Conquista del Perú

Conquista del Perú
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De izquierda a derecha: Los Trece de la Fama; Francisco Pizarro en su segundo viaje al Perú; captura de Atahualpa; asesinato de Huáscar; acumulación de oro y plata en el cuarto del rescate tras el acuerdo hispano-inca de no agresión; ejecución y conversión de Atahualpa; Sitio del Cuzco; saqueo y destrucción del Templo del Sol; batalla de Tiocajas durante la invasión a Quito.
Fecha 1532 - 1572 (40 años)
Lugar Actuales territorios de Perú y Ecuador
Casus belli Asesinato de Atahualpa por los españoles
Resultado Victoria española e inicio del proceso del desmantelamiento del Imperio Incaico.
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La Conquista del Perú es el proceso histórico de anexión del Imperio incaico o Tahuantinsuyo al Imperio español.

Tradicionalmente, se considera que se inició el 16 de noviembre de 1532 cuando un ejército incaico se topó en Cajamarca con los conquistadores españoles encabezados por Francisco Pizarro, a poco de haber finalizado la guerra civil entre los dos herederos al trono inca, Huáscar y Atahualpa (hijos del inca Huayna Cápac). En dicho encuentro, Atahualpa, que aún celebraba su triunfo sobre Huáscar, fue tomado preso por los españoles y meses después fue ejecutado, el 26 de julio de 1533. Luego los españoles, aliados con los cañaris, chachapoyas y otras etnias hasta entonces vasallas de los incas, marcharon al Cuzco, la capital del imperio, donde ingresaron el 14 de noviembre de 1533 y proclamaron como nuevo monarca inca a Manco Inca, con la intención de convertirlo en un rey títere. Pero pronto Manco encabezó una guerra de reconquista, sitiando el Cuzco y la recién fundada ciudad de Lima ( 1536). Aunque causó grandes bajas a los españoles, Manco tuvo finalmente que retirarse a las agrestes montañas de Vilcabamba, donde instaló la sede de la monarquía incaica ( 1538), mientras que el resto del territorio era ocupado por los españoles, que llevaron adelante el proceso de asentamiento y colonización. El reinado de estos incas de Vilcabamba duraría hasta 1572, cuando el virrey Francisco de Toledo ejecutaría al último de ellos: Túpac Amaru I. La conquista del imperio incaico duró pues, en propiedad, cuarenta años (1532-1572).

Antecedentes

El primer encuentro entre europeos e incas

Felipe Guamán Poma de Ayala, cronista mestizo (inicios del siglo XVII), afirma que el inca Huayna Cápac tuvo un encuentro en el Cuzco con el conquistador Pedro de Candía (griego al servicio de España), lo cual sería el primer contacto directo de los europeos con el Imperio inca. Ello debió ocurrir no antes de 1527. Se dice que la entrevista fue utilizando señas, según la cual el Inca interpretó que Candía comía oro, por lo que le brindó oro en polvo y luego le permitió marcharse. Pedro de Candía se llevó consigo a un indio huancavilca a España y lo presentó al rey, siendo luego traído de vuelta al Tahuantinsuyo para que hiciera de intérprete. Este indio sería conocido luego como Felipillo. El informe de Candía, según Guamán Poma, alentó a numerosos aventureros españoles a marchar hacia el Nuevo Mundo.[2]

Un autor moderno, José Antonio del Busto, refiere que el primer encuentro de los europeos con el imperio incaico se habría producido en realidad entre 1524 y 1526, cuando el portugués Alejo García, junto con un grupo de sus compatriotas atraídos por la leyenda del “Rey blanco” o Reino de la plata, avanzó desde el Brasil recorriendo los actuales territorios de Paraguay y Bolivia, hasta internarse en suelo del Tahuantinsuyo. Incluso, Alejo García habría comandando una fuerza de 2.000 indios chiriguanas y guarayos, que asaltaron la fortaleza incaica de Cuscotuyo y aniquilaron su guarnición. Dicha fortaleza marcaba el límite oriental del imperio incaico, protegiendo la provincia de Charcas (en el Collasuyo) de los avances de las tribus de los chiriguanas. El cronista Pedro Sarmiento de Gamboa, cuenta, efectivamente, que durante el reinado de Huayna Cápac los chiriguanas asaltaron dicha fortaleza, por lo que el inca mandó tropas al mando del general Yasca, que lograron repeler a los invasores, aunque no menciona la presencia de Alejo García. Éste emprendió luego el retorno, cargado de un rico botín e incluso informó a Martín Alfonso de Sousa, gobernador de San Vicente de Brasil, hoy Santos, sobre la existencia de un opulento reino hacia el oeste de su gobernación. Pero el portugués y sus compañeros acabaron siendo asesinados por sus propios aliados indios, en la orilla izquierda del río Paraguay, desapareciendo también su botín y las pruebas de la existencia del imperio incaico.[3]

Situación del Imperio incaico

En 1527, cuando los españoles se hallaban explorando las costas norteñas del imperio incaico, el inca Huayna Cápac y su heredero Ninan Cuyuchi murieron a causa de una rara enfermedad,[4] que algunos autores atribuyen a la viruela traída con los europeos.

Tras la anarquía posterior al deceso del Inca, Huáscar asumió el gobierno por orden de los orejones (nobles) de Cuzco, quienes creían que su experiencia como vice-gobernante era suficiente para asumir el mando. Huáscar, preocupado por el excesivo poder que tenía su hermano Atahualpa en la región de Quito, donde era apoyado por los generales Quizquiz, Rumiñahui y Challcuchima, ordenó a Atahualpa que le rindiera vasallaje. Pero éste reaccionó organizando un ejército y declarándole la guerra. El enfrentamiento, que habría de durar tres años, finalizó con la victoria de Atahualpa y la captura y posterior ejecución de Huáscar.[6]

Situación de España

En 1479 se produjo la unidad de los reinos más importantes de la península ibérica: Castilla y Aragón, a través del matrimonio de sus respectivos reyes: Isabel I y Fernando VI, más conocidos como los Reyes Católicos. La nobleza dejó de ser señorial y se hizo cortesana, al servicio del rey. La unidad de España se complementó con la conquista del reino moro de Granada, en 1492. Ese mismo año ocurrió el descubrimiento de América, que amplió el horizonte territorial al naciente Estado. En el plano económico, España entró en un periodo de paulatina decadencia, debido a los siguientes factores:

  • La tierra recuperada de los moros pasaron, en su mayor parte, a manos de la Iglesia, de los señores feudales, órdenes de caballería, etc., que carecieron de interés por mejorar la producción.
  • La expulsión de los horticultores moros y moriscos influyó en el atraso técnico y el abandono del sistema de riego, que contribuyó a la decadencia de la agricultura.
  • Junto con la agricultura decae también la manufactura, mayormente debido a la escasez de mano de obra calificada, carencia de capitales y exceso tributario.

En el aspecto social, había profundas diferencias. Existían nobles y plebeyos y dentro de cada clase social una serie de categorías menores. En cuanto a la mentalidad, los españoles que pasaron al América, estaban influidos por las ideas medievales y renacentistas. De credo católico, creían a pie firme que Dios los había destinado a conquistar y evangelizar a los habitantes de las tierras descubiertas en ultramar.

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