —basándose en las inconsistencias en la misma y la falta de otras fuentes referidas a esa expedición— califican las cartas como apócrifas.[2]

En cambio, es seguro que el navegante Juan Díaz de Solís arribó en 1516 al estuario del Río de la Plata, al que denominó Mar Dulce; desembarcó primeramente en la isla Martín García[3]

En 1519 y 1520 Hernando de Magallanes, en el primer y famoso viaje de circunvalación del mundo, recorrió toda la costa de la actual Argentina, hasta el estrecho que lleva su nombre al que llegó el 21 de octubre de 1520. En su viaje, durante el cual recorrió la totalidad del litoral argentino, se encontró con los Tsonk, a los que por su altura denominó como Patagones —sobre la base de un personaje de ficción de la época— y descubrió el estrecho que lleva su nombre. Se cree que naves de su expedición, desviadas por causa de un temporal, podrían haber llegado a las islas Malvinas; en su expedición viajó Antonio Pigafetta, autor de las primeras descripciones geográficas del país.[5]

En 1526, el italiano Sebastián Gaboto zarpó de España para dirigirse a las islas Molucas en Oceanía, con el objeto de repetir el viaje de Magallanes y Elcano. Al llegar a la isla de Isla de Santa Catarina tomó contacto con los guaraníes que habían pertenecido a la expedición de Alejo García. Éste había sido un náufrago de una de las naves de Solís, que había hecho una expedición hacia el oeste, llegando hasta cerca del Perú y regresando con un enorme tesoro de piezas de plata, aunque había sido muerto por los indígenas. Los guaraníes le informaron de la leyenda del Rey Blanco, un monarca de un país tan rico en plata que estaba recubierto en él. Según los mismos indígenas, se podía llegar a las tierras del Rey Blanco por el ancho río que había descubierto Solís, ya que éste se internaba hacia una tierra llamada " Sierra de la Plata".[6]

En abril de 1527 Gaboto ingresó al Río de la Plata y el 6 de abril estableció una pequeña fortaleza llamada San Salvador, cerca de la actual ciudad de Carmelo ( Uruguay). Allí encontró a Francisco del Puerto, sobreviviente del grupo de Solís, quien vivía con los charrúas y le confirmó la existencia de un Imperio de Plata, aguas arriba. El 9 de junio de 1527 Gaboto ordenó establecer un fuerte al que llamó Sancti Spiritu, primer asentamiento europeo en el actual territorio argentino, cerca de la actual ciudad de Coronda, en la boca del río Carcarañá, en la actual provincia de Santa Fe. Desde el fuerte, Gaboto mandó tres expediciones; de dos de ellas nada se supo, pero la tercera, comandada por Francisco César, llegó a una sierras (probablemente las Sierras de Córdoba) donde encontraron un pueblo [probablemente los henia-kamiare, o " comechingones"] que «cuidaban carneros de la tierra de cuya lana hacían ropas bien tejidas», posiblemente también obra de diaguitas. Recogieron también piezas de plata provenientes del norte.[6]

Gaboto remontó el río Paraná, llegando hasta Itatí. Luego remontó el río Paraguay, ingresando aguas arriba por el río Bermejo, pero debido a la resistencia de los payaguás volvió a Sancti Spíritu. Allí se encontró con otro expedicionario español: Diego García de Moguer, que había hecho la misma ruta que Gaboto; éste había sido el primero en denominar al estuario Río de la Plata. García tomó prisioneros a gran cantidad de indígenas —posiblemente charrúas— y los mandó como esclavos a España, siguiendo viaje aguas arriba con un pequeño bergantín, hasta llegar a Sancti Spíritu.[6]

Inicialmente, Alejo García y Gaboto discutieron sobre quién de los dos tenía derecho de conquista. Pero poco después, ante la resistencia de los timbúes, ambos volvieron a San Salvador, dejando una pequeña guarnición en Sancti Spíritu; la misma fue destruida por los timbúes en septiembre de 1528. García y Gaboto decidieron retirarse definitivamente a España, donde difundieron las noticias sobre el Rey Blanco y el Río de la Plata. Portugueses y españoles aceleraron entonces los planes para tomar posesión de esa región, que ambos consideraban estaba de su lado de la Línea de Tordesillas.[6]

En 1531 Portugal envió una gran expedición al mando de Martín Alfonso de Souza para tomar posesión del Río de la Plata y expulsar a los españoles. Llegó hasta la Isla Martín García, que rebautizó Santa Ana, y se internó por el río Uruguay. Enterado de que los españoles de San Salvador habían sido derrotados, decidió retirarse al cabo de Santa María —donde actualmente se encuentra La Paloma. Allí tomó medidas astronómicas y llegó a la conclusión que estaba del lado español de la Línea de Tordesillas, por lo que volvió a Portugal sin realizar fundación alguna.[7]

Conquista del Río de la Plata

Buenos Aires, 1536.

Luego de la Conquista del Perú, la corona entregó títulos sobre las tierras de Sudamérica en " capitulaciones": en 1534, el territorio sudamericano al sur del Ecuador fue dividido en cinco secciones: el primero, al norte de Cuzco, a Francisco Pizarro; el segundo, al sur de la misma ciudad —e incluyendo al extremo noroeste de la actual Argentina— a Diego de Almagro; el tercer sector —que incluía la mayor parte del actual norte argentino, la mitad norte de la región pampeana y las provincias de Cuyo— a Pedro de Mendoza, al sur de este otro a Simón de Alcazaba; y por último un sector asignado a Pero Sancho de la Hoz, que incluía la mitad sur de la actual provincia de Santa Cruz y proseguía hasta el cabo de Hornos.[8]

En la práctica, los españoles nunca tomaron control de amplios territorios sudamericanos, entre los que se encontraban la Patagonia, la mayor parte de la llanura pampeana, y el Gran Chaco.

Pedro de Mendoza llegó al Río de la Plata en febrero de 1536 y fundó el Real y Puerto de Santa María del Buen Ayre, en honor a la virgen de Bonaria, patrona de los navegantes. Oficialmente se ha establecido que la ciudad se habría asentado en el actual Parque Lezama de Buenos Aires, aunque la exactitud de la información no es segura.[10]

Un lugarteniente de Mendoza, Juan de Ayolas, remontó el río Paraná, a orillas del cual fundó el fuerte Corpus Christi, cerca de las ruinas de Sancti Spiritus. En el norte del Paraguay, sobre el río del mismo nombre, fundó Candelaria, desde donde saldría en dirección al Alto Perú como gobernador delegado.[11]

Mendoza partió de regreso a España, muriendo de sífilis en el trayecto. Por su parte, Ayolas llegó al Alto Perú, descubriendo la ansiada " Sierra del Plata" —en realidad el Cerro Rico de Potosí— a la que otra expedición española había arriba con anterioridad. Por su extraordinaria riqueza en plata, Potosí se convertiría en el centro económico de la dominación española en América del Sur. En el camino de regreso, Ayolas fue muerto por indígenas del gran Chaco, posiblemente payaguás.[12]

Mientras Ayolas estaba ausente, Domingo Martínez de Irala y Juan de Salazar de Espinosa continuaron la exploración del territorio que rodeaba a Candelaria, poblado de guaraníes sedentarios, donde fundaron la ciudad de Asunción en 1537.[14]

Las capitulaciones habían tenido pobres resultados, ya que apenas habían logrado la fundación de Asunción. Pero esta ciudad perduraría, y se constituiría en la principal base española para la conquista y colonización de casi toda la cuenca del Plata:[16]

Luego del largo gobierno de Irala, el gobernador Juan de Garay marchó hacia el estuario del Río de la Plata, para fundar un puerto que permitiera comunicar el Paraguay con España. A la vera del Paraná se encontró con Jerónimo Luis de Cabrera, gobernador del Tucumán, quien le discutió su derecho sobre la zona. Entonces Garay decidió fundar cerca de allí un puerto intermedio: Santa Fe de la Vera Cruz, fundada en 1573.[18]

En 1585, Alonso de Vera y Aragón fundó Concepción del Bermejo, en el centro de la región chaqueña, y en 1588, Juan Torres de Vera y Aragón —último adelantado del Río de la Plata— fundó San Juan de Vera de las Siete Corrientes.[19]

Conquista de Cuyo

La región de Cuyo fue explorada por primera vez por Francisco de Villagra, que traía expedicionarios desde Cuzco hacia Chile; se supone que cruzó las Sierras de Córdoba y pasó por el valle del río Mendoza. En su camino descubrió la existencia de los indígenas huarpes, de carácter menos belicoso que la mayoría de sus vecinos.[20]

Tras el traspaso de la provincia del Tucumán a la dependencia directa del virrey del Perú, los gobernantes de Chile no renunciaron a extenderse al este de los Andes: en marzo de 1561, Pedro del Castillo fundó la ciudad de Mendoza, que tres años más tarde fue nombrada capital del recién creado Corregimiento de Cuyo, dependiente de la Capitanía General de Chile. En junio de 1562, Juan Jufré fundó San Juan de la Frontera,[22]

Durante más de un siglo, la región de Cuyo vivió una vida aislada de sus vecinas; su principal función era proveer de indígenas huarpes mansos para trasladarlos a Santiago de Chile, donde eran sometidos en encomienda. Diversas fuentes atestiguan que esa fue una de las etnias más duramente tratadas por los conquistadores, que los trataron prácticamente como esclavos.[24]

Exploraciones en la Patagonia

Simón de Alcazaba también viajó al actual territorio argentino, acompañado de un grupo denominado "los leones"; a principios de 1535, la expedición llegó al golfo de San Jorge —actual provincia de Chubut— donde fundó el fuerte denominado Nueva León, desde el cual realizaron varias expediciones. Sin embargo, debido a las inclemencias del clima y el terreno, los pocos sobrevivientes se amotinaron, mataron a Alcazaba y se dedicaron a la piratería.[25]

Pero Sancho de la Hoz jamás llegó al territorio que le había sido asignado: fue ajusticiado en 1547 en Santiago de Chile.[26]

En 1578 bordeó la Patagonia el pirata inglés Francis Drake, que logró cruzar el Estrecho de Magallanes y asoló las costas de Chile y el Perú. En respuesta, el virrey Francisco Álvarez de Toledo encargó al navegante Pedro Sarmiento de Gamboa fortificar el Estrecho y evitar que en el futuro pudiera ser cruzado por navegantes extranjeros; Sarmiento de Gamboa llegó a principios de 1580 al Estrecho, fundando allí dos precarias fortificaciones, pomposamente denominadas Ciudad del Nombre de Jesús —junto al cabo Vírgenes— y Ciudad del Rey Felipe. Pero las poblaciones no tenían medio alguno de subsistencia; Sarmiento de Gamboa fue arrastrado muy lejos de allí, donde fue tomado prisionero por buques ingleses. La población de las dos localidades del Estrecho fallecieron de hambre, con la sola excepción de un único marino, que fue tomado prisionero por el pirata Thomas Cavendish, de quien huyó frente a las costas peruanas.[27]

La Patagonia no volvería a ver intentos de poblamiento hasta el último cuarto del siglo XVIII.

Conquista del Tucumán

El interior argentino comenzó a ser explorado poco después de la conquista del Perú: en 1535 Diego de Almagro recorrió el norte en busca de un paso hacia Chile, pero no dejó ninguna fundación ni descripción de lo que recorrió.

En 1543, Diego de Rojas ingresó a la región por la Puna, iniciando lo que se conoce históricamente como la Gran Entrada; luchando frecuentemente con los indígenas que hallaba a su paso, recorrió las actuales provincias de Salta y Santiago del Estero. Los juríes de esta última región causaron su muerte, pero la expedición continuó al mando de Francisco de Mendoza, llegando al río Paraná. Los propios expedicionarios asesinaron a Mendoza, acusándolo de tratarlos despóticamente, y regresaron al Perú.[28] Fueron estos expedicionarios quienes llamaron a la región "Tucumán", quizá combinando dos nombres indígenas —Tucma y Tucumanaho— ubicados en distintos lugares de la región.

En 1549 llegó una expedición enviada por el "pacificador" Pedro de la Gasca, al mando de Juan Núñez de Prado. En 1550 realizó su primera fundación: la ciudad de El Barco, al pie de la Sierra de Aconquija, en la actual provincia de Tucumán. Poco tiempo después, llegó a la región Francisco de Villagra, lugarteniente del adelantado de Chile, Pedro de Valdivia, alegando que esas tierras correspondían a la jurisdicción de Chile; por lo cual Núñez del Prado trasladó la ciudad a los Valles Calchaquíes. Allí se habían instalado varias parcialidades aborígenes de la etnia diaguita, huyendo de la persecución española; los mismos atacaron repetidamente la ciudad, obligando a Núñez del Barco a trasladarla nuevamente hacia el este en 1552, estableciéndose a orillas del río Dulce. Enterado de esto, Valdivia envió a Francisco de Aguirre para remplazar a Núñez del Prado, a quien arrestó y envió prisionero al Perú. A continuación ordenó a la población de la ciudad trasladarse dos km al sur, donde fundó la ciudad de Santiago del Estero (1553).[29]

Durante diez años, el Tucumán siguió siendo una dependencia de Chile; en ese período, Juan Pérez de Zurita fundó las ciudades de Cañete en el lugar llamado Ibatín, cerca de la primera El Barco; Londres, al oeste de la actual Catamarca; y Córdoba del Calchaquí, en el valle del mismo nombre.[29]

En 1560 se produjo un alzamiento generalizado de los diaguitas en los Valles Calchaquíes, dirigido por Juan Calchaquí; el gobernador Castañeda ordenó despoblar todas las ciudades, con excepción de Santiago del Estero.[30]

El virrey del Perú decidió entonces separar la provincia del Tucumán de Chile, y envió como gobernador a Gregorio de Castañeda; éste fundó la ciudad de Nieva en el sur de la actual provincia de Jujuy.[31]

En 1563, el rey Felipe II decretó la formación de la gobernación del Tucumán; que pasaba a depender de la Audiencia de Charcas. Nombró gobernador de la misma a Francisco de Aguirre, que derrotó y ejecutó a Juan Calchaquí y refundó Londres; no obstante, los españoles se mantuvieron alejados de los Valles Calchaquíes.[34]

El sucesor de Aguirre, Jerónimo Luis de Cabrera, buscó desprenderse de la tutela de Charcas, orientando la colonización hacia el Océano Atlántico para relacionarse directamente con España. Así, en 1573 fundó la ciudad de Córdoba de la nueva Andalucía. A continuación se trasladó al río Paraná; al llegar a sus orillas se encontró con el teniente de gobernador Juan de Garay, proveniente de Asunción, con quien discutió sobre los límites del Tucumán; viendo la superioridad numérica de la gente que traía Garay, regresó a Córdoba sin hacer ninguna fundación en el Paraná.[36]

El sucesor de Cabrera, Gonzalo de Abreu y Figueroa, ejecutó a Cabrera y arrestó a Garay, a quien obligó a acompañarlo para enfrentar a los calchaquíes. Tras fracasar dos veces en la fundación de una ciudad llamada San Clemente en el Valle de Lerma, debió abandonar nuevamente esa región. Su sucesor, Hernando de Lerma, fundó finalmente la ciudad de San Felipe de Lerma del Valle de Salta, a mitad de camino entre los belicosos diaguitas y los también peligrosos omaguacas.[37]

En 1591, el gobernador Juan Ramírez de Velasco fundó Todos los Santos de la Nueva Rioja.[39]

El siguiente gobernador, Fernando de Zárate — primer gobernador del Tucumán nacido en América— debió enfrentar el alzamiento generalizado de los omaguacas, dirigidos por el cacique Vitilpoco, que fueron muy difícilmente vencidos. Al finalizar el siglo, sólo los Valles Calchaquíes seguían siendo inexpugnables para los españoles, e incluso se había logrado iniciar la conquista del Chaco; durante el siglo siguiente, la primera de estas regiones sería finalmente ocupada, y la segunda se tornaría imposible de colonizar durante casi tres siglos.[40]

En 1679 se había fundado la Diócesis del Tucumán, cuya sede residiría en Santiago del Estero hasta 1699, en que fue trasladada a la ciudad de Córdoba.[41]

Como un hecho simbólico que marcaba un cambio de época, en el mismo año de 1593 en que Zárate era nombrado gobernador del Tucumán, otro nacido en América —Hernandarias— era también nombrado gobernador del Río de la Plata.

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