Comunión Tradicionalista

Comunión Tradicionalista
Partido Carlista
Asociación Católico Monárquica
Partido Jaimista
Comunión Legitimista
Coat of Arms used by the supporters of the Carlist Claimants to the Spanish Throne (adopted c.1890).svg
Secretario/a general Cándido Nocedal,
Francisco Navarro Villoslada,
Enrique de Aguilera,
Matías Barrio y Mier,
Bartolomé Feliú,
Luis Hernando de Larramendi,
José Selva Mergelina,
Tomás Domínguez Arévalo,
Manuel Fal Conde
Líder Carlos de Borbón,
Jaime de Borbón,
Alfonso Carlos de Borbón
Fundación 1869 [1]
Disolución 1971
Ideología Carlismo,
tradicionalismo
Posición Extrema derecha
Publicación La Esperanza
El Cuartel Real
El Correo Catalán
El Correo Español
El Siglo Futuro
El Pensamiento Navarro
1 Establecimiento del carlismo como partido político
2 Integración forzosa en FET y de las JONS. Actuación de la Comunión Tradicionalista en semiclandestinidad hasta la década de 1970.
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Comunión Tradicionalista es uno de los nombres que adquirió el movimiento carlista como fuerza política desde 1869,[5]

Algunos autores utilizan la expresión «Comunión Tradicionalista» para hacer referencia al partido que surgió a comienzos de la década de 1930 a raíz de la fusión de las tres ramas del tradicionalismo: jaimista, mellista e integrista,[12]​ y el nombre casi exclusivo de la organización del carlismo durante la Segunda República y el Franquismo hasta la década de 1970, cuando se produce el cambio ideológico de un sector del movimiento.

Desde el siglo XIX el carlismo defendía lo que consideraba la tradición política de España sintetizada en su lema: « Dios, Patria, Rey».[13]​ Obtuvo representación parlamentaria en casi todas las convocatorias electorales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX y fue una de las fuerzas que protagonizó el Golpe de Estado en España de julio de 1936, actuando después en situación de semiclandestinidad durante el Franquismo, con periodos de oposición y colaboración con el régimen.

Con el nombre de «Comunión Tradicionalista» fue reconstituida en la década de 1970 la organización carlista partidaria del príncipe Sixto Enrique de Borbón y del ideario clásico del carlismo, siendo legalizada como partido político en 1977,[14]​ aunque otras agrupaciones políticas se declararán también herederas de la organización histórica del Carlismo.

Concepto de comunión

Antes de la Revolución de 1868, carlistas y nocedalistas ya habían empleado los nombres de Comunión monárquico-religiosa[18]

El uso preferente entre los carlistas del término comunión, en lugar del de partido, podría haberse debido al rechazo a los partidos políticos. Según postuló José María Codón, la Comunión Tradicionalista no habría sido nunca un partido, sino un «antipartido, el germen de la estructura de la sociedad sin partidos».[19]

Durante el régimen de la Restauración, los carlistas afirmarían en ocasiones su oposición a los partidos e incluso a que se hablase del carlismo como partido. En un artículo de 1905 titulado «Las parcialidades, los partidos y la Comunión carlista», Eneas llegaba a afirmar en el diario El Correo Español, órgano de prensa del carlismo:

Calcúlese, pues, si no será contrasentido mayúsculo é impropiedad extraordinaria bautizar con el mote de partido á la España antigua, á una comunión de hombres, á un ejército de soldados que llevan por lema la destrucción de los partidos, la condenación, no solamente de los partidos, sino hasta del principio en que los partidos se fundan.

Los partidos son el mal —decimos los carlistas,— y por eso tenemos que protestar contra ese nombre. —Nuestra bandera es la de España —añadimos,— y dentro de España, no solamente cabe, sino que se impone como necesaria la unión de todos los católicos, de todos los hombres de bien, de todos los patriotas [...]

Creo que he demostrado que los carlistas ni somos ni queremos ser partido, y que la palabraja partido es un mote que sienta bien á los liberales, pero que lleva dentro de sí algo antagónico, algo repugnante al modo de ser, á la fe, á la caridad, al corazón de los católicos.[20]

En esta misma línea, en 1923, el exgerente de El Correo Español Gustavo Sánchez Márquez afirmaría:

Precisamente los tradicionalistas, a la par que abominábamos de la división del país en partidos, nos hemos preciado siempre de ser los únicos españoles que no constituíamos partido: representantes de la vieja España, vivíamos agrupados al amparo de nuestras creencias como «Comunión tradicionalista».[21]

A pesar de ello, hasta la década de 1930 las expresiones partido carlista, partido tradicionalista y partido jaimista fueron comunes, aun entre los propios carlistas.[22]