Comunión Tradicionalista (1975)

El Aspa de Borgoña, adoptada como emblema del Requeté y bandera de la Comunión Tradicionalista en 1935 por Manuel Fal Conde

Comunión Tradicionalista fue una organización política organizada en 1975 y legalizada en 1977 que afirmó ser heredera de la Comunión Tradicionalista histórica.

En el año 1986 se fusionó con los partidos Comunión Católico Monárquica y Unión Carlista para crear la actual Comunión Tradicionalista Carlista.

Historia

Antecedentes

Tras la fractura en el movimiento carlista consagrada a raíz de los llamados Congresos del Pueblo Carlista entre 1970 y 1972, los tradicionalistas descontentos con la ideología izquierdista del Partido Carlista establecido bajo el liderazgo de Carlos Hugo de Borbón Parma, decidieron no integrarse en el mismo o fueron abandonándolo a principios de la década de 1970 para constituir diversos grupos, como la Hermandad Nacional Monárquica del Maestrazgo y la asociación política Unión Nacional Española, dirigida por José María Valiente y José Luis Zamanillo, que reconoció a Juan Carlos de Borbón como rey de una «monarquía tradicional, católica, social y representativa». Sin embargo, no pocos tradicionalistas recelaban de que Juan Carlos fuese a asumir los principios tradicionalistas.[1]

A partir de julio de 1973 tuvieron lugar una serie de reuniones en el domicilio madrileño de José Arturo Márquez de Prado (quien había sido Delegado Nacional de Requetés hasta 1965)[1]

Organización y desarrollo

En 1975 se conformaría formalmente la nueva formación política con el nombre histórico de Comunión Tradicionalista, bajo Sixto Enrique de Borbón, hermano de Carlos Hugo, para mantener, según sus promotores, «la ortodoxia del carlismo», pues consideraban que Carlos Hugo, en quien Javier de Borbón Parma había abdicado ese año, aún siendo legítimo de origen, carecía de la legitimidad de ejercicio por haber abandonado los principios tradicionalistas.[4]​ El 25 de septiembre de 1975 Sixto nombró a Juan Sáenz Díez Jefe Delegado de la organización, con la finalidad de reagrupar a todos los tradicionalistas españoles.

El 26 de abril de 1976, la Comunión Tradicionalista organizó el acto del Quintillo en Sevilla, que venía relizándose por los carlistas desde 1934. Después del acto, que estuvo presidido por Sixto Enrique, con la intervención de Ángel Onrubia y Antonio Garzón Marín, se hizo pública una declaración de principios, afirmando que la Comunión proclamaba «la defensa de la independencia moral y política de España frente a toda internacional socialista o comunista», lamentando «las graves desviaciones doctrinales del príncipe don Carlos Hugo por su pública adscripción a la doctrina socialista». El manifiesto decía asimismo del príncipe don Sixto que «ha sabido mostrarse fiel al juramento prestado por su padre, don Javier, ante la tumba de don Alfonso Carlos, y sigue enarbolando con la Comunión Tradicionalista la bandera de Dios, Patria, Fueros y Rey».[5]

Sin embargo, no todos los grupos tradicionalistas participaron en esta nueva Comunión, y parte de los que si lo hicieron empezarían a mostrar desconcierto y distancia respecto a las actuaciones políticas de Don Sixto tras los sucesos de Montejurra en 1976. Por ejemplo, la revista Asturias Semanal señalaba en relación a los tradicionalistas asturianos, que «se determinaban antes de los sucesos de Montejurra por Sixto de Borbón, pero la mayoría vacila tras los homicidios habidos».[6]

El proceso de legalización del partido en 1977 no estuvo exento de diversas críticas. Desde el tradicionalismo valenciano afirmaron que la legalización de la Comunión Tradicionalista representada por Juan Sáenz-Díez, José Luis Zamanillo y Antonio María de Oriol, significaba «un intento evidente de mediatización del carlismo», señalando que Zamanillo y Oriol eran promotores y miembros de Unión Nacional Española y que no habían pertenecido jamás a la Junta Nacional reorganizadora de la Comunión Tradicionalista, por entender la mayoría de sus miembros que dichos señores habían optado desde hacía tiempo y voluntariamente «por someterse a disciplinas e intereses incompatibles con el carlismo».[7]

Con motivo de los actos de Montejurra de 1977 la Comunión Tradicionalista en un comunicado público afirmó que esperaba que el Gobierno prohibiera su celebración, de manera que se impidiera «que un lugar de tan clara significación carlista, en el que se va a rezar por los requetés muertos frente al separatismo y al marxismo, sea profanado con la presencia de fuerzas disgregadoras, con sus «ikurriñas» y puños en alto».[8]

En 1977 fue creada también la Agrupación de Juventudes Tradicionalistas por un sector afín a Sixto de Borbón. La Comunión Tradicionalista se presentó a las elecciones generales de 1979 junto con Fuerza Nueva en la coalición Unión Nacional, obteniendo un diputado. Durante los años de la Transición española y en el marco de esta alianza con fuerzas franquistas, representantes de la Comunión Tradicionalista participaron como oradores en diversos mítines, especialmente en las multitudinarias concentraciones de la plaza de Oriente de Madrid con motivo del 20N, que en el año 1980 llegó a congregar a un millón de personas.[10]​ No obstante, la coalición Unión Nacional se deshizo al cabo de poco tiempo dada la heterogeneidad de sus integrantes y ninguno de los partidos que la integraban lograría posteriormente representación parlamentaria.

Integración en la Comunión Tradicionalista Carlista

Entre los días 1 y 3 de mayo de 1981, en El Escorial fue celebrada una reunión de 63 tradicionalistas críticos con Sixto «para tratar sobre la acefalia de la Comunión Tradicionalista del momento y la carencia de autoridad legítima».[11]

Durante los primeros años 80 hubo diversas negociaciones entre distintas fracciones que fructificaron con la celebración en mayo de 1986 en El Escorial del llamado Congreso de la Unidad Carlista. En dicho congreso se fusionaron diversos partidos —Comunión Tradicionalista, Comunión Católico Monárquica y Unión Carlista— bajo el nombre de Comunión Tradicionalista Carlista (CTC), uno de los nombres que venía usando la Comunión Tradicionalista. A efectos legales no fue creada una nueva asociación sino que los diversos grupos se integraron en la Comunión Tradicionalista y los dirigentes del nuevo partido se limitaron a modificar en el Registro de Partidos Políticos del Ministerio de Interior la denominación oficial de la entidad constituida legalmente en 1977.

Aunque algunos núcleos provinciales de la anterior Comunión Tradicionalista (en Valencia, Sevilla, Madrid, etc.) permanecieron siempre en la disciplina de la nueva Comunión Tradicionalista Carlista, en el año 2000 se separaron de ella algunos de los pensadores más destacados del tradicionalismo carlista, disconformes con la evolución del nuevo partido, formando una nueva agrupación con el nombre de Comunión Tradicionalista bajo la jefatura delegada de Rafael Gambra. Esta organización se declara defensora del catolicismo tradicional, reclama la continuidad de la Comunión Tradicionalista histórica y reivindica a Sixto de Borbón como «Príncipe Regente» y «Abanderado de la Tradición».

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