Concilio Quinisexto

El Concilio Quinisexto, también conocido como Concilio Trulano,[7] fue convocado por el emperador Justiniano II, el año 692 en Constantinopla. Se llamó quinisexto por ser un complemento de los anteriores concilios quinto y sexto: el II y III concilios de Constantinopla. La Iglesia católica no lo reconoce.

Moneda con la efigie de Cristo y de Justiniano.

Historia y contexto

Justiniano II fue un príncipe muy creyente. En las inscripciones numismáticas se atribuía el nombre de servus Cristi «siervo de Cristo», y fue el primero de los emperadores bizantinos en grabar la efigie de Cristo en el reverso de las monedas. También se distinguió por perseguir a los maniqueos.

Durante su reinado se celebró un concilio (años 691/2), en el que se completaron las decisiones dogmáticas de los dos concilios ecuménicos anteriores, el quinto del año 553 y el sexto del año 680/1, con una amplia serie de cánones, siendo por ello conocido con el nombre de Quinisextum, aunque también es llamado Concilio Trullano II, por el lugar donde se celebraban las sesiones: la sala cupulada o sala trullos, del palacio imperial de Constantinopla.

En el fondo, es un concilio oriental, sin representantes de occidente ni delegados papales. El papa Sergio I (687-701) no lo reconoció, y cuando lo llevaron preso a Bizancio, el pueblo romano no lo permitió, pero sus sucesores fueron deportados a Bizancio. El emperador, contrariado, decidió no auxiliar a los romanos cuando los longobardos quisieron invadir Italia.

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