Concilio de Nicomedia

Constantino el Grande convocó el Concilio de Nicomedia para readmitir a Arrio de Alejandría y sus seguidores en la Iglesia cristiana y recuperar la unidad del cristianismo (mosaico en Hagia Sophia, Constantinopla (Istanbul), ca. 1000).

El Concilio de Nicomedia fue convocado por el emperador romano Constantino I en el año 328, con el propósito específico de revaluar la situación del presbítero Arrio de Alejandría en la Iglesia. Una vez escuchadas sus alegaciones y examinadas sus posturas doctrinales, Arrio fue eximido de toda acusación de propagar herejía y readmitido en el seno de la Iglesia cristiana. En la actualidad, el Concilio de Nicomedia no es reconocido como uno de los Concilios Ecuménicos de la Iglesia.

Prolegómenos

Como consecuencia de la victoria de los partidarios de la consustancialidad entre el Padre y el Hijo en el Primer Concilio de Nicea, Arrio de Alejandría y varios obispos y sacerdotes seguidores de su doctrina, el arrianismo, fueron exiliados en 325. No obstante, desde su exilio en Iliria, Arrio envió diversas misivas al emperador Constantino solicitando su perdón y readmisión en la comunión de la Iglesia. Constantino, que por encima de todo ansiaba la unidad de la Iglesia, sobre la que ya fundamentaba su poder temporal en el Imperio, convocó finalmente a Arrio a su corte de Nicomedia para volver a examinar su caso.

Arrio, quien llegó acompañado de otro seguidor suyo exiliado, Euzoio, consiguió persuadir a Constantino de que sólo readmitiendo a los arrianos en la Iglesia podría conseguir la anhelada unidad cristiana. Para ello, el emperador exigió que presentasen un credo que demostrase su ortodoxia. El texto presentado por Arrio y Euzoio, que evitaba el conflictivo término homoousios, le pareció aceptable a Constantino, pero como sólo un Concilio podía revocar las decisiones de otro Concilio, convocó a un gran número de obispos a la ciudad de Nicomedia para resolver el asunto.

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