Concha Méndez

Concha Méndez
Información personal
Nombre de nacimiento Concepción Méndez Cuesta
Nacimiento 27 de julio de 1898
Bandera de España Madrid, España
Fallecimiento 7 de diciembre de 1986
Bandera de México México
Nacionalidad Española
Familia
Cónyuge Manuel Altolaguirre
Información profesional
Ocupación Escritora
Género Poesía
Movimientos Generación del 27[1]
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Concepción Méndez Cuesta ( Madrid, 27 de julio de 1898 - México, 7 de diciembre de 1986),[3]

Biografía

De familia adinerada, recibe educación en un colegio francés, lo que dejó huella en la escritora, como puede observarse en sus primeros versos. Tenía una capacidad innata para los deportes, destacando en la gimnasia y la natación, deporte este último en el que consiguió ganar incluso campeonatos.[4]

Los veranos los solía pasar en familia en San Sebastián, donde en el año 1919 conoce a Luis Buñuel, quien se convertirá en su primer novio. Esta relación duró cinco años, durante los cuales Concha, que además era amiga de Maruja Mallo,[5]

Estas amistades influirán en ella, aportándole el ánimo suficiente para atreverse a publicar su primera obra, Inquietudes ( 1926), dos años después, en 1928, publicó Surtidor y más tarde Canciones de mar y tierra ( 1930).[2]

De entre todas sus amistades, quizás la que más influyó en ella fue la que mantuvo con la pintora surrealista integrante de la generación del 27, Maruja Mallo. Es con ella con quien vive el que podría calificarse de “primer exilio”.[7]

Concha, mujer de ideas claras y deseos de vivir libremente, abandonó, siendo muy joven, la casa paterna, para vivir su propia vida, ya que no se sentía aceptada por parte del medio social y familiar en el que se encontraba.[7]

Inició grandes amistades en su residencia en Argentina, entre las que destaca como la más importante la que estableció con la española Consuelo Berges, escritora y periodista, y más tarde reconocida traductora. Consuelo, mujer resuelta, enérgica y culta, fue la pieza fundamental para el éxito de Concha en el continente americano. Como Concha, Consuelo amaba su independencia, renunció a una vida de mujer tradicional para perseguir una carrera como escritora, y también compartía su pasión por los viajes; estas coincidencias dieron lugar a intereses comunes que fructificaron en sus respectivas obras. En la obra de Concha, los frutos de esta experiencia se vieron en Canciones de mar y tierra, del 1930.[7]

Tras este período regresa a España, iniciándose en Concha una etapa de grandes cambios. En 1931, Federico García Lorca le presenta, en la Granja El Henar, al poeta (perteneciente también a la Generación del 27) e impresor malagueño Manuel Altolaguirre y se casaron al año siguiente,[3]

Comienza una intensa etapa creativa para la autora, que sintió interés por el teatro infantil, y por el cine, pese a no publicar nada en estos campos. Nunca abandonó la escritura en verso publicando libros poéticos libres de experiencias vanguardistas, como Vida a vida ( 1932), Niño y sombras ( 1936) y Lluvias enlazadas ( 1939).[7]

Guerra Civil y exilio

El matrimonio y su hija regresaron a la conflictiva e inestable España de 1935, participando del clima de fuerte tensión que precedió la Guerra Civil Española, ambos tomaron partido por la República. Es por ello que al comenzar la contienda se ven obligados a salir de Madrid, y buscar refugio en otros países.[7]

En un primer momento marchó sola con su hija, mientras su marido permaneció luchando en el conflicto bélico. Concha residió en Inglaterra, Bélgica y Francia, hasta que volvió a Barcelona para reunirse con su marido.[7]

Una vez acabada la guerra civil, todos juntos se trasladan a París, donde les recibió Paul Éluard y más tarde a La Habana, donde permanecieron hasta 1943 coincidiendo allñi con otros muchos intelectuales republicanos. En 1944 llegan a México donde se separan, ya que Altoaguirre la abandonó por la cubana María Luisa Gómez Mena, con la que padeció un accidente mortal en 1959 en España, cuando volvían del festival de cine de San Sebastián.[6]

Desde el punto de vista literario, Concha en este período colaboró con distintos poemas en Hora de España, donde publicó su prólogo de El Solitario (Soledad), de 1945, drama poético en tres actos. En su exilio en Cuba, establecieron otra imprenta llamada igualmente La Verónica y publicaron una colección poética que llamaron El ciervo herido, entre 1939 y 1943. En 1944, ya residiendo en México, publicó Villancicos de Navidad y Sombras y sueños. De 1944 a 1979, dejó de publicar, aunque en el año 1976 se editó una Antología poética. En 1979 apareció su último libro Vida o río. Nunca regresó a España, pese a un viaje a Madrid en 1966, tras el cual volvió a residir en México hasta su fallecimiento en 1986.[2]

En 1991 se publicaron sus Memorias habladas, memorias armadas, obra compilada a partir de unas cintas que había ido grabando su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre.[2]

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