Conflicto de Irlanda del Norte

Conflicto de Irlanda del Norte (The Troubles)
Map of Ireland's capitals.png
Mapa político de la República de Irlanda (Éire) e Irlanda del Norte (perteneciente a Reino Unido).
Fecha8 de octubre de 1968-10 de abril de 1998 (29 años, 6 meses y 2 días)[1]
LugarIrlanda del Norte, República de Irlanda y Reino Unido
Resultado

Estancamiento militar[2]

Beligerantes
Bandera de Reino Unido Reino Unido
Bandera de Irlanda República de Irlanda
Bandera de Irlanda Republicanos irlandeses

Apoyo armamentístico:

Bandera de Irlanda del Norte Fuerzas leales del Úlster
Bajas
Bandera de Reino Unido 1049 muertos[nota 1]
Bandera de Irlanda 11 muertos
[nota 2]
Al menos 368 muertos[nota 3]162 muertos [nota 4]
3524 muertos en total (1857 civiles)[3]

El conflicto de Irlanda del Norte (también conocido en inglés como The Troubles o Los Problemas) fue un conflicto armado interétnico en Irlanda del Norte, que provocó gran pérdida de vidas humanas durante la segunda mitad del siglo XX. Enfrentó, por un lado, a los unionistas de Irlanda del Norte (de religión protestante, mayoritaria en la región), partidarios de preservar los lazos con el Reino Unido, y por otro lado a los republicanos irlandeses, en su mayoría católicos y demográficamente minoritarios, partidarios de la independencia o bien la integración de la provincia en la República de Irlanda, país de religión católica. Ambos bandos recurrieron a las armas, y la provincia se hundió en una espiral de violencia que duró desde el 8 de octubre de 1968 hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo, el 10 de abril de 1998, que sentó las bases de un nuevo gobierno, en el cual católicos y protestantes comparten el poder.[3]

The Troubles[13]​ La violencia del conflicto sobrepasó en muchas ocasiones las fronteras de Irlanda del Norte, extendiéndose hacia la República de Irlanda y el Reino Unido. Si bien nunca fue una guerra declarada, la gran cantidad de bajas sufridas por las fuerzas militares británicas (725 muertos y miles de heridos), los recursos empleados por el gobierno británico durante más de veinticinco años, la destrucción causada en muchas ciudades y pueblos de Irlanda del Norte y el Reino Unido y el complejo arsenal usado por los grupos paramilitares apuntan hacia una guerra de facto.

Antecedentes

Divisiones sociales históricas en Irlanda del Norte

Los condados irlandeses sujetos a la colonización inglesa (1556 a 1620).

El conflicto de Irlanda del Norte tiene origen en la invasión normanda de la isla en 1169 por parte de caballeros normandos establecidos en las Marcas Galesas, con la autorización de Enrique II de Inglaterra. Esta invasión marcó el inicio del conflicto entre Inglaterra e Irlanda. Pronto, los invasores asimilaron la lengua y la cultura gaélica de los nativos, a la vez que introdujeron el feudalismo, dominando y sometiendo a la población irlandesa local. Enrique VIII introdujo a un representante de la corona en Dublín y estableció el anglicanismo en la Iglesia de Irlanda con la reforma. Ello provocó malestar entre los lores normandos que perdieron poder en favor del rey inglés, pues la religión que profesan tanto normandos como nativos era el catolicismo romano. La derrota de la Armada Española y la batalla de Kinsale en 1601, que acabó en derrota, frustraron los intereses de los irlandeses de entonces.

Los conflictos entre católicos y protestantes en el norte de Irlanda se agravaron con la colonización británica conocida como Plantation of Ulster, en 1609, al amparo de la cual se confiscaron las tierras de los nativos y se repoblaron con protestantes escoceses e ingleses. Las discrepancias entre los nativos católicos y los planters desembocaron en dos conflictos etno-religiosos entre 1641-53 y 1689-91. La dominación de los protestantes británicos se afirmó tras su victoria en ambas guerras, y la posterior promulgación de las Penal Laws o Leyes penales, que coartaban las libertades religiosas y políticas, además de eliminar los derechos legales de cualquiera que no apoyara a la Iglesia oficial, la anglicana Iglesia de Irlanda (es decir, esencialmente católicos irlandeses y presbiteranos escoceses). A esto le siguieron las medidas represoras e impositivas de Oliver Cromwell, que agravaron las tensiones entre irlandeses y colonos ingleses.

La interrupción de las Leyes Penales, a finales del siglo XVIII, fue el punto de partida para un nuevo recrudecimiento de las hostilidades. El levantamiento de la prohibición de comprar tierras que pesaba sobre los católicos irlandeses aumentó la competencia por la tierra, además de abrir las puertas a los católicos para negocios antes monopolizados por los protestantes. Como resultado del descontento protestante, comenzaron los ataques de los Peep O'Day Boys contra los católicos. En la última década del siglo, los católicos del sur del Ulster se organizaron en torno a los Defenders y contraatacaron. Este panorama polarizó las posiciones de ambos grupos y disminuyó el número de protestantes reformadores que buscaban una salida democrática al conflicto.

Mapas comparativos con los porcentajes de población protestante en Irlanda en 1861 y 1991.

Muchos presbiterianos, católicos y protestantes reformistas se unieron en la Sociedad de los Irlandeses Unidos, un movimiento nacionalista inspirado por la Revolución francesa, que trató de acabar con la división sectaria de la isla y el establecimiento de una república irlandesa, independiente del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Sin embargo, los objetivos de la Sociedad se hicieron inalcanzables tanto por la represión durante y después de la rebelión de 1798 como por la violencia que continuó en las zonas rurales del Ulster. Los protestantes de la línea dura continuaron enrocándose en sus posiciones, fundando la Orden de Orange en 1795.

Con la abolición del parlamento irlandés y la incorporación de Irlanda al Reino Unido (acuerdo plasmado en el Acta de Unión de 1800) se creó un nuevo marco político, en el que continuaron los antagonismos entre ambos bandos. Los presbiteranos, normalmente unidos a los republicanos, se fueron acercando a los anglicanos, como prueba de su lealtad al protestantismo. El proceso de Emancipación Católica que culminó con el Acta de Ayuda Católica de 1829 (Catholic Relief Act), eliminó la discriminación contra la población católica (el 75 % de la población irlandesa) y dio a esta comunidad un importante poder político, cuyo programa se basaba en la devolución de la soberanía a Irlanda. Los protestantes, ante la coyuntura de convertirse en una minoría dominada por la mayoría católica, apoyarían la continuidad del gobierno británico sobre la isla.

El conflicto se redefinió entonces como la lucha entre los que apoyaban el Acta de Unión y aquellos que la rechazaban. En 1886 la transición hacia una confrontación política moderna se había completado, y ambas comunidades estaban políticamente organizadas en torno a los partidos nacionalistas y unionistas. Para entonces, el Unionismo también tenía unos intereses económicos que defender, puesto que sus industrias dependían del libre comercio con el Reino Unido y con sus colonias, privilegio que perderían en caso de emancipación. Las causas históricas más inmediatas al conflicto moderno se pueden encontrar en las disputas de principios del siglo XX a causa de la Home Rule (Ley de autogobierno o de transferencia de competencias).

La división de Irlanda

Proclama leída por Pearse al inicio del Alzamiento de Pascua y distribuida por las calles de Dublín.

Hacia la segunda década del siglo XIX, la Home Rule, el autogobierno limitado de Irlanda, estaba a punto de ser concedido ante las presiones del Partido Parlamentario Irlandés de John Redmond (Irish Parliamentary Party, IPP). Los unionistas, protestantes y residentes en el Ulster, eran contrarios a cualquier tipo de autogobierno, temerosos de verse marginados en un país de mayoría católica. En 1912, el mismo año que se aprobó la Home Rule, los unionistas, liderados por Edward Carson firmaron el Pacto del Ulster (Ulster Convenant), comprometiéndose a oponerse radicalmente a la Home Rule, usando la fuerza si fuese necesario. Con el fin de defender sus posiciones con la ayuda de las armas se formó la organización paramilitar de la Fuerza Voluntaria del Ulster (Ulster Volunteer Force, UVF), equipándose con armas importadas desde Alemania. Como contrapartida, los nacionalistas formaron los Voluntarios Irlandeses (Irish Volunteers). La guerra civil parecía inminente, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial suspendió la aplicación de la Home Rule y aplazó la solución de la cuestión irlandesa.

Sin embargo, el conflicto irlandés alcanzó un nuevo estadio tras el Levantamiento de Pascua de 1916, liderado por los nacionalistas Voluntarios Irlandeses. Aunque la rebelión fue sofocada, la política de los nacionalistas irlandeses se radicalizó, pasando de defender su autonomía a exigir la soberanía completa. El Sinn Féin, ganador de la mayoría de los escaños por Irlanda, dio el primer paso cuando decidió en 1918, de manera unilateral, crear un Parlamento propio en Dublín (la primera Dáil Éireann) y escindirse del Reino Unido. Al mismo tiempo, los Voluntarios Irlandeses se transformaron en el Ejército Republicano Irlandés (Irish Republican Army, IRA), y comenzaron las hostilidades entre éstos y las fuerzas estatales británicas, dando comienzo a la Guerra Anglo-irlandesa.

En 1920 se firmó la Ley de Gobierno de Irlanda (Government of Ireland Act), que dividía la isla de Irlanda en dos jurisdicciones, Irlanda del Sur e Irlanda del Norte. Esta división se confirmó en el Tratado Anglo-Irlandés de 1921, en el que además se creaba un Estado Libre Irlandés, aunque no alcanzaría su soberanía completa hasta 1949, con la proclamación de la República de Irlanda. El Tratado Anglo-Irlandés sirvió como un tratado de paz de facto. Sin embargo, ciertos elementos del Sinn Féinn contrarios a los términos del tratado (especialmente los referidos a la división de Irlanda) se opusieron a su aplicación. El IRA se convirtió en el grupo armado de los opositores, que iniciaron hostilidades contra el legítimo ejército del nuevo Estado Libre Irlandés. Comenzaba así la Guerra Civil Irlandesa, que acabaría en 1923 con la derrota de los rebeldes. Sin embargo, continuó existiendo un remanente de combatientes del IRA, ilegal en las dos irlandas, y que ideológicamente era enemiga de ambas, puesto que su último fin era la reunificación, aunque fuera por la fuerza de las armas, y el restablecimiento de la República Irlandesa de 1919-21.

Ulster banner, bandera usada por el gobierno de Irlanda del Norte (1923-1972). Actualmente de uso no oficial.

Irlanda del Norte continuó integrada en el Reino Unido aunque con un sistema de gobierno propio estructurado a través de su propio parlamento. Aunque este autogobierno no fuera de especial agrado entre los unionistas, permitía al gobierno británico deshacerse de las discusiones que se producían en Westminster por la 'cuestión irlandesa'. De todas maneras, los unionistas se congratularon de que se respetara la opinión mayoritaria dentro de las propias fronteras de Irlanda del Norte, cuyos habitantes estaban a favor de mantenerse unidos al Reino Unido. Sin embargo, los nacionalistas consideraron que la división de Irlanda iba en contra de la opinión mayoritaria de los irlandeses, y arguyeron que el nuevo estatus de Irlanda del Norte no era democrático ni legítimo, puesto que había sido concebido exclusivamente por y para los unionistas. Probablemente, una de las causas más importantes para la posterior explosión del conflicto fue la incapacidad que se tuvo en Irlanda del Norte para integrar a las población católica/nacionalista, que en 1923 suponían aproximadamente el 35 % de la población norirlandesa.

En 1925, se creó una comisión fronteriza para revisar la frontera creada a partir del Tratado Anglo-Irlandés de 1921. Muchos nacionalistas esperaban que la división de la isla terminara, o por lo menos que la mayor parte de Irlanda del Norte les fuera devuelta. Sin embargo, la comisión no consideró conveniente variar las fronteras. El Estado Libre Irlandés reconoció la frontera, oficializándose así la división de Irlanda.

El conflicto latente

El asentamiento de Irlanda del Norte como entidad política, produjo visiones opuestas entre católicos y protestantes. A la afirmación de Éamon de Valera de que Irlanda era un país católico, el primer ministro norirlandés, James Craig, respondió afirmando que en Irlanda del Norte existía "un parlamento protestante para una población protestante". Las diferencias dentro de Irlanda del Norte eran aún más acusadas. Los unionistas veían a la minoría católica como inherentemente desleal a Irlanda del Norte, justificándose así un trato preferente para los unionistas. El relativo éxito económico de Irlanda del Norte frente a su vecino del sur fue usado como argumento para reivindicar la existencia de Irlanda del Norte tal y como estaba. Los católicos, sin embargo, tenían una visión distinta por completo, y creían que la marginación a la que se veían sometidos era una muestra clara de que Irlanda del Norte era una imposición injusta del Reino Unido en connivencia con los protestantes.

Tras la finalización de los primeros conflictos irlandeses en los primeros años de los '20, existieron pequeños rebrotes de violencia en Irlanda del Norte a través de las campañas del IRA entre 1942-1944 y 1956-1962, sin conseguir el apoyo de la población en ninguno de los dos lados de la frontera. Sin embargo, como respuesta a estos ataques, y en previsión de una nueva campaña del IRA ante el 50 aniversario del Levantamiento de Pascua, un grupo de lealistas formaron un grupo paramilitar, el Ulster Volunteer Force (UVF), aunque sin conexión alguna con los UVF anti-Home Rule de principios del siglo XX.

Hacia finales de la década de los '60, la situación de los católicos en Irlanda del Norte les llevó a organizarse en la Asociación por los derechos civiles de Irlanda del Norte o NICRA, por sus siglas en inglés. La confrontación de la minoría católica y nacionalista norirlandesa, organizada por primera vez en suelo de Irlanda del Norte, con la mayoría protestante y unionista, daría comienzo al conflicto moderno de Irlanda del Norte.

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