Conquista de Colombia

La conquista de Colombia se refiere al período de conquista emprendido por el Imperio español en América. El primer español que navegó las costas de lo que hoy es Colombia fue una expedición mandada por Alonso de Ojeda en las costas de la península de La Guajira en el cabo de la Vela, entre los que se encontraban Juan de la Cosa, pero nunca desembarcaron. En 1502 Juan de la Cosa organizó su propia expedición y volvió a La Guajira.

Martin Fernández de Enciso en 1510 llegó al Golfo de Urabá, donde fundó Santa María La Antigua del Darién, villa que duró poco, ya que nunca prosperó por su panda bahía, impenetrable selva, gran pluviosidad, altas temperaturas y fuerte humedad. Estos factores climáticos desfavorables junto a la rivalidad entre españoles y la ausencia de interés en España por administrar estos territorios tan lejanos, hizo técnicamente imposible la intención de enviar colonos para poblar la zona. En ese entonces se encontraba habitada por diversos grupos indígenas chibchas, entre ellos los cunas, que poblaban los alrededores del golfo de Urabá y el bajo Atrato, los chocoes o citarares que habitaban el alto Atrato, los noanamaes, ubicados en la hoya del río San Juan, y los baudoes que poblaban la costa del Pacífico.

Expedición de Alonso de Ojeda

Alonso de Ojeda, que ya había hecho una expedición en 1499, en la que se embarcaron Juan de la Cosa y Américo Vespucio, decidió continuar con la obra de Enciso y formó una nueva que salió de la Española y hacia enero de 1516 fundó, a orillas del río Atrato, el segundo intento de asentamiento español en tierra firme, San Sebastián de Urabá.

Más tarde, salió de la Española otra expedición comandada por Diego de Nicuesa, que se encontró con la de Ojeda a tiempo para rescatarla de un mal paso. Nicuesa prosigue su expedición por separado, y tras naufragar funda la ciudad de Nombre de Dios, que también fracasó. Vuelve a Urabá con un barco hecho de los restos de los iniciales de la expedición. Allí se le prohíbe el desembarco y se encamina a la Española, desapareciendo en el trayecto. Parece que fue encontrada una inscripción en un árbol, en Cuba, donde decía: "Aquí falleció el desdichado Nicuesa".

Al igual que La Antigua del Darién, ya despoblada, San Sebastián de Urabá también es abandonado por sus moradores, que se vuelven a destinos más atractivos como Santo Domingo, o a la misma España, dejando injustamente manchados los nombres de Nicuesa y Ojeda.

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