Confederación Española de Derechas Autónomas

Confederación Española de Derechas Autónomas
CEDA flag.svg
Líder José María Gil-Robles
Fundación 4 de marzo de 1933
Disolución 19 de abril de 1937 [1]
Ideología Nacionalismo español,
Conservadurismo social,[1]
Catolicismo político,[1]
Anticomunismo
Posición Derecha
Sede Madrid
País Bandera de España España
Organización
juvenil
Juventudes de Acción Popular
1 Tras el inicio de la Guerra Civil Española, bajo el Decreto de Unificación de la zona sublevada.
[ editar datos en Wikidata]

La Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) fue una coalición de partidos políticos católicos y de derechas que existió en España durante la etapa de la Segunda República. Desde el momento mismo de su constitución se presentó como la alternativa de derechas y de orden al gobierno y a las coaliciones republicano-socialistas.

Considerada una fuerza política conservadora y católica, era la heredera política de la Acción Popular de Ángel Herrera Oria y se definía así misma en los términos de la "afirmación y defensa de los principios de la Civilización cristiana", traduciendo este soporte teórico en una demanda práctica para que se llevase a cabo una revisión de la Constitución republicana. La CEDA se vio así misma como una organización "defensiva", formada para proteger a la religión, la familia, y la propiedad.[4]

La CEDA afirmó en varias ocasiones que estaba defendiendo a España y a la "civilización cristiana" del marxismo, y que la atmósfera política existente en España se había convertido en una cuestión de marxismo contra el anti-marxismo.[5] En el marco de la Segunda República, la CEDA se acabó conviertiendo en el gran partido de masas de la derecha española.

Sin embargo, entre 1933 y 1936 la CEDA no logró obtener ganancias electorales sustanciales, lo que significó que no lograra obtener un respaldo suficiente para poder formar gobierno y que el apoyo derechista se reorientara hacia el líder monárquico alfonsino, José Calvo Sotelo.[7]

Historia

Antecedentes: Acción Popular

Ángel Herrera Oria encabezaba la organización católica de carácter social Acción Católica. En 1931 logró aglutinar en torno a El Debate a un grupo de católicos interesados en defender sus principios religiosos en el marco de la República, llegando a formar el partido Acción Nacional, fundado el 29 de abril de 1931. Una ley aprobada por las Cortes a principios de 1932 que prohibía el uso del término "nacional" en los nombres de los partidos, le obligó a cambiarlo por el de Acción Popular, que iba a convertirse en el partido aglutinante de la Confederación.

La sublevación de agosto de 1932 conocida como la « Sanjurjada» aconsejaba a los dirigentes de Acción Popular a desligarse de los otros grupos de derecha para de este modo acentuar su independencia, ya que proclamaba que para alcanzar el poder solo emplearía el camino de la legalidad. Cuando Gil-Robles en El Debate el deber de acatamiento muchos monárquicos abandonan el grupo destacando Esteban Bilbao, Antonio Goicoechea y José María Albiñana.[8] Este grupo fundó a principios de 1933 el partido monárquico alfonsino Renovación Española.

El 5 de enero de 1933 Gil-Robles esboza programa y táctica, concretando las condiciones para ingresar en la confederación derechista proyectada.[9]

Partido nacional

Acción Popular creyó llegado el momento de convertirse en el partido nacional aglutinando varias organizaciones derechistas, los siguientes partidos regionales:

Programa de la Confederación Española de Derechas Autónomas (enero de 1933)

1º Acatamiento del Poder constituido, según la enseñanza de la Iglesia. —
[...]
2º Lucha legal contra la legislación persecutoria e inicua. —
[...]
3º Eliminación del programa de todo lo relativo a las formas de Gobierno. Cada socio queda en libertad de mantener íntegras sus convicciones y puede defenderlas fuera de la organización. —
[...]
Los partidos u organizaciones que no coincidieran en los puntos señalados no podrán formar parte de la CEDA. Sin embargo, ésta mantendrá relación amistosa y cordial con aquéllos.

La idea de formar una confederación fue patrocinada por Luis Lucía Lucia quien como jefe de Derecha Regional Valenciana expuso con reiteración normas y caminos que fructificaron en el Congreso celebrado en Madrid entre los días 27 de febrero y 2 de marzo acudiendo más de 400 delegados, que representaban a 735.000 cotizantes.[10]

El factor común a estos partidos era su especial interés por las cuestiones clericales y su repulsa a las reformas que en estas cuestiones se emprendieron en la primera legislatura de la República: La laicidad del Estado con la división de poderes Iglesia y Estado, la reforma de la enseñanza que prohibía los símbolos religiosos en las escuelas y otras cuestiones menores de carácter clerical, pero que asumían como especialmente importantes. Fueron especialmente sensibles a los desórdenes públicos que acabaron con la quema de iglesias y conventos. La CEDA consiguió ser el partido más importante de la derecha, llegando a contar con cerca de 700.000 afiliados. Esa penetración en la sociedad, que la convirtió en un partido de masas, la consiguió utilizando principalmente organizaciones católicas.[11]

Coalición de 1933

Para las elecciones del 19 de noviembre de 1933 formó coalición con varios partidos, como el monárquico Renovación Española (también proveniente de Acción Nacional), con el fin de aprovechar las ventajas que la ley electoral otorgaba a la mayoría, obteniendo 115 actas de diputado convirtiéndose en la primera fuerza política en el Parlamento, pero sin la fuerza necesaria para formar gobierno, por lo que en un principio se limitó a condicionar la política del gobierno formado por Lerroux. A este periodo, algunos historiadores izquierdistas lo denominan «Bienio Negro» significando que fueron «años reaccionarios y marcados por el fascismo».[15]

Ministros de la CEDA en el gobierno

La anulación, por parte del gobierno Lerroux, de las reformas emprendidas en la primera legislatura y la constitución de un nuevo gobierno, que incorporaba a tres ministros de la CEDA, en octubre de 1934, fueron respondidas con una sublevación de sectores de izquierda (lo que se llamó Revolución de octubre de 1934).

Gobierno del Frente Popular

Las elecciones del 16 de febrero de 1936 dieron la victoria a la alianza de izquierdas del Frente Popular, aunque por partidos individualmente, la CEDA siguió siendo el partido más votado. Como partido más votado, la CEDA deseaba formar gobierno, lo que hubiese dado cierta estabilidad si se hubiese unido con el partido republicano, aglutinando en el gobierno todas las ideologías de la sociedad, tanto de derechas como de izquierdas, pero Manuel Azaña se negó en redondo a formar gobierno con la derecha y romper la alianza de izquierdas.[17]

En un clima de violencia generalizada, miembros de la CEDA estuvieron en contacto con un grupo de generales, entre ellos Mola, Franco, Goded..., conspirando para propiciar el golpe de Estado que se materializaría el 17 de julio.[17] El parcial fracaso de éste desembocó en la Guerra Civil. En el bando nacional, fueron disueltos todos los partidos políticos en 1937, integrándose muchos de sus militantes y dirigentes en Falange Española (posteriormente Movimiento Nacional), como es el caso del dirigente cedista Ramón Serrano Súñer. Los dirigentes carlistas fueron obligados a integrarse o al exilio, incluso sufrieron la cárcel.

Guerra Civil

En los primeros días de la Guerra destacados miembros de la CEDA ( Federico Salmón, Dimas de Madariaga, Ricardo Cortés Villasana, Juan Bautista Guerra García, Antonio Bermúdez Cañete, Romualdo Alvargonzález...) fueron asesinados por milicianos de las organizaciones revolucionarias.

Other Languages