Condado de Pallars

El condado de Pallars fue uno de los existentes en el territorio que, durante la primera mitad del siglo IX, algunos cronistas de la corte carolingia denominaron Marca Hispánica.

Este condado se encontraba situado en la cuenca alta del Noguera Pallaresa, entre la cresta del Pirineo y la población de Tremp, incluyendo el Valle de Àneu, el Valle de Cardós y el Valle Ferrera, así como la ribera izquierda del río Noguera Ribagorzana y el valle del Flamicell.

En el siglo IX pertenecía a los condes de Toulouse, hasta que en 872 se independizaron de estos.[1]

A la muerte de Suniario I ( 1010/ 11) se separó en dos dinastías: los descendientes de Guillermo Suniario regirían el Pallars Sobirá (alto) y los de su hermano Ramón Suniario, el Pallars Jussá o bajo.[1]

El dominio tolosano

A principios del siglo IX, el conde Guillermo I de Tolosa conquistó los territorios del Pallars y Ribagorza a los árabes, y los incorporó al condado de Tolosa, con el que formó una unidad administrativa. En el Pallars y la Ribagorza, los condes de Tolosa actuaron como un poder prácticamente soberano; así, otorgó unos privilegios a los monasterios de la región muy parecidos a los concedidos por la corte carolingia. Bajo dominio tolosano se fundaron los monasterios de Gerri, en el valle del Noguera Pallaresa, de Senterada, en el Flamicell, y de Alaó, en el Noguera Ribagorzana. Por su parte, mediante la expedición de un precepto, Carlomagno incluyó el Pallars y la Ribagorza dentro del obispado de Urgel. En el año 806, Guillermo I de Tolosa abdicó y se hizo monje; sus sucesores fueron Begón de Tolosa ( 806- 816) y Berenguer de Tolosa ( 816- 835)

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