Conquista de Mallorca por Jaime I

Conquista de Mallorca
Reconquista
Croada-Mayurqa-1229.jpg
Fecha 1229- 1231
Lugar Mallorca
Resultado Conquista de Mallorca por la Corona de Aragón, vasallaje de Menorca y creación del Reino de Mallorca
Beligerantes
Bandera de Aragón Corona de Aragón
Flag of Marseille.svg Marsella
Fr narbona.png Narbona
Flag of Genoa.svg República de Génova
Cross Templar.svg Orden del Temple
Malteserkreuz.svg Orden del Hospital de San Juan
Flag of Almohad Dynasty.svg Territorio almohade de Mallorca
Comandantes
Bandera de Aragón Jaime I de Aragón
Bandera de Aragón Guillermo II de Bearne
Bandera de Aragón Berenguer de Palou
Bandera de Aragón Nuño Sánchez
Bandera de Aragón Pedro I de Urgel
Bandera de Aragón Hugo IV de Ampurias
Bandera de Aragón Bernardo de Santa Eugenia
Bandera de Aragón Gilabert de Cruïlles de Peratallada y Dionís de Cespel
Flag of Almohad Dynasty.svg Abú Yahya
Flag of Almohad Dynasty.svg Abu-l-Ulà Idrís al-Mamun
Flag of Almohad Dynasty.svg Fat Allâh (in Fautil·la)
Flag of Almohad Dynasty.svg Abu Hafs ibn Sayrî
Flag of Almohad Dynasty.svg Xuiap de Xivert
Fuerzas en combate
Ejército aragónés
500 caballeros
15 000 peones
Almogáraves
25 naves
12 galeras
Armada aragonesa
18 táridas
100 embarcaciones
1 000 caballeros
18 000 peones.[1]
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La Conquista para los reinos cristianos de la isla de Mallorca fue lograda definitivamente por el rey Jaime I de Aragón entre 1229 y 1231. La ciudad de Madîna Mayûrqa (actual Palma de Mallorca) cayó en diciembre del primer año, pero la resistencia musulmana en las montañas duró tres más.

El desembarco de las tropas cristianas había sido pactado con un cacique local en la bahía de Pollensa, pero los fuertes vientos de mistral obligaron a Jaime I a desviarse hacia la parte sur de la isla, por lo que finalmente se llevó a cabo durante la medianoche del 10 de septiembre de 1229, en la costa de la actual localidad turística de Santa Ponsa, núcleo de población del término municipal de Calviá.[2]

Tras la conquista, el rey Jaime I repartió el territorio entre los nobles que le acompañaron en la campaña, tal y como se dispone en el Llibre del Repartiment.[4]

Estando el monarca ya asentado en la isla creó el Reino de Mallorca, el cual pasó a ser independiente de la Corona de Aragón por las disposiciones de su testamento,[5] hasta la posterior conquista por parte de Pedro IV, junto al paréntesis de dominio aragonés durante el reinado de Jaime II de Mallorca.

La ratificación del pacto entre pares e iguales, concluido entre Jaime I y los magnates eclesiásticos y seglares para llevar a cabo la invasión, se realizó en Tarragona, el 28 de agosto de 1229. Estuvo abierto en condiciones de paridad a cuantos quisiesen participar. Su lema, en latín, fue el siguiente: «omnes homines de terra nostra et aliunde venientes qui hoc jurare voluerint et venire nobiscum in viaticum supradictum -ad insulas Baleares».[6]

La situación geográfica de la isla le permitió un intenso comercio de gran escala, convirtiéndose en punto de encuentro de mercaderes procedentes de varias zonas costeras del Mediterráneo: Perpiñán, Magreb, Génova, Granada, Cataluña y Valencia, donde un conglomerado formado por judíos, cristianos y musulmanes transportaban y vendían toda clase de mercancías.[7]

La primera repoblación de Mallorca consistió fundamentalmente en colonos catalanes, pero en una segunda oleada que se produjo a mitad de siglo, además de catalanes acudieron italianos, occitanos, algunos aragoneses y navarros, todos ellos mediante un estatuto jurídico que les permitía permanecer con los bienes explotados mediante la recaudación de un impuesto anual de capitación.[8]

Por su situación, Mallorca siempre funcionó como un centro de distribución entre los límites de la cristiandad y del islam en la encrucijada entre España, el sur de Francia, Italia y el norte de África.[9] En la lonja llegó a realizarse un activo mercado de contratación vigilado por el Consulado del Mar, que velaba por el respeto a la legalidad vigente en todas las transacciones comerciales.

Antecedentes

Mapa de Berbería hecho en 1630 por Gerardus Mercator.
Mapa que muestra la división territorial del archipiélago Balear durante el período conocido como islas orientales de al-Ándalus.

Pese a que en 707 Mallorca ya había sufrido un primer desembarco y saqueo por parte del hijo mayor de Musa ibn Nusair, gobernador del Califato Omeya en el norte de África, no fue hasta 903 cuando fue conquistada por Issam al-Khawlaní, gobernante del mismo califato que aprovechó la desestabilización de la población isleña provocada por las incursiones normandas que se habían llevado a cabo con anterioridad.[14] Las principales fuentes de financiación de los isleños se basaba en los botines obtenidos por las razias contra los territorios cristianos, el control del comercio naval y los tributos que las comunidades agrícolas de Mallorca pagaban al emir.

Conquista de la isla por Ramón Berenguer III

Ramón Berenguer III clavando la enseña de Barcelona en el castillo de Fos ( Fos-sur-Mer, Provenza), de Mariano Fortuny (1856 o 1857), Real Academia Catalana de Bellas Artes de San Jorge (en depósito en el Palacio de la Generalidad de Cataluña).

Dentro de este contexto de comercio y piratería, el conde de Barcelona Ramón Berenguer junto a otros nobles, como el vizconde de Narbona y el conde de Montpellier, organizó en 1114 una expedición de represalia contra la isla, junto a nobles pisanos y de otras ciudades provenzales e italianas.[15]

Sin embargo, tras un largo asedio que duró ocho meses, Berenguer tuvo que partir hacia sus tierras debido a que una ofensiva almorávide amenazaba Barcelona, dejando así al mando a los genoveses, quienes terminaron cediéndola a los musulmanes y huyendo con todo el botín capturado.[19]

A pesar de todo, esta expedición sirvió para sentar las bases del futuro poderío naval catalán y para fortalecer los contactos comerciales en el Mediterráneo.[20]

En Pisa todavía se conservan algunos restos que se transportaron desde Mayurqa. También se conserva una narración de la expedición en un documento pisano llamado Liber maiolichinus, en el que se llama a Ramón Berenguer III con los apelativos «Dux Catalensis» o «Catalanensis» y «catalanicus heros», mientras que sus súbditos son denominados «Christicolas Catalanensis», por lo que se considera la referencia documental más antigua a Cataluña, identificada con los dominios del conde de Barcelona.[21]

La destrucción de las islas provocó que el califa almorávide enviara a un pariente suyo a gobernarlas. Este nuevo gobernador dio origen a una dinastía; los Banu Ganiya,[23]

El rey Alfonso II, con ayuda de naves sicilianas, organizó una nueva expedición y volvió a intentar la conquista de la isla, pero no tuvo éxito.[24]

Imperio almorávide y almohade

Mapamundi del geógrafo Al-Idrisi (1100-1162), que nació y se educó en al-Ándalus durante el periodo almorávide para trasladarse, a mediados del siglo, a la corte normanda de Rogelio II de Sicilia.

Tras la retirada de las tropas del Conde de Barcelona, Mallorca quedó de nuevo en poder musulmán bajo el control de la familia almorávide Banû Gâniya, quienes debido a la reunificación almohade y al avance cristiano crearon un nuevo estado independiente en las Baleares.[27]

Cuando los Ganiya se asentaron en Mallorca, ya existían en la medina templos, posadas y baños que había construido el anterior valí, al-Khawlaní, por lo que la ciudad contaba con toda una serie de lugares de encuentro social y diversas comodidades, así como tres recintos amurallados y alrededor de unas 48 mezquitas repartidas entre todo el territorio insular.[28]

Durante este periodo se desarrolló una rica agricultura de regadío; se construyeron fuentes, acequias y canales. Las tierras estaban divididas en alquerías y explotadas por clanes familiares de forma colectiva. En la medina se concentraban las clases dirigentes, la administración y todo tipo de artesanos y comerciantes; propiciando el florecimiento de una vida cultural y artística, favoreciendo con todo ello que la ciudad se convirtiese en un centro de intercambio entre oriente y occidente.[10]

A pesar de que los almorávides predicaban un cumplimiento más ortodoxo del islam en Berbería, Mallorca recibió la influencia cultural andalusí, por lo que sus preceptos religiosos se fueron relajando. Sin embargo, la presión que llevaba a cabo el rey Alfonso I y el nuevo poder emergente almohade, condujo a la administración almorávide a una crisis que luego de la caída de Marrakech en 1147, acabó sucumbiendo ante este nuevo imperio.[30]

Finalmente, en 1203, una flota almohade que partió de Denia abatió tras una dura lucha a los Ganiya,[33] quien creó un principado semi-independiente, con sólo una sumisión formal al emir almohade.

Situación de la Corona de Aragón

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Después de haber pacificado sus territorios y haber normalizado la situación con la recuperación económica sufrida por la sequía que había comenzado en 1212, la corona de Aragón comenzó a pensar en una política expansiva que permitiese ampliar sus dominios.[39]

Durante 1221, se creó una nueva moneda llamada duplo que, circuló junto a los morabetines y florines de oro de la época, pero lejos de servir a la función que prometía su aplicación, se le atribuye la decadencia del comercio y la prosperidad general de la corona, pues el cambio, generó una confusión que unida a su desproporción con las monedas de plata y oro, más la falsificación a la que solía ser objeto por parte de los nobles y potentados que la acuñaban, provocó una serie de conflictos que tuvieron repercusiones sobre la ya precaria economía de la corona.[40]

Además, ya desde la derrota de Muret, la corona aragonesa venía sufriendo un paréntesis de crisis económica que comenzó a reavivarse en 1225, pero la recuperación continuó lentamente hasta el punto de que en 1227, al parecer, para asegurar que las naves catalanas tuviesen la suficiente carga como para animarlas a realizar el viaje, se prohibió cargar mercancías en embarcaciones extranjeras mientras hubiese en el puerto naves catalanas,[32]

Si bien la empresa de conquistar la isla respondía a razones de políticas internas de prestigio de la monarquía y de expansión territorial tras el declive almohade, el casus belli empleado fue el saqueo y captura en Ibiza de dos naves catalanas que se dirigían a comerciar con Ceuta y Bugía en noviembre de 1226.[45] declaración que por la época se consideraba muy humillante.

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